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La almeja rompe barreras: 60 euros el kilo

El berberecho alcanzó esta semana en la subasta de la lonja de Campelo los 26 euro y la japónica llegó a los 20, valores que solo se superaron el año pasado en Nochevieja

Subasta de almeja ayer en la lonja de Campelo. |   // RAFA VÁZQUEZ

Subasta de almeja ayer en la lonja de Campelo. | // RAFA VÁZQUEZ

La lonja de Campelo registra precios inmejorables y firma un julio de récord con valores casi idénticos a los de Navidad. La almeja fina alcanzó el pasado jueves el precio máximo de 60,99 euros el kilo, mientras la japónica llegó a los 20,27. En la subasta de ayer no hubo fina, pero el precio continuó estable en los máximos de la japónica, que apenas bajó unos céntimos (19,67 euros). Además el precio medio de esta no bajó de los 14 euros y el de la fina se fijó alrededor de los 40 euros por kilo.

Unos precios que superan con creces los del año pasado en las mismas fechas, cuando el precio máximo de la japónica llegó a los 13,15 euros el kilo y el de la fina rozó los 36 euros.

De hecho, los precios son comparables solo a la época de Navidad y concretamente a Nochevieja del año pasado cuando el precio de la almeja fina llegó a los 71,92 euros el kilo y el de la japónica a los 30,29 euros. El resto de las navidades los precios se mantuvieron por debajo de los actuales.

Los precios están siendo espectaculares, teniendo además en cuenta la época en la que estamos y la situación sanitaria”, reconoce el patrón mayor de Raxó Iago Tomé. “Todo lo que estamos recogiendo está teniendo muy buen precio”, añade la patrona mayor de Lourizán, Carmen Vázquez, y es que el berberecho alcanzó los 25,65 euros el kilo el pasado miércoles. Ayer superó su récord alcanzando el precio máximo de 26,45 euros el kilo. En las mismas fechas del pasado año, su máximo llegó a los 11,30 euros.

“Los precios son espectaculares en estos últimos meses. Se nota que la gente está viniendo y no se ha cerrado la hostelería”, insiste Tomé.

¿Pero por qué se están alcanzando esta locura de precios? Las cofradías señalan que hay varios factores a tener en cuenta y uno de ellos el cierre del marisqueo en otras rías que son competencia directa de la de Pontevedra.

Pero sin duda el principal motivo es la gran demanda frente a la poca oferta generalizada. Y es que hay menos cantidad de almeja en todas las rías: “Lo que se produce de japónica en nuestro litoral no da para abastecer a la demanda, además es una almeja de calidad y con muy buen sabor”, explican.

Otro punto a señalar es la persecución de la almeja que entraba de manera ilegal de Portugal, que se combate con efectividad desde hace semanas y que se traduce en miles de kilos diarios menos de marisco en el mercado, lo que hace que suban los precios.

Además, hay grandes cadenas de supermercado que compran “mucho y a muy buen precio”, lo que favorece estos picos máximos.

De cantidad, confiesan, no hay tanto como otros años, pero se “cogen bien los cupos aunque cada vez hay más gente, en verano más”.

Sea como sea, confiesan que no esperaban un verano así. “Tenemos una situación compleja. La hostelería va y viene, el verano es como es y no puedes esperar que sea bueno o no. Vives al día a día, pero se está trabajando muy bien porque no entra mercancía de fuera y todo lo que se vende es la necesidad del mercado”, sentencia Vázquez.

La cara B es la campaña de la nécora y pulpo, que está siendo muy floja, especialmente esta semana con el tiempo inestable que no ayuda a la pesca de los octópodos. Así, aunque los precios sean razonables, los responsables de las cofradías señalan que no sirve de nada, porque no hay cantidad. El pasado jueves, por ejemplo, se subastaron en la lonja de Campelo apenas diez kilos de pulpo.

Labor de las mariscadoras en Combarro. | // GUSTAVO SANTOS

Reducción de la cuota por mortandad

La mortandad que afectó a la ría de Pontevedra el pasado invierno a causa de las riadas aún pasa factura y obliga a bajar la cuota por el desove perdido. “Hay que prevenir para poder seguir trabajando todo el año y el que viene. Porque una almeja no crece de un día para otro y hay que tener en cuenta las inclemencias del tiempo. Hay que prevenir, y es mejor bajar cuota y seguir trabajando, porque además los precios van compensando la merma de las cuotas y vamos teniendo el día a día”, señala Carmen Vázquez. El patrón de San Telmo, César Rodríguez, señala que la cuota de la japónica se bajó de 10 kilos diarios por persona a ocho y el resto también se habría reducido, aunque menos. “Además de los 15 días que se suele ir en esta época del año se está yendo diez días al mes”, añade.

Todo esto se hace para no hacer una sobreexplotación y asegurarse que “tenemos producto para todo el año por ahora con un buen porcentaje diario y muy buena calidad”.

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