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Las academias y su desescalada particular

Las dificultades del alumnado durante el curso académico provoca un aumento de la demanda de clases durante el verano | La incidencia de la pandemia impide que este crecimiento sea mayor

Tres alumnos en una clase particular de la academia Thema, en Pontevedra. |   // RAFA VÁZQUEZ

Tres alumnos en una clase particular de la academia Thema, en Pontevedra. | // RAFA VÁZQUEZ Cristina Prieto

Clases online, cuarentenas, contagios y diversas dificultades ligadas a la pandemia de COVID hicieron que este último curso académico fuera especialmente duro para los estudiantes pontevedreses. La irrupción del virus en marzo de 2020 provocó que se cambiara el modelo educativo, apostando por clases y exámenes online y por un índice de aprobados bastante alto, con lo que el verano pasado fue tranquilo para los jóvenes, pero negativo económicamente hablando para el sector de las academias de clases particulares. Ahora, tras un curso difícil en el que, además, ha aumentado la cifra de suspensos, estos centros de apoyo al estudio empiezan su particular desescalada, confiando en que el mes de agosto sea un punto de inflexión.

La demanda de clases particulares ha crecido considerablemente con respecto al año pasado, en torno a un 50%, pero todavía no se ha llegado a los niveles prepandemia en la mayoría de los centros de este tipo que existen en la ciudad y los alrededores. Que las recuperaciones de los exámenes ya no sean en septiembre, igual que la convocatoria extraordinaria de la ABAU, que ahora es en julio, supone que gran parte de los alumnos ya no necesiten clases de apoyo en verano.

“Llevamos 30 años trabajando y nuestros alumnos siempre aprueban en junio, por eso la clientela que podemos tener en verano siempre es nueva”, explica María Quintáns, directora de la academia Thema, en la calle Benito Corbal, que también tiene un aula en Sanxenxo. “Con la quinta ola del COVID mucha gente se ha dado de baja, sobre todo gente de fuera que ha cancelado sus reservas en Sanxenxo”, apunta.

La incidencia del COVID está influyendo bastante en la demanda de clases particulares. Según relatan en otro de los centros consultados por FARO, la situación económica ha empeorado mucho en el último año y medio, con lo que afecta directamente a este sector.

Además, por el virus, las academias han tenido que ajustarse a nuevos protocolos de seguridad. “Tenemos unas medidas muy estrictas. Usamos doble mascarilla, le damos a los alumnos una mascarilla para que se la pongan por encima de la que traen de casa, y trabajamos con grupos reducidos de un máximo de tres alumnos más el profesor. Ha sido un año difícil, pero nosotros no hemos tenido ningún positivo durante el invierno. Ahora, con los nuevos brotes, sí que ha habido gente que ha tenido que cancelar clases por dar positivo o estar en cuarentena por ser contacto estrecho de otro”, explica Quintáns, que confiesa que en el sector hay preocupación porque los profesores más jóvenes, como los que trabajan en su academia, están todavía sin vacunar.

Los centros de clases particulares están iniciando su desescalada, pero esperaban algo más de demanda ya en este mes de julio, aunque tradicionalmente no es un mes muy fuerte. Confían en que en agosto sí que aumenten más los alumnos de cara a preparar el inicio del curso.

En cuanto a las academias de idiomas, especialmente de inglés, también se atisba esta recuperación, con más alumnos que el verano pasado. Sin embargo, en otro de los centros consultados por FARO, en el que se da clase de español a extranjeros, han notado todo lo contrario, que la cifra ha caído considerablemente. Por un lado, el coronavirus ha provocado que muchos extranjeros no se instalen en ciudades fuera de su país y, por otro, la demanda de clases online, aunque la mayoría sigue prefiriendo la formación presencial.

Las autoescuelas están en cifras similares a años anteriores

La recuperación está yendo algo más rápido en las autoescuelas, aunque tampoco se están alcanzando las cifras prepandemia. En este sector en concreto, el COVID está siendo un factor determinante, ya que en los últimos meses se han cancelado numerosas clases por positivos o cuarentenas. Así lo explica el propietario y monitor de la Autoescuela Almar, Moncho Martínez, que también es el vicepresidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas. “Estamos teniendo un verano normal, incluso con un poco menos de demanda que el año pasado”, señala. Según explica, esto puede deberse a que los exámenes de la ABAU, sobre todo los de la convocatoria extraordinaria de julio, “retrasan empezar en la autoescuela. También hay muchos estudiantes que se van fuera y su prioridad ya no es sacarse el carné de conducir”. Todo apunta, además, que el nuevo formato de citación para exámenes implantado por Tráfico en mayo, “CAPA”, complicará la celebración de exámenes en agosto.

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