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La explosión de contagios lleva a Sanxenxo al nivel máximo, que acecha a Pontevedra, Poio y Marín

La hostelería evita el cierre, pero los clientes deberán presentar PCR negativa o pauta completa de vacunación para acceder al interior

El centro de salud de Virxe Peregrina vivió ayer una nueva jornada de largas colas de pacientes que acudieron a gestionar sus citas.

El centro de salud de Virxe Peregrina vivió ayer una nueva jornada de largas colas de pacientes que acudieron a gestionar sus citas. Rafa Vázquez

En plena temporada alta, justo cuando el sector del turismo, del comercio y de la hostelería contaban con recuperarse de un año de pérdidas, el implacable avance de la quinta ola que ha disparado los casos activos de Covid a niveles que nunca se habían registrado en el área sanitaria en toda la pandemia ha llevado a la Xunta a adoptar una serie de medidas que modifican el mapa de restricciones en la comarca, de manera que Sanxenxo entrará a partir del próximo sábado en el nivel máximo, mientras que los concellos de Pontevedra, Marín y Poio pasarán de nivel medio a alto.

La expansión de la variante Delta, cuya transmisión comunitaria es superior al resto de cepas del coronavirus conocidas hasta la fecha, así como el aumento de la interacción social entre los menores de 30 años, que todavía no han sido vacunados, y la llegada del turismo son algunas de las causas que han propiciado el incremento de la incidencia del COVID-19 en las últimas semanas.

Ocupación de las terrazas, ayer, en la Praza da Verdura Rafa Vázquez

En la comarca, el caso más alarmante es el de Sanxenxo, cuya incidencia acumulada en los últimos 14 días alcanzó los 1.648 casos por cada 100.000 habitantes y que en la actualidad cuenta con 305 positivos, 20 más que el pasado martes. A pesar de que los brotes ya se estaban registrando hace unas semanas, el Gobierno gallego optó por mantener al municipio en nivel medio hasta que los contagios se dispararon.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, indicó que “no podemos hacer excepciones” y destacó que en este municipio se ha notado ”el impacto de la población flotante, que se cuadruplica cada verano y hubo que tomar unas medidas diferentes”.

Al municipio sanxenxino le siguen Poio, Pontevedra y Marín, cuya incidencia acumulada a 14 días es de 949 , 718 y 569 casos activos por cada 100.000 habitantes, respectivamente. Es por este motivo que los tres municipios pasarán al nivel alto. Cabe destacar, que el concello de Pontevedra batió ayer su récord de positivos, con 635 casos activos, mientras que Poio mantiene en la actualidad 169 infecciones activas y Marín 154.

En cuanto al resto de concellos d e la comarca, estos se mantienen en nivel bajo o medio, destacando Caldas de Reis y Ponte Caldelas, que se encuentran entre los municipios con una incidencia acumulada entre los 250 y 500 casos a 14 días.

Restricciones

Los cambios de nivel de los diferentes concellos de la comarca llegan acompañados de nuevas medidas relativas principalmente a la hostelería y a las reuniones de no convivientes. Con el objetivo de reducir la interacción social entre los grupos de edades menores de 30 años y el riesgo de contagios, y para “no castigar al sector de la hostelería”, Feijóo anunció que los bares y restaurantes podrán continuar abiertos independientemente del nivel de restricciones, pero en el caso de los municipios en nivel máximo o alto, para acceder a su interior deberá ser necesario acreditar la pauta completa de vacunación, disponer de una PCR o test de antígenos negativo realizados con 72 horas de antelación o, en su defecto, haber pasado la enfermedad; requisitos que no serán necesarios para acceder a las terrazas. Los menores de 12 años estarán exentos.

En cuanto a los aforos, en el caso de Sanxenxo estos estarán limitados al 30% en el interior y al 50% en el exterior, mientras que en los concellos de nivel alto, dichas limitaciones serán de un 50% en interior y un 50% en exterior. En el caso del resto de municipios de la comarca que se encuentran en nivel medio, tales como Caldas y Ponte Caldelas, la hostelería no deberá pedir a sus clientes dichas acreditaciones para acceder al interior.

Con respecto al ocio nocturno, la Xunta ha decidió que este se mantendrá cerrado en los concellos en riesgo extremo y en nivel alto.

Por otra parte, en relación a las reuniones de personas no convivientes, el Ejecutivo autonómico ya ha solicitado al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) que queden prohibidas las reuniones de no convivientes de más de seis personas en interior y de más de 10 en exterior, a excepción de que se trate de dos unidades familiares; de todas formas la entrada en vigor de esta normativa deberá ser aprobada previamente por el TSXG.

Lo que sí quedarán prohibidas son las reuniones de personas no convivientes en las calles de aquellos concellos como el de Sanxenxo, Pontevedra, Marín y Poio, entre las 1.00 y las 6.00 horas, y en Caldas y Ponte Caldelas, entre las 3.00 y las 6.00 horas.

Entre las principales novedades de las nuevas medidas que se aplicarán también destaca la eliminación del cierre perimetral que hasta ahora se establecía para los municipios en nivel máximo.

Reacción de la hostelería

Poco después de finalizar la rueda de prensa de Feijóo, los locales de hostelería de Pontevedra todavía no estaban al tanto de las nuevas medidas por las que se verán afectados a partir del próximo sábado, pero en el momento en el que se le explican, las reacciones son similares en todos los establecimientos: enfado, frustración y también resignación.

En la Rúa dos Soportais, la responsable de El Pasaje, Rosa María Dacal critica que “no son medidas para la hostelería, son medidas de despacho para que parezca que hacen algo”. Esta hostelera de la ciudad no entiende que continúen exigiéndosele nuevas medidas y protocolos al sector al que pertenece, mientras que otro tipo de establecimientos continúa con su actividad con “normalidad”.

¿Por qué estas medidas solo se aplican a la hostelería y no al resto de locales?

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En este sentido, Dacal señala que “es inviable controlar a los clientes, porque no podemos poner a una persona en la puerta todo el día para que compruebe que están vacunados o que dieron negativo y verificar que es así. Además, estoy segura de que la gente no va a pagar para hacerse una PCR para salir a cenar el fin de semana”.

Una opinión similar tiene Javi Fernández, responsable de Kamal Gastroteca, quien considera una nueva tomadora de pelo al sector las nuevas medidas propuestas por la Xunta de Galicia. Fernández lanza al aire las preguntas de “¿cómo vamos a poder comprobar que lo que nos digan los clientes es cierto o qué cantidad de gente va a poder venir? Además, ¿por qué estas medidas solo se aplican a la hostelería y no al resto de locales como el comercio, Mercado de Abastos, bancos, etc?”.

Asimismo, este hostelero del centro histórico de la ciudad comenta que “si ahora mismo solo estamos facturando un 40% de lo que deberíamos en estas fechas, ahora pasaremos al 30%. Pues nada, tendremos que fastidiarnos y seguir hacia delante”, comenta resignado.

Ya en la Praza da Verdura, Arón Álvarez, del Bar Os Maristas indica que “nosotros no somos policías, me parecen unas medidas excesivas, porque pedirle a los clientes los certificados de vacunación o PCR negativas no es nuestro trabajo. Estamos en verano, el momento en el que podemos hacer caja y poder recuperarse, por lo que me parece un nuevo palo a la hostelería, cuando aquí se cumplen las medidas”.

Pedirle a los clientes los certificados de vacunación o PCR negativas no es nuestro trabajo

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En la Vinoteca Borona, Toño Pérez se muestra visiblemente enfadado ante el anuncio de las nuevas restricciones y apunta que “es una auténtica vergüenza, indignante; ¿vamos a tener que contratar personal para que controle a la gente que entra? Aún tenemos que dar gracias que no nos cierran para seguir manteniendo a Sanxenxo abierto”, critica.

Con el objetivo de frenar la transmisión comunitaria del virus, se llevarán a cabo nuevos cribados poblacionales. Es así el caso de Sanxenxo, donde la Sala Nauta acogerá entre hoy y mañana un cribado para personas con edades comprendidas entre los 16 y los 35. Por otra parte, del total de las 1.600 personas citadas al cribado realizado en Pontevedra esta semana tan solo acudió un 40% de la población diana.

Continúa al alza la presión asistencial

El ambulatorio de Virxe Peregrina vivió ayer una nueva jornada con largas colas para los usuarios y pacientes del centro de salud pontevedrés. Es la imagen que está dejando en las últimas semanas el centro sanitario ante la imposibilidad de los pacientes de gestionar sus citas médicas y dudas por vía telefónica, que se encuentra colapsada. Ante esta situación, los pacientes acuden en persona y aguardan en la calle durante largos tiempos ante de poder efectuar sus trámites, muchos de ellos relacionados con el certificado de vacunación.

La presión asistencial es otra de las consecuencias de la pandemia en el área sanitaria de Pontevedra e O Salnés, donde permanecen activos un total de 2.258 casos por coronavirus, 157 más que el pasado martes, y de los cuales el 56% de positivos se concentran entre los municipios de Pontevedra, Sanxenxo, Marín y Poio. Por cuarta jornada consecutiva la cifra de hospitalizaciones se ha incrementado y en la actualidad son 24 los pacientes ingresados por coronavirus. De ellos, 17 se encuentra en el Hospital Montecelo, uno en O Salnés y otro en el Hospital QuirónSalud Miguel Domínguez, mientras que cinco permanecen en la UCI de Montecelo.

Asimismo, el área sanitaria registró una nueva jornada con un alto nivel de contagios, tras sumar en las últimas 24 horas un total de 195 positivos, cifra que se ve acusada al solo haberse tramitado en la jornada de ayer 38 altas epidemiológicas. Desde el inicio de la pandemia, en el área sanitaria han superado el virus 14.783 personas y han fallecido 181. Por otra parte, en las últimas 24 horas, los profesionales sanitarios realizaron un total de 1.234 pruebas PCR.

Las valoraciones de los alcaldes

“Hay que cambiar los criterios, esta quinta ola es diferente a las anteriores, pero se siguieron los mismos criterios que tenían para la tercera o para la segunda; ahí metieron un poco la pata”. Son palabras del alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, quien respalda las decisiones de los responsables sanitarios del comité clínico y las nuevas restricciones de contacto social tomadas como consecuencia del aumento de contagios.

No obstante, el regidor pontevedrés criticó que “no se puede seguir echando la culpa de toda la pandemia a los mismos sectores” y también cuestionó el sistema “discriminatorio” con el que se aplican los niveles de restricciones en algunos municipios. Para el regidor el problema de los contagios se centra ahora en las reuniones privadas y en no mantener las medidas de seguridad, como la mascarilla, cuando hay contacto social. A pesar de ello, el alcalde de Pontevedra hizo una llamamiento a la responsabilidad individual y social de todos los ciudadanos “porque la pandemia no acabó”.

No se puede seguir echando la culpa de toda la pandemia a los mismos sectores

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Desde el Concello de Sanxenxo, el único de la comarca que se incluirá en los municipios en riesgo extremo, señalaron que “hay que hacer un esfuerzo” ante la elevada transmisión comunitaria del virus registrada en las últimas semanas en la zona. Tras conocer las nuevas medidas que deberán aplicarse en el municipio a partir del próximo 24 de julio, el alcalde de Sanxenxo, Telmo Martín, señaló que “el crecimiento de los positivos en los últimos diez días fue explosivo y tenemos que esforzarnos para revertir esta situación. Ya lo hicimos en otras ocasiones y lo podemos volver a hacer”.

La semana pasada, en una reunión mantenida con el conselleiro de Sanidade y los regidores de la comarca de O Salnés, Martín solicitó que se exigieran pruebas negativas o el certificado de vacunación para acceder al interior de la hostelería. Al haber dictado la Xunta que así será a partir del sábado, Martín valoró “muy positivamente que se permita un 30% en el interior, siempre que se acredite que se está libre de Covid”.

Consideramos muy positivo que se permita un 30% en el interior de la hostelería

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Con el cambio de restricciones en el municipio de Marín, que a partir del próximo sábado pasará a formar parte de los concellos con nivel alto de restricciones, la alcaldesa, María Ramallo, pidió a la población “prudencia” y la colaboración de todos los ciudadanos para cumplir las nuevas normas, insistiendo especialmente en las reuniones de ámbito familiar y privadas. En este sentido, la regidora destacó que “muchos contagios se están registrando en encuentros y comidas familiares, donde las personas se quitan las mascarillas y conviven niños con personas mayores, por lo que es muy importante que se cumplan estas medidas”.

Por otra parte, Ramallo hizo un llamamiento a los vecinos y vecinas de Marín para que “se cuiden y controlen este tipo de reuniones en condiciones de seguridad para que el virus no se siga propagando”. Asimismo, la alcaldesa indicó que esto será fundamental para que “en las próximas seis semanas podamos seguir disfrutando del verano al aire libre y sin riesgos”, concluyó.

Debemos cumplir las medidas y no relajarnos para no colapsar la sanidad

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Por su parte, la primera teniente de alcalde Poio, Chelo Besada, considera que no cerrar la hostelería pese al incremento de nivel de restricciones “no es una mala medida, ya que a estas alturas hay una gran parte de la población que está vacunada y podrá acceder con el certificado”. Besada achaca a la llegada de turistas y veraneantes el incremento de aglomeraciones y concentraciones de gente, sobre todo en aquellos concellos costeros, como es el caso de Poio, junto con la relajación a la hora de usar la mascarilla en espacios abiertos como posibles motivos de la elevada incidencia del virus en el municipio.

Asimismo, la primera teniente de alcalde hizo un llamamiento a la población para que continúen colaborando y señaló que “debemos cumplir las medidas y no relajarnos para no colapsar la sanidad”. En este sentido, Chelo Besada hizo referencia a que “al igual que es importante que haya una recuperación económica, es fundamental que los centros de salud y los hospitales no se vean saturados ni desbordados”, concluyó.

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