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Pontevedra

El patrimonio cultural que está a tiempo de salvarse

El patrimonio cultural que está a tiempo de salvarse

El patrimonio cultural que está a tiempo de salvarse

Si el “desarrollismo salvaje” ha esquilmado casi todo el patrimonio del litoral pontevedrés, todavía hay elementos de este acervo cultural que están a tiempo de salvarse del urbanismo sin sensibilidad, de la falta de inversión pública, o del poco respeto a la identidad cultural.

La costa de las Rías Baixas es la más afectada de Galicia por las agresiones al patrimonio. “No hay más que ver las fotos del Sanxenxo, o de Portonovo, de hace cincuenta años y ver cómo todo ha desaparecido”, como apunta el presidente de la Asociación Para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego (Apatrigal), Carlos Henrique Fernández Coto. Pero al margen de las construcciones tradicionales perdidas en casi toda la franja litoral de Pontevedra, también el interior de la comarca ha sufrido los efectos de esta falta de responsabilidad patrimonial.

Casa Rectoral de Borela en Cerdedo-Cotobade

Casa Rectoral de Borela en Cerdedo-Cotobade

En la “Lista Roja” del patrimonio en peligro que elabora la Asociación Hispania Nostra (incluida en Europa Nostra, y a la que está adscrita la gallega Apatrigal), incluye en Galicia 60 bienes en riesgo (si bien hay muchísimos más), y dos de ellos están en la comarca de Pontevedra. Son el puente Malvar, en Cerponzóns y la casa rectoral de San Martiño de Borela (en Cerdedo-Cotobade). Para que un bien cultural se incluya en esta lista es necesario alguien que lo solicite –particular o institución– y presente un dossier histórico con las características del elemento, fotografías e informe técnico. Un comité científico se reúne una vez al mes y revisa las solicitudes, como explica Fernández Coto. Por eso aunque en Galicia apenas hay 60 inscritos realmente son muchos más.

"Desde que no hay un cura para cada parroquia, muchas casas rectorales se vienen abajo"

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“Pensemos en las rectorales de las parroquias, que desde que no hay un cura para cada parroquia, que vivía en esa casa y la conservaba y mantenía viva, muchas de ellas se vienen abajo; o pensemos en los hórreos que están en mal estado, en toda Galicia, que quizás en la zona de Pontevedra son menos por ser mayormente de piedra y la durabilidad es mayor que los de madera; o los cruceiros, bien porque las hierbas acaban con ellos, bien por los accidentes, y que están generalmente en cruces de caminos”, como explica el presidente de Apatrigal.

Puente Malvar en Cerponzóns

Este experto indica que, en líneas generales, la zona de Pontevedra es una de las que menos patrimonios tiene en peligro, al margen de todo lo ya perdido en la costa. “Sabemos que Ourense es la provincia que está en peor estado por la despoblación; sin gente, el patrimonio muere”, como apunta Fernández Coto.

Entre los bienes que acusan una degradación más evidente se encuentran, en el ámbito de Pontevedra, el Pazo de Lourizán, quizás como emblema de este patrimonio pontevedrés en peligro. Últimamente su situación se ha hecho más famosa gracias a la iniciativa de una de las socias de Apatrigal, Lucía Ara, que ha iniciado una recogida de apoyos para salvar este edificio.

Pazo de Cadro en Marín

El Pazo de Lourizán es “un icono gallego, por los hechos que se desarrollaron en él, por el patrimonio inmaterial que guardia pero también por la calidad del inmueble”, expone Apatrigal. Actualmente está en mal estado por falta de mantenimiento y corre riesgo de sucumbir a la ruina si no se actúa a tiempo.

“Sin descuidar la destrucción de patrimonio que sufrió Sanxenxo, tanto en la capital como en Portonovo” –expone Carlos Henrique Fernández– sin duda, otro de los municipios del área de influencia de Pontevedra con un patrimonio urbanístico más afectado es Marín. Su casco histórico está en malas condiciones y ha perdido mucho de lo que tenía, como explica el presidente de Apatrigal. No hace mucho que en esta villa se derribó una nave conservera en pleno centro. El Pazo de Cadro es otro buen ejemplo, por causas parecidas a las de Lourizán.

"El casco histórico de Marín está en malas condiciones y ha perdido mucho de lo que tenía"

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Por el contrario –explica Fernández Coto– es posible que Cuntis y Pontevedra sean los municipios cuyo patrimonio está mejor conservado, y en el caso de Pontevedra principalmente en su casco urbano e histórico, porque en el rural tiene elementos que se han dañado o perdido, como es el caso del Cruceiro da Capela de San Mauro, en Mourente.

Caldas de Reis tuvo hubo amenazado su casco histórico durante mucho tiempo, tanto por el abandono como por el acoso de la especulación y la construcción de edificios inadecuados en su entorno, como explica Carlos Henrique Fernández, si bien “parece que últimamente se ha creado un Área de Rehabilitación y el Concello está restaurando con buen criterio las fuentes históricas”, añade.

Gravado rupestre dañado en Campo Lameiro

El presidente de Apatrigal explica que, en general, todas las villas intermedias del área de Pontevedra, Ponte Caldelas incluida, perdieron la ocasión de ser centros de excelencia urbanístico-patrimonial por culpa de un planeamiento inexistentes o inadecuados, que favorecen la especulación y provocaron el abandono de las casas del centro. “Esperemos que vaya cambiando esa tendencia y los planes respeten todo lo ya construido en otras épocas, como hacen en Francia o en Navarra”, apunta Fernández.

“Ecce Homo” de San Xusto

Otros bienes del patrimonio cultural que sufren el mismo problema en la comarca, como en el resto de Galicia, son los castros, petroglifos, mámoas, y otros elementos que están en los montes y que sufren ataques de las máquinas forestales, “muchas veces por desconocimiento y por no estar geolocalizados, delimitados e informados a quienes trabajan en el monte”. Apatrigal recuerda un reciente un ataque a los petroglifos de Campo Lameiro.

En otro campo del patrimonio, y también como en el resto de Galicia, ocasionalmente surgen casos como el Ecce Homo de Borja, a causa de restauraciones chabacanas realizadas por vecinos sin formación en la materia. Uno de los últimos surgió en la capilla de San Xusto (Cerdedo-Cotobade), donde alguien decidió pintar la figura de un santo y se ha instalado una nueva cerradura que dañó la piedra de este templo.

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