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A la búsqueda del “tesoro” escondido

El geocaching, un juego con miles de usuarios que ocultan objetos por la ciudad y los montes

Pepe y Beatriz esconden uno de los objetos que tienen por la ciudad.

Pepe y Beatriz esconden uno de los objetos que tienen por la ciudad. Rafa Vázquez

Nada resulta tan interesante como salir a la búsqueda de un tesoro cuando uno es pequeño. Parece difícil en los tiempos que corren mantener esa ilusión intacta ya en la etapa adulta. Sin embargo hay una gran comunidad de personas que logran hacerlo a través del geocaching. Este es un juego a nivel mundial en el que los participantes buscan “tesoros” mediante unas coordenadas y breve descripción que encuentran en la web del juego. Los tesoros, conocidos como caches, guardan un pequeño librito de firmas para que quede constancia de quiénes lo han encontrado, pero también puede esconder pequeños souvenirs como monedas de otros países.

Puede parecer una actividad algo extraña y así lo reconocen los propios jugadores: “Al principio me sonaba a chino. Me parecía rarísimo que hubiese cosas escondidas en sitios normales y corrientes y ahora voy por la calle pensando qué buen sitio para esconder algo”, explican Pepe Taboada y Beatriz Lago, dos usuarios de la plataforma.

Lo que más me sorprendía era encontrar caches en sitios por los que había pasado cientos de veces y algunos estaban a simple vista, además”, añade Taboada. Una opinión común a todos los jugadores. Esto ha hecho que tres años después la pareja haya encontrado más de 2.000 caches alrededor de España y el mundo.

"Me parecía rarísimo que hubiese cosas escondidas en sitios normales y corrientes y ahora voy por la calle pensando qué buen sitio para esconder algo"

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La mayoría de los usuarios conocen el juego por amigos o familiares, pero María lo descubrió a través de las redes sociales e inmediatamente se descargo su aplicación móvil para indagar sobre ello. Ahora juega con su pareja y también esconden caches. Y es que el juego es infinito ya que son los propios usuarios quienes lo alimentan creando nuevos puntos de búsqueda.

Además geocaching y turismo van de la mano: “Cuando empiezas a jugar en tu zona próxima tienes tesoros pendientes, pero una vez llevas un tiempo necesitas ampliar el radio para encontrar nuevos caches. Después de un año, quizás tienes que hacerte 50 kilómetros para hacer una nueva senda donde encontrar. Nosotros ahora o vamos a Lugo o a la zona norte de Portugal, porque por aquí lo tenemos ya todo hecho”, narran María y Roi.

María y Roi anotándose en uno de los caches. Rafa Vázquez

Descubrir nuevos rincones

A la vez resulta una forma de redescubrir lugares y encontrar rincones secretos. “Buscando caches hicimos parte del camino de Santiago y hemos descubierto muchos miradores que no salen en otras rutas. Por ejemplo, habíamos ido varias veces a Allariz y la última vez con la app descubrimos nuevos sitios”, resumen estos pontevedreses.

Martín Balea, uno de los usuarios con más caches escondidos en el entorno de la ciudad asegura haber encontrado en destinos como Grecia, Reino Unido o Francia y Taboada y Lago incluso en Washington o Nueva York y es que aseguran que viajar es una de las formas más emocionantes de buscar caches.

El juego tiene varios tipos de caches, los tradicionales y los “mysterys”, entre otros. Los primeros se buscan mediante las coordenadas y descripción del lugar donde está que ofrece la plataforma, los segundos se obtienen calculando las coordenadas resolviendo, por ejemplo, acertijos con una dificultad de 1 a 5.

El juego tiene pocas normas, una de ellas es que los caches no se pueden guardar en frascos de cristal por seguridad. Otra, que si el cache guarda un objeto debe permanecer allí a menos que se intercambie por otro del mismo o mayor valor. Además los propietarios deben hacer un mantenimiento a sus caches, aunque el resto de usuarios suelen ayudar en estas tareas si encuentran algo en mal estado o hacer un comentario al respecto. Para esconder, Balea recomienda un lugar bonito, “poco conocido o que tenga un buen recoveco. La clave además es poner unas instrucciones explicando que es un juego por si alguien lo encuentra accidentalmente, que no lo quite.” Así que cuidado, la ciudad esconde grandes tesoros sin los que el juego no puede continuar.

Mapa con los caches de Pontevedra.

Una comunidad conectada con el medio ambiente

Una de las actividades más compatibles con el geocaching es la del senderismo, y es que si en la ciudad en muchas ocasiones los caches “suelen estar pegados en señales o debajo de una papelera. En el monte los hay algunos mucho más grandes y sorprendentes”. María y Roi, que juegan en pareja, suelen salir en ruta con su perrita y comentan que es un plan perfecto para hacer con niños o en bici, ya que los usuarios van marcando estos aspectos.

Además la comunidad está muy concienciada con el medio ambiente y organizan eventos para limpiar los montes y plata llamados CITO, las siglas en inglés de caches dentro, basura fuera. Participar en ellos, o hacer este gesto de forma individual puede dar puntos. Los usuarios crean eventos a nivel nacional, este año habrá dos, así como desafíos que superar en un plazo limitado. Además tienen un perfil, como cualquier red social, donde registran el número y tipo de caches escondidos y encontrados así como información acerca de ellos o de sus viajes con geocaching.

Este juego llegó a Galicia en 2005, aunque sufrió un gran crecimiento a partir de 2012. Además, dentro de la región Pontevedra es uno de los lugares con más usuarios.

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