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Fieles a Pontevedra y a las antigüedades

El mercadillo se instala cada domingo en la calle Sierra. | // RAFA VÁZQUEZ

En los domingos de verano el mercadillo de antigüedades de la calle Sierra, en pleno corazón del casco histórico pontevedrés, se reduce a la mínima expresión. Pero como si de un frasco pequeño de perfume se tratase, su producto es todavía más apreciado por los asiduos de este tipo de ferias, normalmente clientes que no se las pierden en ninguna de sus ediciones, por lo variado de la oferta.

Habitualmente, en el de Pontevedra hay medio centenar de puestos, pero en agosto son muchos menos. Esto se debe, asegura Teresa Pece, una de las vendedoras y portavoz del colectivo, “a que en verano hay muchas fiestas en municipios cercanos y los vendedores con más trayectoria suelen acudir a ellas”.

En todo caso, los que optan por quedarse en el casco viejo de la Boa Vila se reparten mejor a los clientes que cada domingo acuden a curiosear. “Y no solo a ellos, sino también a muchos visitantes habituales de Pontevedra, que repiten cada año, y ya nos conocen. El turismo para nosotros también es importante”, añade.

Y es que en este sentido, el mercadillo no puede estar mejor situado, ya que la zona monumental y el Mercado de Abastos son parada imprescindible de la ciudad y de los mapas y guías turísticos.

Los puestos respetan las distancias por la pandemia. // RAFA VÁZQUEZ

Los puestos respetan las distancias por la pandemia. // RAFA VÁZQUEZ

El mercadillo pudo volver a la calle tras sufrir, al igual que otros de este tipo, las restricciones por la pandemia del COVID. Las medidas fueron un duro varapalo para los vendedores, muchos de los cuales necesitan los ingresos de estas ventas para poder completar unos salarios muy bajos en otros sectores.

Continúan, eso sí, respetando estrictamente las distancias de seguridad que el Concello de Pontevedra les indicó en su momento para su reapertura.

Un paseo por los puestos de este curioso mercadillo ofrece todo tipo de productos. Hay desde los puestos de antigüedades más puros hasta aquellos que ofrecen artículos más recientes y de carácter “vintage”.

La mayoría son libros, objetos de decoración del hogar, joyería, obras de arte, discos de vinilo, CD... Aún se puede ver en algunos puestos artículos no considerados apropiados para estos mercadillos, como muñecas, juguetes... Los compradores más madrugadores y los más avispados son siempre los que salen más beneficiados y los que, si saben regatear, se van más contentos y repiten.

“Todavía no hemos recuperados las ventas anteriores a la pandemia, falta mucho para eso todavía”, reconoce Teresa Pece, que, sin embargo, se muestra satisfecha y tranquila porque al menos ya puedan estar en la calle con la frecuencia habitual, cada mañana de los domingos.

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