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La realidad de los menores tutelados y el esfuerzo por su independencia

Lucía Ferradás, que vivió en un piso tutelado en Pontevedra, ahora estudia en la Universidade de Santiago. // P. SOLLA

El Programa Mentor de inserción sociolaboral de jóvenes mayores de 16 años tutelados por la Xunta de Galicia cuenta con 103 participantes en la provincia de Pontevedra, de los cuales 16 residen en el municipio de Pontevedra, otros 58 en el de Vigo y el resto, 29, en otras localidades. Además, otros 176 a nivel provincial y 26 en el municipio continúan bajo seguimiento.

El programa, puesto en marcha en el año 1998, prepara para la vida autónoma e independiente a los jóvenes y es desarrollado por el Instituto Galego de Xestión para o Terceiro Sector (Igaxes3) y financiado por el Fondo Social Europeo y la Consellería de Política Social de la Xunta. Su área de intervención son los centros de protección o domicilios familiares de las cuatro provincias, así como las viviendas tuteladas y asistidas.

El año pasado el programa atendió a 566 jóvenes en Galicia (320 chicos y 246 chicas) y en lo que va de este año son ya 449 (243 chicos y 206 chicas).

Recientemente, Igaxes ha puesto en marcha la campaña “Non nos xulgues”, en colaboración con Política Social, para poner fin a los prejuicios sociales que afectan a los menores tutelados. La web nonnosxulgues.gal recrea una visita virtual a un centro tutelado para conocer las historias reales de los que viven allí, jóvenes con sueños y miedos propios de su edad.

Carlos Rosón, director de Igaxes, explica a FARO que “hay una especie de confusión, heredada de los antiguos orfanatos y de aquellas macroinstituciones, entre el sistema de protección de menores y el de reforma juvenil”.

“Cuando hay un chaval en situación de riesgo y desamparo hay una obligación de la administración de proteger a esos menores. No que los niños hayan hecho algo malo, sino que están en una situación de riesgo y desamparo"

Carlos Rosón - Director de Igaxes

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“Cuando hay un chaval en situación de riesgo y desamparo hay una obligación de la administración de proteger a esos menores, de modo que se retira la tutela a los padres. Es decir, que no es que los niños hayan hecho algo malo, sino que están en una situación de riesgo y desamparo. Por ello ingresan en centros de menores. Pero no son instituciones cerradas, sino que se trata de que puedan vivir con toda la normalidad posible una situación que de por sí es anormal”, resume.

Es por ello que van al colegio, al instituto y cuentan con profesionales que velan por ellos. “Siempre se intenta la reintegración familiar y contar con familias de acogida, pero en ocasión esos recursos no son suficientes o no funcionan y, por tanto, van a un centro”, indica Rosón.

Informa de que el Programa Mentor lo que busca es trabajar con estos chavales en su “transición a la vida independiente”. “Es una transición que se hace sin el apoyo de la familia, por lo tanto es importante subrayar que si la edad media de emancipación en España son los 29 años, estos chicos a los 18 o 19 ya tienen que tener construido un proyecto de vida autónoma”, subraya.

Destaca que “en Galicia tenemos uno de los sistemas más fuertes de protección, porque podemos trabajar con ellos hasta los 21 años, mientras que en otras comunidades autónomas terminan a los 18”.

La difícil salida al mundo

El principal problema con el que se encuentran estos jóvenes es el estigma. “Cuando salen al mundo exterior se encuentran con ese estigma de que si estás en un centro de menores es porque has hecho algo malo”, se lamenta Carlos Rosón.

Las claves del Programa Mentor es que la Consellería de Política Social tiene la tutela de estos jóvenes. “La colaboración con ellos es cotidiana y se trabajan intensamente los dos ámbitos, tanto el educativo como el laboral”. Por ello, hay técnicos de Igaxes por toda Galicia buscando oportunidades de trabajo para estos chicos y chicas.

“Cuando un joven encuentra una vocación clara todo es más fácil para llevar a cabo los siguientes pasos. De ahí que intentemos el acercamiento entre ellos y las empresas, para informar y, sobre todo, para vencer miedos por ambas partes. Es decir, también para que las empresas vean que son chavales totalmente normales”, indica el director de Igaxes.

El Programa Mentor trabaja sobre todo a partir de los 16 años con los jóvenes tutelados, porque es la edad a la cual se puede trabajar en España. “Hay algunos que trabajan solo y otros que estudian y trabajan”, concluye Rosón.

Total de menores tutelados

En Galicia hay en total 2.72 menores tutelados o en guardia que conforman el sistema de protección de la comunidad autónoma, de los cuales 1.147 son de la provincia de Pontevedra, según los datos facilitados por Política Social.

Se encuentran en régimen de acogimiento familiar (1.359) o en acogimiento residencial (1.213).

Lucía Ferradás: "Siempre existe el prejuicio de que si estás en una vivienda así es porque has hecho algo malo”

Lucía Ferradás, de 18 años, participa en el Programa Mentor desarrollado por Igaxes y financiado por el Fondo Social Europeo y la Xunta. La joven estuvo viviendo casi tres años en uno de los pisos tutelados de la Consellería de Política Social en la ciudad de Pontevedra, hasta este mismo mes de septiembre. Ahora se ha mudado a una residencia de estudiantes en Santiago de Compostela, donde ha comenzado a estudiar la carrera de Filología Hispánica, un gran paso que determinará su futuro. “En el piso podíamos convivir un máximo de ocho personas y un mínimo de dos, pero el número iba variando según el momento”, explica a FARO. En su caso, siempre tuvo claro que quería estudiar algo relacionado con la lengua, “porque se me ha dado bien siempre”. “Sentía que sería algo que no me daría problemas y que disfrutaría estudiando”, reconoce. Los gastos de la residencia de estudiantes en la que vive corren por su cuenta, ya que aunque sigue de alta en el Programa Mentor no lo está en la vivienda, es decir, que se sigue haciendo un seguimiento de su situación pero a nivel económico ya es independiente. “Siempre cuentas con ellos si necesitas apoyo, pero a nivel orientación, no económico”, aclara. Para ello ha trabajado durante todo el verano de recepcionista en un albergue, ahorros que ahora le servirán para poder salir adelante. “Las residencias funcionan por cuotas, de modo que en función de tus ingresos la adaptan”, añade. Ahora su intención es encontrar otro trabajo que sea compatible con los cuatro años que va a estudiar la carrera universitaria.

El doble de esfuerzo

Lucía Ferradás valora muy positivamente la campaña “”Non nos xulgues” puesta en marcha por Igaxes y Política Social para poner fin al estigma que padecen los jóvenes tutelados. “Siempre existe el prejuicio entre la gente de que si estás en una vivienda tutelada es porque eres un delincuente o has hecho algo malo y se las ve como una ‘cárcel’. Programas como este logran abrir mentes y visibilizar que tú estás ahí porque no has tenido suerte”, manifiesta. Subraya que todos los jóvenes pasan por situaciones difíciles, independientemente de su condición de tutelados: “en cualquier familia puede haber problemas de dinero y puede ocurrirte que no puedas seguir estudiando”. “Pero para nosotros todo va a ser un poco más duro porque te va a faltar ese colchón de decir no pasa nada, tengo a mis padres”, recuerda. Lucía Ferradás entró en el programa de menores de la Xunta cuando solo tenía tres años. Por un grave problema económico en su familia, cuando ya contaba con 16, la situación se volvió tan insostenible que ya fue desviada al Programa Mentor. A día de hoy mantiene muy buena relación con sus padres y un contacto frecuente. Respecto a las campañas que la ultraderecha ha visibilizado contra los menores tutelados y no acompañados, la joven lo tiene claro y es tajante: “son campañas que no deberían estar siquiera en la calle; son muy duras”.

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