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“Llevo dos años muriéndome del dolor y ni siquiera estaba en la lista de espera”

Los pacientes de la Unidad del Dolor del Hospital Montecelo se desesperan ante los largos tiempos que aguardan para recibir los tratamientos para enfermedades crónicas

Pablo López Mata descansa en la cama mientras su pareja le prepara la medicación.

Pablo López Mata descansa en la cama mientras su pareja le prepara la medicación. Gustavo Santos

Desesperantes esperas para un tratamiento de hasta dos años, y subiendo, son las que tienen que afrontar muchos de los pacientes de la Unidad del Dolor del Complexo Hospitalario de Pontevedra. La pandemia del COVID no ha hecho más que dilatar estos tiempos, pero ni siquiera ahora que se encuentra en uno de sus momentos más bajos y la presión hospitalaria es inmejorable, se ha mejorado el funcionamiento de esta unidad dependiente del servicio de Anestesiología, que trata a enfermos crónicos de todas las edades aquejados de un importante dolor que afecta a su calidad de vida de forma severa.

Impotentes, visitan la zona de consulta, en el Hospital Montecelo, en busca de respuestas, pero siempre se les informa de que se les llamará, llamadas que no siempre llegan. Entonces recurren a las reclamaciones, con el temor siempre de que caigan en saco roto.

Pablo López Mata, vecino de Vilaboa de 37 años, es uno de estos pacientes. Su vida se ha convertido en un infierno de dolor debido a las hernias que padece. Y es precisamente por su situación de salud por lo que fue desviado a la Unidad del Dolor.

Operado dos veces de una de las vértebras, lo vieron en esta unidad, donde le aconsejaron aplicar como primera intervención una punción lumbar, aunque no funcionó.

Pablo López Mata camina con la ayuda de su pareja. Gustavo Santos

“Llevo dos años muriéndome del dolor y me dieron un volante y me dijeron que me llamarían para otro tipo de tratamiento, consistente en quemar el nervio, pero cuando hablamos con el médico porque no daban llamado, nos dicen que ni siquiera estaba en la lista”, se lamenta.

Su vida se limita a ir del sofá a la cama y necesita la ayuda de su pareja para moverse por la casa o salir al exterior. Afortunadamente es una casa unifamiliar.

El listado de pastillas que toma a diario es interminable, “pero nada me alivia”.

La última respuesta que les han dado al respecto es que para su intervención se requiere una máquina que no está disponible siempre en el hospital pontevedrés y que “la tienen que alquilar o desviarme”.

“Ya tiene la incapacidad total, porque yo le tengo que ayudar a todo, a subir y bajar escaleras, a moverse... ¿Cómo puede vivir con 500 euros que recibe por la incapacidad? Y este dolor le está provocando depresión”, afirma su pareja, Tamara.

Durante estos dos últimos años tan duros, Pablo López prefiere dormir en el sofá, donde se encuentra más cómodo.

Las reclamaciones en su caso, de poco han servido. “Ya ni recuerdo cuántas hemos presentado”, dice su compañera. “Solo queremos que lo llamen ya”.

Calidad de vida de los mayores

El caso de Arturo L. Tajes es el de muchos octogenarios y personas de avanzada edad, que sufren a diario las consecuencias del paso del tiempo, pero que reclaman una calidad de vida para poder afrontarla sin dolor.

El pasado mes de agosto puso una reclamación dirigida a la Unidad del Dolor porque en octubre de 2019 en esta consulta le dijeron que le llamarían “para una nueva intervención de forma periódica”. “Pero no me ha llamado nadie pese a que ya han pasado casi dos años”, manifiesta mostrando la reclamación en la mano.

“Entiendo perfectamente que no me llamasen durante la pandemia, pero ahora... al final el COVID a los enfermos crónicos nos está machacando"

Arturo L. Tajes - Paciente de la Unidad del Dolor

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Tiene 83 años y un fuerte dolor en ambas caderas y la zona lumbar que le provocan reflejos que le adormecen las piernas.

“Yo sé que soy mayor, pero no por ello tengo que soportar este dolor. Los médicos siempre te dicen que nadie tiene que sufrir dolor con los avances que hay hoy día. Y yo veo que de este modo mi movilidad y me calidad de vida van cada vez a menos”, se lamenta.

“Entiendo perfectamente que no me llamasen durante la pandemia, pero ahora... al final el COVID a los enfermos crónicos nos está machacando", concluye.

El CHOP asegura que “la consulta está funcionando”

No es la primera vez que la Unidad del Dolor del Hospital Montecelo es objeto de críticas y de reclamaciones por parte de los pacientes. Fuentes del CHOP aseguran a FARO que “durante el verano la unidad funciona todos los días de la semana”. “Hay alguna consulta que puede ser demorada, pero la espera para una primera consulta no es de un año. Los que más esperan son los que aguardan pruebas concretas”, aclaran. En este sentido, especifican que un día a la semana se está destinando a técnicas en quirófano, las que se necesitan para aliviar el dolor de los pacientes crónicos. “Se ha mantenido la consulta durante toda la pandemia, pero tiene un número de pacientes importante”, reconocen desde el CHOP. En cualquier caso, recomiendan a los pacientes afectados a que “vengan al hospital y hablen con nosotros para buscar la solución más rápida para que acudan a la consulta”.

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