El 70% de los bajos del casco histórico están ocupados

El 30% que sigue vacío es porque se piden alquileresmuy altos o porque no se adaptan a las reformas deseadas/ La mayoría de rehabilitaciones, impulsadas por el sector hotelero

Gente subiendo por la calle César Boente desde la Plaza de Abastos. |   // GUSTAVO SANTOS

Gente subiendo por la calle César Boente desde la Plaza de Abastos. | // GUSTAVO SANTOS / Ana López A. L.

Siete de cada diez bajos comerciales del casco histórico pontevedrés están ocupados, mientras que el 30 por ciento restante se presenta inaccesible, no por falta de interés por su explotación, sino por el altísimo precio de los alquileres que se piden o porque la reforma que se debe hacer es tan grande que “no compensa”.

La zona monumental de Pontevedra está en auge. Hostelería, pequeño comercio, nuevos tipos de negocio que se estrenan en la ciudad... ocupan los locales de sus calles y plazas, dando vida a una parte de la ciudad que tiene un gran tirón económico y es su principal reclamo turístico.

En los últimos años, pequeños y grandes emprendedores han sabido ver en esta parte de la Boa Vila un lugar idóneo para ubicar sus establecimientos, hasta el punto de que en la actualidad el 70 por ciento de los locales están en activo o lo van a estar en un futuro próximo tras culminarse las obras de adaptación a las que son sometidos, tal y como informa el presidente del Centro Comercial Urbano Zona Monumental (CCUZM), Miguel Lago.

Hay varias rehabilitaciones en marcha en la Praza de Curros Enríquez, en la calle San Román, Puente, Sarmiento, Isabel II, entorno de las Ánimas, del Campillo... La oferta de casas se redujo "y hay mucha demanda de las disponibles", señala Lago

El empresario pontevedrés celebra este incremento en la ocupación y destaca que aquellos que todavía siguen vacíos corresponden a propietarios “que piden elevadas cantidades por los alquileres y que prefieren que estén en desuso a bajarlos y tenerlos en activo”. “También están aquellos bajos en edificios singulares, que no hay que olvidar que se trata de un casco histórico con limitaciones en las reformas y no se puede hacer todo lo que uno quiera”, afirma en referencia al Peprica (el Plan Especial de Protección, Reforma Interior e Conservación do Conxunto Histórico-Artístico), en vigor desde el año 2006.

Además, hay que recordar que sobre esta parte antigua de la ciudad pesa todavía el lastre de las herencias familiares, que mantienen en abandono o en desuso importantes y emblemáticos edificios.

En los últimos años, pequeños y grandes emprendedores han sabido ver en esta parte de la Boa Vila un lugar idóneo para ubicar sus establecimientos, hasta el punto de que en la actualidad el 70 por ciento de los locales están en activo o lo van a estar

Pese a todo, hay varias rehabilitaciones en marcha en la Praza de Curros Enríquez, en la calle San Román, Puente, Sarmiento, Isabel II, entorno de las Ánimas, del Campillo... “Llevamos una época importante en este sentido; la oferta en la venta de casas en la zona monumental se ha reducido y, por el contrario, sigue habiendo mucha demanda sobre las disponibles”, destaca Lago.

La diferencia respecto a hace unas décadas es que este interés es para invertir y arreglar inmuebles que hoy por hoy están inhabitables, no para irse a vivir a ellos, de ahí que muchas de las reformas estén orientadas para la creación de albergues y “hostel” debido al paso del Camiño de Santiago por el casco histórico.

“Son los sectores hostelero y hotelero los más interesados en esos bajos vacíos que aún quedan”, informa. “Hay inversiones grandes para apartamentos turísticos en inmuebles que hasta ahora ocupaban personas mayores que ya no pueden seguir viviendo en ellos por cuestiones de accesibilidad”.

Del declive al esplendor

En cualquier caso, en el casco histórico pontevedrés hay que diferenciar zonas en auténtico esplendor de otras que poco a poco han ido en declive y en las que es necesario ponerse manos a la obra en todos los frentes: económico y social.

En este sentido, desde el CCUZM destacan la calle San Román como un ejemplo del futuro que desde el colectivo se desea para el conjunto de la zona monumental. “Porque es una calle en la que ya no quedan locales disponibles; es lo que querríamos que ocurriese en cada una de las calles y plazas”, manifiesta su presidente.

“Hay inversiones grandes para apartamentos turísticos en inmuebles que hasta ahora ocupaban personas mayores que ya no pueden seguir viviendo en ellos por cuestiones de accesibilidad”, indica el presidente del CCU Zona Monumental

Está claro que en este caso se trata de una calle claramente beneficiada por la proximidad de las tres plazas más importantes de la ciudad: A Ferrería, Verdura y A Leña. Lo mismo ocurre con la calle Figueroa, paralela a San Román, en la que el sector hostelero se lleva la palma.

Otra calle con actividad plena es Manuel Quiroga, en la que predomina el pequeño comercio, y en la que ahora se ubican dos importantes e históricos negocios locales: “La moda ideal” y “Almacenes Clarita”.

Miguel Lago hace hincapié en la belleza de la Praza de Santa María, que aboga por convertir en “un punto de reunión de los pontevedreses, dada su amplitud; todavía no se ha convertido en el lugar de encuentro que nos gustaría que fuese”. “Le falta ese empujón que una plaza tan bonita, y plana y cómoda como esta merece”, matiza.

Pero la asignatura pendiente está en algunas zonas concretas: Isabel II; el entorno de O Campiño, que aunque muy bien recuperado está rodeado de casas en ruinas; la calle Barón; la Tetuán...

Todas ellas en concreto confirman que aquellas áreas en las que predomina la hostelería se recuperan antes. “Hay que pensar que la hostelería es la gran beneficiada de cualquier recuperación y peatonalización”, destaca Lago, que recuerda que esto siempre es bueno para el pequeño comercio “porque cuanta más gente pase por delante de tu negocio, más entrará en él”.

La importancias de las campañas de promoción local

El casco histórico pontevedrés cuenta con el apoyo de importantes campañas de promoción del comercio local. Precisamente, desde el Concello de Pontevedra se ha presentado “A Volta ao Cole 2121”.

Mejorar la competitividad de los pequeños negocios e incentivar el consumo local en este inicio de curso son algunos de los objetivos con los que la Concellería de Promoción Económica pone en marcha esta iniciativa que, en plena remisión de la pandemia, llega como un maná tanto para los responsables de las tiendas como para sus clientes. La iniciativa de dinamización económica, que permitirá dotar de una mayor visibilidad y atractivo al comercio local con escaparates caracterizados mediante una cartelería común en formato redondo, empleará, al igual que en su edición anterior, un sistema de “rasca y gana”, repartiendo 50 premios por valor de 60 euros entre los consumidores afortunados (un total de 3.000 euros).

La campaña está preparada para la participación de 400 comercios, entre los que se distribuirán 40.000 boletos “rasca y gana” en paquetes de 100 unidades y 400 unidades de cartelería para pegar en los escaparates.

Tal y como asegura el concelleiro de Educación, Tino Fernández, “en un momento en el que parece que comenzamos a ver la luz al final del túnel, en plena fase de vacunación de nuestros adolescentes y con el comienzo del curso escolar a las puertas, A Volta ao Cole supondrá un soplo de aire fresco para los ánimos de las familias y de nuestro comercio local”.

Por su parte, la concelleira de Promoción Económica, Yoya Blanco, recordó que “la campaña está destinada al comercio local con venta a pie de calle en general, apostando no solo por los sectores directamente vinculados a la vuelta al cole, sino también apoyando la cualquier otro negocio de proximidad”.

“Quedan excluidas de esta promoción, aclaró la concelleira socialista, las grandes cadenas o franquicias, los profesionales de la peluquería y de la estética, las farmacias y los supermercados, fruterías y tiendas de alimentación, así como la hostelería y restauración, las empresas de servicios y, en general, todos aquellos profesionales que no realizan venta de productos”, informó.

La iniciativa estará activa entre los días 1 y 20 de septiembre. Los comercios entregarán los “rasca y gana” a los clientes en el momento de realizar sus compras y aquellos que resulten premiados podrán ser canjeados por productos y servicios en cualquiera de los establecimientos adheridos durante todo el mes de septiembre. El listado de firmas participantes estará publicado en la página web del Concello de Pontevedra: pontevedra.gal.

Calle San Román/ Gustavo Santos

Calle San Román/ Gustavo Santos

Calle San Román (la que baja a la Verdura)

Es la que mejor ejemplifica la excelente recuperación de una calle del casco histórico, con una ocupación casi del cien por cien. Se beneficia de la proximidad de las plazas más importantes.

Calle Real/ Gustavo Santos

Calle Real/ Gustavo Santos

Calle Real (en pleno Camiño de Santiago)  

En esta calle que recorren a diario los peregrinos abundan todo tipo de negocios, desde hostelería hasta pequeño comercio local. Cuenta incluso con una farmacia, desde hace años.

Manuel Quiroga/ Gustavo Santos

Manuel Quiroga/ Gustavo Santos

Calle Manuel Quiroga (dirección Teucro)

Se ha caracterizado siempre por albergar tiendas de ropa, pero ahora también cuenta entre sus negocios con dos históricos: “La moda ideal” y “Almacenes Clarita”.

Isabel II/ Gustavo Santos

Isabel II/ Gustavo Santos

La imparable caída de la calle Isabel II

El último tramo de la calle, donde hasta hace unos días estaba la taberna “As Reixas”, es un ejemplo de decrepitud, con edificios en muy mal estado y solo un par de negocios de hostelería.

Plaza de Curros Enríquez/ Gustavo Santos

Plaza de Curros Enríquez/ Gustavo Santos

La irreconocible Plaza de Curros Enríquez

La que en tiempos acogió los almacenes “Olmedo” y “Peral” no vive sus mejores tiempos. Tras perder a la “Ferretería Varela” y a la “Droguería Moderna”, el aspecto general es desolador.

Calle Barón/ Gustavo Santos

Calle Barón/ Gustavo Santos

Calle Barón (de camino hacia el Parador)

No hace, para nada, honor a su nombre ni al histórico edificio que la flanquea. El peor tramo es el más cercano al emblemático cruce de las Cinco Calles, un punto de visita obligada.

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