Vecinos de la zona de Chancelas, en el municipio de Poio, sufren desde hace varios días la presencia de caballos sueltos del monte Castrove en sus fincas, donde causan daños a las cosechas. Se quejan de que los animales “campan a sus anchas” por sus propiedades y tienen que ser ellos mismos los que los deben expulsar, ya que sus llamadas a las fuerzas de seguridad no dan resultado. “En el Seprona nos contestan que solo pueden intervenir si se trata de casos de maltrato animal y la Policía Local actúa si hay accidentes o casos similares, pero no para hacerse cargo de los caballos”.

Desde hace tiempo, comuneros del Castrove manejan un proyecto para habilitar un recinto para los caballos, aunque parece que aún no se ejecutará a corto plazo. Durante el verano, cuando los animales no encuentran comida suficiente en las partes altas del monte, estos descienden la montaña, y es entonces cuando pueden producirse daños en los cultivos de los vecinos.

Portavoces de los comuneros han explicado que para evitar en la medida de lo posible que se produzcan esos conflictos, “lo que hay que hacer es tener muy controlados a los caballos”, y subir con cierta frecuencia al monte. Si, posteriormente, hay mucha sequía, una opción sería subir hierba a los animales, para evitar que tengan que buscar sustento en otras partes.

Otra posibilidad pasaría por recogerlos y estabularlos temporalmente, pero esta es la que menos le gusta, puesto que supondría encerrar a unos caballos que se han criado siempre en libertad.

No obstante, se apunta que con la creación de recintos vallados se podría acabar con los daños en los cultivos agrícolas, que es una fuente habitual de conflictos. “Al final, todos somos vecinos, y comprendemos las malas caras de la gente. Pero creemos que con este proyecto podemos acabar precisamente con ese problema”.