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Lo ecológico conquista la Boa Vila

Cada vez hay más tiendas especializadas y la clientela se ha diversificado

Áurea González atendiendo a unos clientes en Mundo Verde.   | // RAFA VÁZQUEZ

Áurea González atendiendo a unos clientes en Mundo Verde. | // RAFA VÁZQUEZ

Hace 30 años eran muy pocos, y la mayoría extranjeros, los que compraban productos ecológicos en Pontevedra. A día de hoy el consumo se ha diversificado e incluso se hace más por motivos de salud que por conciencia con el medio ambiente. Así lo observa Enrique Rodríguez, que lleva tres décadas trabajando en Ecosabor. “La gente que empezó siendo consumidores de estas tiendas eran ecologistas, ahora es en cierto modo una moda y abarca a más consumidores. Hay gente que compra por la calidad del producto, por el sabor”, apunta.

A lo largo de estos años Rodríguez ha visto cómo han crecido estas tiendas en la ciudad, hecho que celebra dado que “eso implica que hay más consumo. Porque si no van a ir a las grandes superficies, y esa es la competencia”.

“En alimentación preocupan mucho los azúcares y grasas, la gente lee ahora más las etiquetas. Buscan eliminar determinados ingredientes y si algo puede llevar tres ingredientes en lugar de siete, mejor”

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Contra es luchan igualmente desde Mundo Verde, donde Áurea González recuerda que “al principio –hace diez años– prácticamente teníamos que explicar qué era un producto ecológico”. ¿Y qué es? “De forma sencilla es aquel que no tiene pesticidas, además la semilla no puede ser transgénica y certificada con producto ecológico. Todo el proceso hasta la llegada a tienda tiene que tener ese proceso”, explica González. Pero las tiendas tratan de ir más allá “queremos que el producto sea de temporada, que quienes lo cultivan tengan unas condiciones dignas y que sea local o nacional. Como consumidores debemos ser críticos y por tener una etiqueta de ecológico no todo vale. Desde hace un mes, por ejemplo no tenemos aguacate porque tendríamos que traerlo de Perú”, sentencia la encargada de esta tienda que es casi un supermercado con productos de alimentación, frescos, cosmética o de limpieza.

Las tiendas ecológicas insisten en que hay que cuidar el producto más allá del certificado ecológico. “Un producto puede ser ecológico y venir de la otra punta del mundo. Yo procuro, sobre todo en producto fresco y si no está de temporada no lo voy a traer de Argentina o Nueva Zelanda, porque entonces pierde su sentido, que se lo que ocurre en grandes superficies”, aclara Laura López de Ecocabana. En su tienda además, trata de evitar el mayor plástico posible volcándose además hacia la cosmética sólida.

Y es que los clientes se preocupan cada vez más por el envase y sus ingredientes. “En alimentación preocupan mucho los azúcares y grasas, la gente lee ahora más las etiquetas. Buscan eliminar determinados ingredientes y si algo puede llevar tres ingredientes en lugar de siete, mejor”.

Calidad-precio

Contra todos los beneficios de un consumo ecológico el mayor hándicap suele ser el precio. Los comercios entienden esta circunstancia, pero señalan la calidad del producto y sus condiciones humanas.

“Estos productos tienen una buena relación calidad-precio, el coste puede aumentar en torno a un 30%, pero estás pagando lo que realmente cuesta el producto. Otro tema es que no tengamos un justo nivel adquisitivo”, señala Rodríguez mientras González recuerda que a veces, no es tanto. “Hace poco pasé por una frutería donde las cerezas estaban a 6.99, nosotros las tenemos a 7,50. Además las vendemos a granel y conocemos al productor”, explica.

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