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Pontevedra

El Puerto reduce su tráfico de fruta a apenas 6.000 toneladas, una caída del 96% en un año

Vista aérea del Puerto de Marín.

Vista aérea del Puerto de Marín. FdV

Hasta finales de 2019 el Puerto de Marín era la principal terminal del noroeste español en tráfico de fruta procedente de Sudamérica. El papel de Maersk en esta actividad, desde que la inició en 2017 fue fundamental para consolidar a Marín como puerto frutero. Pero todo se truncó hace algo más de un año, cuando la naviera CMA-CGM, con sede en Marsella, logró captar para Vigo el contrato con Del Monte Foods para el transporte de fruta desde Sudamérica, que hasta ahora ostentaba Maersk. La naviera danesa descargaba en Termarín, pero la francesa se ha decantado por hacerlo a través de Vigo, en Termavi.

Este giro radical, que se produjo a principios de 2020, se ha dejado notar de forma absoluta en los tráficos de Marín, que ya ha abandonado la cabeza frutera en España. Si 2019 finalizó con un récord de casi 150.000 toneladas de fruta sudamericana (alrededor del 6% de toda la actividad portuaria), doce meses después el transporte de estos productos es prácticamente residual, menos de 6.000 toneladas. Esto supone un descenso en un año del 96% del tráfico de fruta.

Marín dispone ahora de unas magníficas instalaciones para este producto, pero carece de líneas periódicas para utilizarlas. En concreto, contaba con una terminal de fruta a pie de muelle con capacidad de almacenamiento frigorífico para 5.000 pallets, ocho muelles de carga, ocho cámaras frigoríficas, 1.000 metros cuadrados climatizados para clasificación y distribución, conexiones reefer, 5.000 metros cuadrados de explanada contigua, además de 520 metros de atraque en dos muelles; además de su terminal de contenedores con 500 metros lineales de atraque, más de 500 conexiones reefer, grúas Panamax y Post-Panamax y unas modernas instalaciones.

Sin sustituto

Todo ello, para apenas seis mil toneladas en 2020, muy lejos de las 149.554 de 2019 o las 140.207 de 2018. Lo más preocupante es que hasta el momento no aparece un producto alternativo para compensar esa pérdida. En todo 2020 se movieron algo más de dos millones de toneladas, medio millón menos que en 2019, y en el presente ejercicio las cifras provisionales aún son más bajas. Además, tampoco se mantienen las cifras de tráfico de fruta previos a la llegada de Maersk. En 2016 se movieron más de 118.000 toneladas y casi 117.000 en el ejercicio anterior, muy por encima del balance del pasado año.

Inspección fronteriza

Además de una terminal de frutas muy completa, el Puerto de Marín cuenta con un Puesto de Inspección Fronterizo (PIF) ampliadas en 2018, una de las instalaciones de control fronterizo más modernas y mejor equipadas del noroeste peninsular.

Aunque no solo la fruta pasa por estas instalaciones, ya que la vigilancia de la pesca congelada es otra de sus funciones, los tráficos que procedían de Sudamérica eran analizados en el PIF, un recinto que dispone de más de 260.000 metros cúbicos de almacenamiento frigorífico.

Las instalaciones de Sanidad Exterior del Puerto de Marín, en las que se inspecciona la pesca congelada y demás mercancías destinadas a consumo humano, disponen a día de hoy de siete muelles de carga y cuentan con amplio espacio operativo de antecámara para la descarga de contenedores y clasificación de la mercancía, cámaras de congelación, refrigeración y temperatura ambiente, así como vestuarios y amplia sala de inspección, además de las correspondientes oficinas. Dispone adicionalmente de una grúa y del equipamiento necesario que permite el manejo de grandes peces.

Las instalaciones en las que se inspeccionan mercancías de origen vegetal tales como fruta, legumbres o maderas, disponen ahora de dos muelles de carga y las correspondientes dotaciones de antecámara para la descarga de contenedores y clasificación de la mercancía, cámaras de congelación y refrigeración, así como vestuarios y sala de inspección, además de las correspondientes oficinas.

Las instalaciones de Sanidad Animal, en las que se inspeccionan mercancías de origen animal y de consumo animal, tales como cereales, piensos o harinas, disponen de un muelle de carga mientras que el SOIVRE (Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación de Exportaciones) cuenta además de sala de inspección propia, vestuarios y oficinas, lo que permite agilidad a la hora de realizar las correspondientes inspecciones por parte de este organismo. El servicio se completa con Sociedad de Servicios Cantodarea, que realiza las actividades de apoyo para las operaciones logísticas de apertura, vaciado y traslado de muestras a las cámaras y salas de inspección.

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