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Pontevedra

El Gobierno se da dos años para tramitar la circunvalación

Obras de la A-57 en Marcón en agosto pasado, todavía muy retrasadas. |   // G. SANTOS

Obras de la A-57 en Marcón en agosto pasado, todavía muy retrasadas. | // G. SANTOS

La autovía A-57-circunvalación de Pontevedra transita a ritmo muy lento. Al retraso de las obras del único tramo en ejecución, el de Vilaboa hasta Marcón, se une la demorada tramitación del resto de proyectos pendientes, destinados a prolongar este vial hacia el Norte, hasta conectar con la AP-9 en Curro (Barro). Y ese retraso no hace más que crecer. El Gobierno central se da al menos dos años más para estas tramitaciones. Así, el Ministerio para la Transición Ecológica acaba de prorrogar hasta julio de 2023 la declaración ambiental del recorrido entre Xeve y Barro, ya que su permiso anterior ya había caducado, dada la paralización de todo el proceso.

El recorrido A Ermida-Pilarteiros, de unos 6.000 metros, todavía no dispone siquiera de esa luz verde del Ministerio para la Transición Ecológica, que recibió la documentación en enero de 2020. En el caso de Pilarteiros-Curro, de 10 kilómetros, e l Ministerio de Transportes solicitó en mayo esa prórroga de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) aprobada en junio de 2017. En una resolución firmada el pasado 19 de agosto pero aún pendiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado, se amplía la vigencia del documento hasta el 7 de julio de 2023.

Sin embargo, hay pocas esperanzas de vaya a ejecutarse a medio plazo un proyecto global (toda la A-57-circunvalación) que acumula ya décadas de tramitación para ejecutar alrededor de 22 kilómetros y solo hay seis en obras, y siempre con notable contestación vecinal por las afecciones al territorio, red viaria local y propiedades.

Los tramos que aún no han pasado del papel apenas han tenido avances en los últimos años

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Mientras los tramos que aún no han pasado del papel apenas han tenido avances en los últimos años, la única obra no deja de acumular retrasos. Hace unos días, el propio ministerio admitía que “en la ejecución de las obras han surgido diversas incidencias. Ha sido necesaria la realización de nuevos trámites expropiatorios y resolver numerosas interferencias con servicios afectados de abastecimiento a particulares, así como a líneas telefónicas y eléctricas, entre las que se puede destacar la afección a la línea de alta tensión de Pontesampaio a Lourizán propiedad de Ence y cuya reposición ha debido ser cuidadosamente programada y coordinada con la dirección de este empresa a efectos de no alterar el funcionamiento normal de la planta”.

En julio de 2018 se aprobaba definitivamente el trazado entre Pilarteiros (Xeve) y Curro (Barro). El recorrido elegido entonces tenía una longitud de 10,22 kilómetros y un presupuesto estimado de 121.819.783 euros, pero el diseño finalmente elegido por Fomento no incluye ninguna de las demandas planteadas por los afectados, desde los vecinos de Curro, hasta el Concello de Barro, que incluso contaban con el respaldo de la Xunta y la Diputación.

Según explicaba el ministerio, “esta actuación pretende la mejora de las comunicaciones en el eje Norte-Sur que configuran la autopista AP-9 y la carretera N-550 en el entorno de la ciudad de Pontevedra”, y destaca, entre las características técnicas, su “origen en Pilarteiros en el enlace con la carretera PO-223 y finalizará en Curro en el enlace con la AP-9 y AG-41 (autovía do Salnés). Además de las conexiones indicadas en los extremos del tramo, existirán dos enlaces más, uno con la carretera N-550 en Verducido y otro con la PO-531 en Bretoña”. Este trazado afectaba “de forma directa” a un total de 19 edificaciones y a 210 de forma indirecta”.

El estudio informativo aprobado en 2018 llegó a analizar una treintena de alternativas

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El estudio informativo aprobado en 2018 llegó a analizar una treintena de alternativas, entre los 9,3 y los 13 kilómetros, si bien en la fase preliminar ya se desestimó la mitad de ellos y finalmente se sometieron al criterio público cinco opciones, todas ellas con un arranque común. La opción recomendada nace en la carretera PO-223 a la altura del lugar de Pilarteiros (parroquia de San Andrés de Xeve) “en el enlace previsto con la citada carretera en el proyecto de construcción de la autovía A-57, tramo A Ermida-Pilarteiros, y como prolongación del trazado del tronco de autovía en dicho tramo”. Explica que desde este punto, la futura autovía “discurre en paralelo al cauce del río Verducido y la carretera autonómica PO-224 hasta el kilómetro 1,5, donde comienza a girar hacia el Oeste y cruza el río Verducido”.

A continuación “penetra en la parroquia de Verducido bordeando su parte Sur sin afectar a los núcleos de población”. Ya en Cerponzóns, “el trazado vuelve a girar hacia el Oeste para cruzar el valle del Rons. Una vez salvado este cauce, el trazado se dispone de manera paralela a la N-550, atravesando el límite que separa los términos municipales de Pontevedra y Barro”. Aunque esta propuesta cuenta con el beneplácito técnico del Concello de Pontevedra, es rechazada no solo en Curro sino también por colectivos vecinales de Xeve.

La Xunta limpiará sus carreteras para prevenir incendios

La Xunta comenzará hoy, lunes, nuevas tareas de limpieza en los márgenes de la variante de Vilagarcía VG-4.7 a su paso por Vilagarcía de Arousa y Caldas de Reis. Además, proseguirán las tareas en ejecución en la PO-531 en Vilanova de Arousa, Meis, Barro y Pontevedra. La Consellería de Infraestruturas e Mobilidade renovó la encomienda a la empresa Seaga para la realización de tareas de control de la biomasa en los márgenes de las carreteras autonómicas de las cuatro provincias de cara a la prevención de incendios y el refuerzo de la seguridad vial, a las que destina una inversión de cerca de 1,5 millones de euros. Estas actuaciones completan las que la Xunta realiza a lo largo del año mediante los servicios ordinarios de conservación de carreteras. Así, se impulsa la roza de vegetación de dominio público de las carreteras autonómicas y el apoyo a las labores de conservación de zonas verdes en sendas peatonales y glorietas. Las tareas contribuyen a la prevención de incendios, al eliminar especies pirófitas como el pino, el eucalipto o la acacia en los márgenes de las vías de titularidad de la Xunta. Se da así cumplimiento a la ley de prevención y defensa contra los incendios forestales de Galicia, que recoge el objetivo de la ruptura de la continuidad horizontal y vertical de la biomasa, de modo que las carreteras actúen con efecto cortafuegos. El control de la vegetación también supone la mejora de la seguridad vial. Los trabajos proyectados eliminarán árboles que podrían caer a la calzada en caso de temporal.

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