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El autocine aparca en Pontevedra

Una pantalla de 150 metros cuadrados proyectó “Si yo fuera rico”

Imagen de la proyección del año pasado.

Imagen de la proyección del año pasado.

Un coche, palomitas, unas bebidas y aparcar frente a una pantalla de cine gigante para ver una película. Parece un plan sacado de un guion de Hollywood, pero es una realidad que vivieron ayer los vecinos de Salcedo. El autocine, una experiencia que parece más del siglo pasado, pero que de vez en cuando se deja caer por la comarca.

La asociación cultural Casa Verde organizó la actividad de ayer a través de la empresa Autocine Galicia que lleva esta experiencia por toda la comunidad desde 2018. Xoán Mariño, el responsable, lleva toda una vida dedicada al audiovisual y alrededor de su cabeza rondaba la idea de traer el autocine a Galicia. “Habíamos hecho algunas pruebas y la verdad es que las consecuencias derivadas de la pandemia aceleraron el proceso porque vimos que era una actividad segura y diferente y nos aventuramos”, explica.

El resultado es más que positivo y es que solo en este año llevan ya 40 autocines hechos.

“En el imaginario colectivo todo el mundo sabe lo que es un autocine, pero muy poca gente fue a uno. Los hemos visto en las pelis, por eso es una experiencia interesante y lúdica. Todo el mundo debería vivirla porque es otro contexto y la gente sale muy satisfecha”, apunta Mariño. Tanto es así que ni siquiera el clima es un impedimento (solo el viento) e incluso han hecho sesiones con lluvia.

A los vecinos de Salcedo la lluvia des dio un respiro y pudieron disfrutar de la película “si yo fuera rico” en una pantalla de 150 metros cuadrados.

Los primeros coches llegaron al antiguo campo de tiro del monte San Martiño a las 21 horas pese a que la sesión comenzó hora y media más tarde, y es que la propia empresa va indicando a los espectadores cómo aparcar para que todos vean la sesión perfectamente.

Entretanto, la asociación puso una food truck con bocadillos, crepes y demás para amenizar la espera de la proyección además de contar con servicios. El precio era de 5 euros por vehículo. Una vez aparcados la empresa proporcionaba una frecuencia de radio y escucharon el film a través de la radio del coche.

La asociación ya realizó la actividad el pasado año, cuando asistieron alrededor de 150 vehículos. Según indica la empresa la gente suele repetir y preparan una gran programación de cara al otoño. Sin saturar, eso sí, porque “no se trata de programar autocines a lo loco, deben estar espaciados en el tiempo y ser una actividad extraordinaria, porque de lo contrario se quema”, expone Martiño.

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