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La pandemia redujo a una octava parte los peregrinos del Camiño Portugués

Peregrinos de Discamino en el albergue de Pontevedra. //  RAFA VÁZQUEZ

Peregrinos de Discamino en el albergue de Pontevedra. // RAFA VÁZQUEZ

El año 2019 concluía con una cifra récord de peregrinos en las variantes portuguesas del Camiño a Santiago. Entre ambas, la tradicional y la de la costa, sumaron 94.649 caminantes. Todos ellos pasaron por el municipio de Pontevedra, por el que discurre la ruta xacobea. Como es obvio, no todos se alojaron en la Boa Vila, pero sí pudieron visitar y disfrutar la ciudad a su paso por ella, con todo lo que ello supone a nivel consumo y de promoción.

Con las vistas puestas en el Año Santo 2021, nada hacía presagiar que un virus haría temblar al mundo entero y truncaría las expectativas también económicas derivadas del camino hacia la capital gallega. Con buena parte de 2020 con las fronteras cerradas, los peregrinos tuvieron que abandonar sus planes de salir y no fue hasta el mes de julio cuando se recuperó en parte la normalidad.

El COVID ha reducido a una octava parte la cifra de peregrinos que han recorrido el trayecto a Santiago en lo que va de año si se toma como referencia el anterior a la pandemia. Entre enero y junio del actual han pasado por las variantes portuguesas 4.968 caminantes, frente a los 39.110 del mismo período en 2019, esto es, ocho veces más.

"El pasado 4 de julio, un día en el que tradicionalmente tendría que haber alrededor de 400 peregrinos en la ciudad, había del orden de 50”

Tino Lores - Presidente del Camiño Portugués a Santiago

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En cuanto al balance de 2020, en ese período fueron 2.018, ya que entre marzo y junio tuvo lugar el confinamiento más duro. Casi la mitad de ellos caminaron en el mes de febrero: 923.

Muy lentamente, este año se van recuperando cifras, aunque quedan muy lejos incluso de las del Año Santo más próximo, el 2010. Por aquel entonces, a estas alturas ya habían pasado por las rutas portuguesas 12.215 peregrinos, y eso que estas variantes todavía no habían adquirido el auge actual.

El mes que acaba de terminar de junio es el más importante a nivel de caminantes, con 3.684, seguido del de mayo, con 1.005. Ahora las predicciones para los de temporada alta de verano podrían estar condicionados por un empeoramiento de la pandemia. Con mucha probabilidad el de julio se salvará, pero el de agosto dependerá de las cifras de positivos que deje el mes actual y de las medidas restrictivas que tomen los diferentes gobiernos, tanto nacionales como autonómicos.

España y Portugal

“El pasado 4 de julio, un día en el que tradicionalmente tendría que haber alrededor de 400 peregrinos en la ciudad, había del orden de 50”, se lamenta Tino Lores, presidente de la Asociación de Amigos do Camiño Portugués a Santiago.

Tal y como explica, actualmente los caminantes de nacionalidad española y portuguesa son los que más se ven por la ruta. “También hay algún francés, italiano y alemán, pero son los menos”, señala.

Asimismo, con la pandemia se han perdido aquellos procedentes de países al otro lado del Atlántico, como Brasil, Estados Unidos o México, que se consideraban emergentes en los últimos años con un importante incremento.

“El problema es que la gente que tiene que cogerse un avión no se arriesga a organizar un viaje para a lo mejor después tener que hacer cuarentena en algún punto intermedio”, asegura Lores.

También condicionan las decisiones de los peregrinos cuestiones como la vacunación o la obligatoriedad de realizar PCR o pruebas de antígenos antes de entrar en España o Portugal.

El conjunto del Camiño de Santiago contó en el mes de junio con casi 15.000 peregrinos (casi 5.000 fueron de las rutas portuguesas), el 70% del total de este año, y el pasado fin de semana registró la entrega de más de 3.000 Compostelas de todas sus variantes.

Tino Lores: “Estamos a niveles de 1999, cuando se inauguró el albergue público”

Un grupo de peregrinos de la asociación Discamino pernoctó esta semana en el albergue público “Virxe Peregrina”. Es uno de los pocos que han recibido en las instalaciones este año. Así lo asegura Tino Lores, el presidente de la Asociación de Amigos do Camiño Portugués a Santiago, colectivo que gestiona el albergue de la Xunta a través de sus voluntarios, los hospitaleros. El albergue tan solo ha acogido desde su nueva apertura a un 7% de los peregrinos que pasan por Pontevedra, ya que actualmente la oferta en establecimientos privados es muy amplia y los caminantes se reparten en diferentes puntos de la ciudad. A estas alturas del verano cualquier otro año la demanda de alojamiento por parte debería ser tan elevada que desde el “Virxe Peregrina” deberían habilitar su pabellón en A Xunqueira para grupos. Pero ni este año hay esas solicitudes ni la pandemia permite la organización de colectivos tan amplios. “Ahora no hay peregrinos y no se llena el albergue ningún día. A lo mejor la cosa cambia cuando se cambie el aforo en interior al 50%. Seguramente también el 25 de julio, por la festividad de Santiago Apóstol, haya más”, considera. Actualmente el aforo del albergue público, al igual que los privados, es del 30%. Solamente se puede utilizar una de las camas de las literas de dos y el uso de la mascarilla es obligatorio. “Ahora mismo estamos a niveles de 1999, cuando se inauguró el albergue y el Camiño comenzaba su escalada”, indica Tino Lores. La Xunta había ampliado el albergue de cara al Año Santo 2021, pero la pandemia del COVID lo truncó todo, de modo que en estos momentos solamente tienen 28 plazas habilitadas, y eso sin tener que colgar el cartel de completo ningún día en lo que va de verano.


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