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¿Está prohibido aparcar en As Corbaceiras?

Coches aparcados en la explanada de As Corbaceiras

Coches aparcados en la explanada de As Corbaceiras Gustavo Santos

Cada día, decenas de conductores estacionan sus vehículos en la explanada de As Corbaceiras, un espacio con capacidad para unos 160 coches que se llena a diario. Sin embargo, aparcar en todo este recinto alrededor de la sede del Gremio de Mareantes “está prohibido” por la Lei de Portos de Galicia de 2017. Así lo acaba de recordar este ente autonómico al ser preguntado por FARO por las razones de que se impongan periódicamente sanciones de 90 euros a determinados coches que utilizan esa explanada.

“El puerto de As Corbaceiras es un recinto portuario de titularidad de Portos donde, al igual que en todos los demás de Galicia, solo puede acceder el personal autorizado, pero nunca se debe utilizar como aparcamiento disuasorio”, explican fuentes oficiales de este organismo. Muchos conductores entienden que la explanada sí está abierta al aparcamiento libre, mientras que donde sí hay una prohibición expresa es en la rampa de acceso a la dársena, entre el edificio del Gremio y la antigua sede de la Autoridad Portuaria.

En esa zona era habitual ver vehículos aparcados muy cerca de la línea de marea y no era raro que la pleamar alcanzara a esos coches. La sucesión de episodios de este tipo llevó a Portos a reforzar la señalización en esa zona.

Aunque no se dispone del número de sanciones totales, el Diario Oficial de Galicia publica periódicamente notificaciones de multas por incumplir el artículo 131.t de la lei de Portos, que prohibe “el estacionamiento de vehículos en lugares no autorizados sin que estén en todo momento junto a ellos sus conductores o conductoras”.

Escasa actividad portuaria

Portos de Galicia asegura que esa limitación se extiende a la totalidad de la explanada, si bien admite que “no es posible denunciar todos los días a todos los coches”, por lo que se multa a aquellos casos más graves, los que obstaculicen las tareas portuarias, entorpezcan el tránsito normal u otras infracciones de calado. Otras voces apuntan a que se “hace la vista gorda” ante la escasa actividad portuaria de este recinto, puesto que los más de cien coches aparcados en la zona no obstaculizan habitualmente tareas como acceder a las pequeñas embarcaciones fondeadas o subir en verano al crucero que acude a las Illas Atlánticas.

Portos de Galicia afirma que en ningún puerto autonómico se permite el acceso libre de coches salvo en determinadas épocas del año y mediante un convenio con el concello de turno. Es lo que ocurre, por ejemplo, en Portonovo en verano, o en Combarro. En el primer caso, dada la escasez de estacionamientos en la localidad en julio y agosto, se abre el aparcamiento libre parte del relleno portuario en esos meses e incluso se ha permitido algún fin de semana utilizar el propio muelle. Este tipo de acuerdo no existe en el caso de Pontevedra, por lo que está en vigor la prohibición total en la explanada completa.

El DOG ha publicado en lo que va de año nueve notificaciones por “estacionamiento prohibido” en As Corbaceiras, y las denuncias no solo proceden de los guardamuelles, sino que también aparecen como denunciantes la Policía Autonómica y la Nacional. En todos los casos se aplica una sanción de 90 euros y se registran a lo largo del todo el día entre las 9.30 y las 19.00 horas aproximadamente. Los agentes que no formulan denuncias en esa zona son los de la Policía Local, ya que no tienen competencias de tráfico en ese recinto. Solo actúan si hay alguna infracción o accidente, como ya ha ocurrido alguna vez por la caída de coches al mar. Fuentes de este cuerpo admiten que sí existe esa prohibición en toda la explanada y de hecho, el Concello “pide permiso a Portos para publicitarlo como aparcamiento disuasorio el día de la Feira Franca o para instalar los fuegos artificiales de la Peregrina”. Aunque popularmente se ha incluido la zona de As Corbaceiras en la relación de aparcamientos disuasorios de la ciudad –junto con el del Pabellón de Deportes, el solar de los “circos” o los de A Parda o Tafisa, por ejemplo– el gobierno local asegura que esta zona portuaria no forma parte de su listado oficial, un punto que confirma la Policía Local.

De este modo, el Concello trata de evitar que se le culpe ahora de “fomentar” el uso de un recinto donde está prohibido aparcar y donde decenas de conductores se exponen a ser multados.

Plan de Usos

No obstante, todo apunta a que la costumbre de estacionar en esa zona se mantendrá, al menos hasta que se apruebe el nuevo Plan de Usos de As Corbaceiras que tramita Portos de Galicia desde hace meses. Este documento, que ya se ha expuesto al público y está en fase de análisis de las alegaciones, propone aplicar en unos 3.200 metros cuadrados de esa explanada usos “no estrictamente portuarios”, desde el aprovechamiento comercial hasta la instalación de exposiciones. El Concello de Pontevedra ya ha presentado alegaciones porque se opone a esos usos “comerciales o industriales” .

El documento detalla que esos posibles aprovechamientos “se asignan a dos zonas bien diferenciadas. Por un lado, tendrá este uso la explanada ubicada al este del puerto en donde se sitúa el edificio que antiguamente albergaba la sede de la Autoridad Portuaria y que posteriormente fue adquirido por Portos de Galicia. Además, se incluyen las zonas verdes de alrededor, a excepción del ancho de muelle definido con un uso mixto pesquero-náutico deportivo anteriormente.”.

Por otro lado, “se asigna también este uso a los espacios de la zona portuaria donde se ubica la edificación ocupada por el Gremio de Mareantes, así como la bolsa de suelo que queda al norte y oeste de él, coincidente con el arranque del paseo y zona verde que discurre a lo largo de toda la Avenida das Corbaceiras”. La superficie total, incluyendo la planta del edificio, es de 3.204 m2.

Portos considera “que esta superficie es un espacio de oportunidad para resolver la transición entre el puerto y el núcleo urbano como una zona de convivencia lúdica y recreativa a disposición tanto de los ciudadanos, como de los propios usuarios del Puerto”.

Los usos “no estrictamente portuarios” son muy variados. El documento detalla que “los terrenos de la zona de servicio portuaria que no reúnan las características naturales de bienes de dominio público marítimo-terrestre definidos en la Ley de Costas se podrán admitir otros usos no estrictamente portuarios”.

Y entre ellos cita los “equipamientos culturales, recreativos, certámenes feriales, exposiciones y otras actividades comerciales e industriales no portuarias, siempre que resulten compatibles con los usos antes definidos, que no se perjudique globalmente el desarrollo futuro del puerto y de las operaciones de tráfico portuario y se ajusten a lo establecido en el planeamiento urbanístico en vigor, así como a lo previsto en la normativa de costas en materia de protección del dominio público marítimo-terrestre adscrito”.

Este aprovechamiento es el que ocuparía mayor superficie (3.204 m2) en As Corbaceiras. El reparto de los demás usos es el siguiente: náutico-deportivo (972 m2); mixto pesquero-náutico-deportivo (2.980 m2); Comercial de pasajeros (1.109 m2); Complementario (1.983 m2); Infraestructura básica (2.606 m2). En total se ordenan 12.854 m2.

Además de As Corbaceiras, se incide en la zona de servicio del Club Naval, donde no se plantean apenas modificaciones en un espacio de una superficie total de 33.434,5 m2, con 1.420,99 m2 terrestres y 32.013,51 m2 de lámina de agua.

Un recinto adquirido en 2008 a la Autoridad Portuaria

El puerto de As Corbaceiras es propiedad de Portos de Galicia desde enero de 2008, cuando adquirió el recinto a la Autoridad Portuaria por unos 3,5 millones de euros. La operación incluyó el edificio principal (antigua sede de la Autoridad Portuaria) y los almacenes próximos, así como los 6.000 metros cuadrados de explanadas. Tras esa compra, la Xunta realizó algunas reparaciones, como adecentar la rampa de acceso al mar y recuperar un tramo del pavimento original de adoquines.

Sin embargo, está pendiente desde hace años una vieja demanda de los navegantes que atracan en esa zona y en el puerto deportivo: el dragado del canal del río Lérez, para eliminar la gran cantidad de lodo, que no solo afecta a ese recorrido, sino a la propia dársena de As Corbaceiras, donde los barcos allí atracados quedan “en seco” cada vez que baja la marea. Esta dragado se tramita desde hace años y siempre han aparecido obstáculos para su ejecución. Primero fueron unas alegaciones de algunas cofradías, que rechazaban el vertido dentro de la ría de los sedimentos retirados. Cuando se seleccionó después una zona próxima a Sálvora para ese vertido, una moratoria del Ministerio para la Transición Ecológica en el uso de este y otros puntos similares, volvió a paralizar el proyecto, situación en la que aún sigue. Portos de Galicia afirma que mantiene su voluntad de ejecutar la obra y busca otro sitio donde depositar los sedimentos.

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