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Michelena resurge con el 80% de sus bajos en activo

La calle se convierte en la segunda “milla de oro” de Pontevedra, con precios en alquiler hasta tres veces más económicos que Benito Corbal

Gente de compras y paseando por la calle Michelena con A Peregrina al fondo.   | // GUSTAVO SANTOS

Gente de compras y paseando por la calle Michelena con A Peregrina al fondo. | // GUSTAVO SANTOS

Con ocho de cada diez de los bajos comerciales que existen en la calle en activo, la calle Michelena recupera el auge de décadas atrás y se perfila ya como la segunda “milla de oro” de Pontevedra.

Este puesto no es algo casual, sino que es la consecuencia de que la tan preciada Benito Corbal haya tocado techo, tanto en ocupación de locales como en precios de los alquileres. Los pocos que quedan vacíos en la calle de las grandes cadenas textiles tienen precios prohibitivos para los pequeños emprendedores, que han optado por una zona cercana y cada vez más concurrida.

Entre la Praza da Peregrina y la de España hay algo menos de medio centenar de bajos, 45 exactamente. Actualmente tienen negocios en funcionamiento 36 de ellos, mientras que los nueve restantes están vacíos.

La variedad en la oferta de productos y servicios es un factor importante que justifica este auge, ya que hay tiendas de ropa, calzado, complementos, heladerías, bares y cafeterías, panaderías, tiendas de telefonía, decoración, droguería, belleza y estética, bancos y farmacia... A ellos habría que sumar las numerosas oficinas en edificios e incluso el espacio de coworking “Arroelo”, en la esquina con Gutiérrez Mellado. En conjunto un pequeño centro comercial al aire libre.

Y, por supuesto, no hay que olvidar el tirón que tienen las instituciones públicas, el Concello en la propia calle y otras cercanas: oficinas del DNI de la Policía Nacional, Subdelegación del Gobierno y Diputación provincial.

El caso es que el tránsito de peatones es constante, lo que favorece, como poco, que los negocios se dejen ver.

Promoción local

La concelleira de Promoción Económica del Concello de Pontevedra, Yoya Blanco, celebra que además de la conocida como “milla de oro” haya otras zonas en la ciudad que experimenten cierto auge.

“Hay otras calles en las que el comercio resiste e incluso algunas, como Michelena, están experimentando una etapa de recuperación”, indica la socialista, que destaca que tras un año tan duro como el de la pandemia hay que subrayar “la resistencia del comerciante pontevedrés”.

Entre las últimas acciones del Concello para la dinamización del comercio local destaca un concurso de escaparates.

Y es que el coronavirus no evitó que en esta céntrica calle que desemboca ante la capilla de A Peregrina abriesen negocios nuevos desde la declaración del ya finalizado estado de alarma, en marzo de 2020. Es el caso de la heladería “Stromboli” (inaugurada en mayo de 2020) o de la franquicia de decoración “Kave Home” (desde octubre de 2020), así como más recientemente la tienda de moda “Paralel” o el restaurante “Sibuya”.

33 euros el metro en alquiler

Las cifras son las que mandan a la hora de valorar abrir un negocio en una zona u otra de la ciudad.

En Michelena el precio medio del alquiler se mueve entre los 33 euros el metro cuadrado, lo que supone una grandísima diferencia respecto a la mencionada Benito Corbal, donde la cifra sube hasta los 96 euros, casi tres veces más.

Uno de los bajos que más tiempo llevan cerrados es el de la emblemática Librería Michelena. Sigue, sin embargo, en ofreta en alquiler, por 3.000 euros al mes. Se trata de 225 metros cuadrados, por lo que en este caso el precio baja hasta los 13 euros el metro cuadrado, en gran medida por el estado de la propiedad.

Los precios de alquiler son similares en calles cercas como la de Gutiérrez Mellado, donde el metro cuadrado en alquiler oscila entre los 25 y los 32 euros.

No ocurre lo mismo con las galerías de la Oliva, donde el metro cuadrado sube hasta los 50, 70, 90 e incluso 120 euros en alquiler.

Bajada generalizada de precios

La caída generalizada en el precio de los locales comerciales en la ciudad ha llevado, de hecho, a los inversores a volver a apostar por la vivienda como una apuesta segura.

Con la pandemia, muchos de los alquileres se tuvieron que ajustar a la baja y las negociaciones entre los emprendedores y los arrendadores son más intensas, tal y como confirman las inmobiliarias pontevedresas, que destacan que el acondicionamiento del local es clave para firmar un contrato.

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