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Con hartazgo y desinformados; así acogen los hosteleros las nuevas medidas COVID

El responsable del bar Rianxo, Jesús Agrelo, ayer, adecentando una mesa para garantizar las distancias en su terraza.

El responsable del bar Rianxo, Jesús Agrelo, ayer, adecentando una mesa para garantizar las distancias en su terraza. Gustavo Santos

A dos días de la entrada en vigor de las nuevas medidas COVID que la Xunta de Galicia pasará a aplicar a los locales de hostelería, muchos de los bares, restaurantes y cafeterías de la ciudad de Pontevedra todavía no tenían ningún conocimiento de las mismas.

Cansados, aburridos, hartos, resignados y con ganas de que los dejen trabajar de una vez por todas. Así es como los responsables de la hostelería pontevedresa describen su estado de ánimo tras un año y medio de cierres, limitaciones, cambios prácticamente semanales en las medidas de seguridad y numerosas inversiones para adaptarse a ellas, entre otros.

Rosa María Dacal asegura que poco puede decir al respecto, ya que no conoce cuáles son las nuevas medidas que entrarán en vigor mañana. La dueña de El Pasaje explica que la desinformación es “total” y que, una vez más, se tiene que enterar por la prensa de que habrá un nuevo cambio. Esta hostelera de Pontevedra comenta que “nos siguen culpabilizando y esto es remar a contracorriente y ya es el colmo, porque desde el primer momento nos acribillaron”.

Para Dacal, una solución real para la hostelería sería, por ejemplo, que facilitaran el uso de las terrazas, “porque así, al menos, los locales más pequeños tendrían una mínima oportunidad de trabajar”, concluye.

Rosa María Dacal con una empleada desinfectando una mesa de la terraza de su local. Gustavo Santos

Cerca de El Pasaje se encuentra el bar El Pecado, en donde Antonio Muñoz también asegura que la primera noticia que tiene del cambio es a través de los medios de comunicación. Este hostelero indica que ya no le coge de sorpresa y apunta que “esto es la rutina de cada semana. Estamos cansados porque ya no sabes qué más vas a tener que hacer, si por lo menos avisaran con antelación o explicaran bien las cosas, sabríamos a qué atenernos”.

En la Rúa Don Gonzalo, Noli Maquieira deja sus quehaceres y sale un momento de la cocina de su bar de tapas, el Barallocas, para contar que sí tiene constancia de las nuevas medidas, pero que “para locales pequeños como el mío era mejor lo de antes que la propuesta de ahora”. En este sentido, la dueña de este establecimiento explica que “para mí un 50% de aforo en el interior, con 1,5 metros de distancia, implica en realidad que me quedo a un 25%”.

Noli Maquieira se muestra crítica con los constantes cambios a los que la Xunta ha sometido al sector y considera que “se deberían establecer unos parámetros generales que beneficien a todos, porque al final se generan encontronazos con los clientes y ni ellos tienen la culpa ni nosotros”.

Noli Maquieira, del Barallocas, colocando el medidor de CO2 que tiene instalado en su local. Gustavo Santos

Ya en la Praza da Leña, Manuel Portela, responsable del Restaurante Rúas indica que, en su caso, “nos vamos a acoger al nivel que permita el aforo máximo, haciendo los cambios que tengamos que hacer, pero ya estamos cansados y aburridos de que cada dos por tres estén cambiando las normas. Si ya es complicado el día a día en general, cuanto más con este baile constante de medidas”.

Frente al Rúas, Jesús Agrelo, dueño del Bar Rianxo asegura que esta situación es “un sinvivir”. Agrelo apunta que “las medidas deberían tener una continuidad en el tiempo. Yo incluso prefiero que nos limiten más el aforo, pero que nos digan que eso se mantiene durante dos o tres meses, no que lo estén cambiando cada semana. De hecho, nosotros optaremos por el nivel básico, porque ya no estamos utilizando la barra, y no merece la pena”.

Por otra parte, Félix Caeiro, de la taberna de vinos y tapas Félix, se muestra tajante a la hora de hacer un balance de estas medidas: “Están rompéndonos a cabeza e estamos cansos de verdade, e fartos, porque poñen medidas que non son lóxicas”.

Para Caeiro esta situación no hay por dónde cogerla y señala que el sector tiene que cumplir una serie de normas que luego a otros contextos, como en conciertos, el transporte público o en los centros comerciales no se aplican.

Dos nuevos niveles

A partir de la jornada de mañana entrará en vigor el nuevo paquete de medidas antiCOVID dictadas por la Xunta para la hostelería de la comunidad gallega, por el cual se establecen dos tipos de niveles para restaurantes, bares y cafeterías, siendo los propios locales hosteleros los que decidirán en cuál de los dos niveles se situarán.

La hostelería deberá elegir así si optan por el nivel básico o el nivel máximo en función de las medidas de seguridad que estén dispuestos a asumir, de manera que el Gobierno gallego deja en sus manos la responsabilidad de llevar a cabo la protección frente al COVID.

Si bien el horario de cierre permanece, por el momento, invariable, fijado en la 1:00 de la madrugada, las limitaciones en función del nivel seleccionado cambian de la siguiente manera: en el caso del nivel básico, los establecimientos hosteleros dispondrán de un aforo del 50% en el interior y un 75% en las terrazas, sin posibilidad de usar las barras, mientras que aquellos que opten por acogerse al nivel máximo, podrán hacer uso del 75% del interior y del 100% de las terrazas.

Asimismo, en este último rango, existe la posibilidad de usar las barras de manera individual o en parejas de conviviente, siempre y cuando se mantenga 1,5 metros de distancia.

Manuel Portela, responsable del restaurante Rúas, muestra algunas medidas de prevención en su establecimiento. Gustavo Santos

Por otra parte, los requisitos a adoptar en el caso del nivel básico contemplan que se establezca 1,5 metros de distancia entre las mesas, deberán disponer de un medidor de CO2 con anotación mínima cada cuatro horas, exposición pública de aforos y los trabajadores deberán usar de forma obligatoria las mascarillas quirúrgicas, efectuando su cambio cada cuatro horas. Además, el personal de cada local incluido en este nivel deberá recibir una formación COVID específica de dos horas.

En cuanto a los requisitos “plus”, denominados así por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, para el nivel máximo estos establecen que la hostelería que se acoja a dichas limitaciones deberá guardar la distancia de 1,5 metros de distancia entre los clientes, no entre las mesas, funcionamiento continuo del medidor de CO2, registro de clientes en el caso de los restaurantes y se recomienda, no se obliga, la incorporación de un mecanismo que active el aire acondicionado en caso de sobrepasar los límites de CO2.

El personal de los establecimientos que se acoja a este nivel deberá impartir dos horas de formación COVID al personal, que también deberá hacer uso de mascarillas quirúrgicas y facilitar FFP2 para aquellos trabajadores que así lo soliciten.

Asimismo, los responsables de aquellos locales que se sitúen en el nivel máximo deberán efectuar pruebas diagnósticas de SARS-CoV-2 cada semana o cada 14 días a sus empleados. Cabe apuntar que el personal no tendrá la obligación de someterse al test, pero los hosteleros deberán derivar a los empleados que lo pidan a una farmacia para que allí le realicen dicha prueba de forma gratuita.

Por último, la Xunta reserva un tercer “nivel de seguridad” para casos extraordinarios cuando así lo requiera la gravedad de la situación epidemiológica y la ocupación asistencial. Dichas medidas se concretarían con cada local concreto, en caso de tener que recurrir a este nivel.

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