Tras las lluvias de la pasada semana, el sol regresó tanto el sábado como ayer, aunque con cierta nubosidad, que no fue obstáculo para que muchos regresaran a las playas. El verano da así los últimos coletazos con más de 28 grados en Pontevedra, con cierto bochorno, unos 25 en Sanxenxo o 24 en Poio y Marín. Para la próxima semana se pronostica lluvia de nuevo, pero desde el jueves podría llegar un suave anticiclón para despedir definitivamente la estación estival.