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La luminosa Pontevedra de los años 20

El libro “O pasado por vir” reivindica el legado de la generación innovadora de “los felices años veinte” en la ciudad, con destacables iniciativas truncadas por el franquismo

Bibiano Fernández Osorio-Tafall, en el centro, con otros integrantes de la primera Misión Biológica de Galicia.   | // FDV

Bibiano Fernández Osorio-Tafall, en el centro, con otros integrantes de la primera Misión Biológica de Galicia. | // FDV

Pontevedra reivindica el legado de la generación pionera e innovadora de los felices años 20 del siglo XX, es decir, de hace cien años. Ese es el espíritu del libro “O pasado por vir”, que acaba de publicar el departamento de Memoria Histórica de la Diputación de Pontevedra que dirige María Ortega, dentro de las actividades del programa de investigación del mismo nombre.

Trata de dar a conocer las iniciativas que se estaban poniendo en marcha desde el campo económico (probablemente el más desconocido), la política, los movimientos sociales, la cultura o la enseñanza, para constatar la gran pérdida que supuso el cambio de régimen para toda la sociedad.

La obra sirve como base en el intento de recuperar no solo la memoria de los nombres, los rostros y las biografías de la generación aplastada, sino también y sobre todo, de sus ideales devastados, del país que querían construir y que también fue aniquilado.

Misión Biológica

El albor del siglo XX fue un tiempo esperanzador para Pontevedra, que registró algunos de los grandes hitos de la época, muchos de los cuales tenían relación con la Diputación Provincial, como el Museo o la Misión Biológica. Ya entendieron entonces que el impulso que necesitaba el país solo podía venir de la mano del saber, difundido a toda la población independientemente de su edad, de su sexo o de su condición social, a través de la escuela, del arte o de la literatura, con una clara apuesta por la investigación científica y su proyección en el campo empresarial.

El albor del siglo XX fue un tiempo esperanzador para Pontevedra, que registró algunos de los grandes hitos de la época

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Con el objetivo de impulsar y difundir la ciencia y la cultura, se creaba en 1907 a nivel estatal la Junta de Ampliación de Estudios, que, a través de la Comisión en Galicia, posibilitó a figuras relevantes en Pontevedra como Alfonso Daniel Rodríguez Castelao o Bibiano Fernández Osorio-Tafall, viajar por Europa para ampliar conocimientos. Castelao va a conseguir dos bolsas para ahondar en su formación artística: en 1921 realiza una jornada por los Países Bajos, Alemania y Francia, y en 1929 regresa a este país para hacer un trabajo sobre las cruces de Bretaña. Por su parte, Osorio-Tafall logró diplomarse en Genética en Alemania en 1931, como se recoge en “O pasado por vir”.

El objetivo era que Pontevedra, como el resto de Galicia, importaran los conocimientos más avanzados de Europa a través de la formación de algunos de sus profesionales más brillantes, particularmente del ámbito científico, que luego pondrían aquí en práctica lo aprendido a través de iniciativas tan importantes como la Misión Biológica.

El objetivo era que Pontevedra, como el resto de Galicia, importaran los conocimientos más avanzados de Europa

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En el tiempo previo a la apuesta por una enseñanza universal que le diese impulso a la presencia de las mujeres en las aulas, los becarios eran principalmente varones, pero para la puesta en marcha de los proyectos fue también imprescindible el esfuerzo de la innumerable e invisibilizada mano de obra femenina, responsable, por ejemplo, del plan de reforestación puesto en marcha por la propia Diputación en los años veinte, dentro del proyecto reformista que en plena Dictadura de Primo de Rivera llevó a cabo su presidente, Daniel de la Sota, y que bajo la dirección del ingeniero Rafael Areses alcanzó a varias zonas de la provincia.

La Misión Biológica es un buen ejemplo del proyecto que se quería forjar. Se buscaba superar el caciquismo mediante la independencia económica de la población rural: más allá de una nueva reorganización de los recursos productivos, había que apostar por la capacitación técnica y científica, como hacía la Misión.

Empresas

La premisa de aplicar el conocimiento científico al desarrollo del país también les dio forma a proyectos empresariales tan ambiciosos como el laboratorio Servet, germen de Zeltia, iniciativa a la que estaba vinculado el ingeniero Álvaro Gil Varela, que había llegado de Lugo para trabajar en la Diputación de Pontevedra de la mano de Cruz Gallástegui, y que tras su compromiso con el Partido Galeguista acabaría un tiempo preso en San Simón.

El emporio de los Fernández, que abarcaba desde la Granxa de Rubio, pionera en el cultivo de kiwi, hasta Frigsa o Titania, contó también con el bueno hacer de otros conocidos galleguistas como Carvalho Calero, Fidel Illa Couto, Ramón Obella, Paz Andrade –imprescindible en la puesta en marcha de Pescanova–, o Isidro Parga Pondal.

Su conocimiento acabó siendo empleado para dotar de material bélico el ejército nazi

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Parga Pondal investigó sobre metales tan raros y codiciados como el titanio o el volframio, e hizo publicaciones que tenían que estar destinadas a incrementar la riqueza de la tierra y a mejorar las condiciones de las gentes que la habitaban mediante la explotación de las minas. Sin embargo, su conocimiento acabó siendo empleado para dotar de material bélico el ejército nazi, con la fuerza de mano de obra gallega utilizada como esclava por las dictaduras alemana y española.

Osorio-Tafall

Por otra parte, el alcalde republicano Osorio-Tafall, que había puesto en práctica en la Misión Biológica y en el Laboratorio de Investigaciones Marinas (que también entonces se había creado en Marín), los conocimientos de genética contraídos en Alemania, acabó sus días en el exilio. El fascismo barrió de Galicia la brillante carrera científica que tenía por delante y acabó desarrollándola en la FAO, la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Desde ahí trabajó en el desarrollo, principalmente pesquero, de países como Chile, mientras el suyo agonizaba de inanición intelectual.

Lo perdido, no solo a nivel empresarial sino también cultural, se vislumbra en el círculo formado alrededor de los Fernández López que está detrás, por ejemplo, de la puesta en marcha de la Editorial Galaxia en 1950, y parte de los fondos obtenidos en las pioneras empresas sirvieron para sufragar durante la Dictadura organismos tan importantes como el Museo Provincial de Pontevedra –que también había puesto en marcha en 1927 Daniel de la Sota–, el Museo de Lugo o la Fundación Penzol.

Amalia Álvarez y Alexandre Bóveda

¿Y si Bóveda no fuese asesinado con 33 años?

Alexandre Bóveda llegó a la Diputación de Pontevedra en 1926 (tenía 23 años) de la mano de Daniel de la Sota, para llevar a cabo una profunda reforma fiscal. Su papel se convierte en fundamental, tanto por las equitativas modificaciones que introduce en la recaudación de impuestos del organismo como por su determinante intervención en la gestación de la Caja de Ahorros. También está vinculado al origen de Zeltia. Pero hay que destacar, sobre todo, su visión de la Hacienda gallega, que quedará reflejada en el Estatuto de Autonomía. Como jefe de contabilidad de la Diputación, Bóveda impone un sistema impositivo progresivo, es decir, establece que aporte más quien más tiene, en un momento en que el nivel de pagos era muy reducido. Su cambio le genera a las arcas provinciales un importante incremento en los ingresos y a él alguna que otra enemistad, que quien sabe si no sería determinante en su condena a muerte. En ese objetivo de sanear las cuentas, impulsa además la creación de una caja que, adscrita al organismo, posibilite financiar sus proyectos, incluyendo obras de marcado carácter social. La Caja de Ahorros de Pontevedra, de la que fue el primer director, contribuyó de manera decisiva a iniciar un sistema de financiación gallego.

La figura de Alexandre Bóveda es también reivindicada por el Concello de Pontevedra a través del proyecto "E se non foi como nos contaron?" que a través de pequeños videos de aproximadamente un minuto intenta desmontar el relato franquista y dar otra versión de lo ocurrido tras el golpe de Estado. Lo hace a través de las declaraciones de familiares de víctimas, como el nieto de Bóveda, Valentín García, que en un video publicado por el Concello recuerda que fue precisamente su afán de transformar la sociedad lo que provocó su condena a muerte: "Se Bóveda fora un economista afecto ao réxime de Primo de Rivera, nada moderno e con ideas nada progresistas, se non militara e creara o Partido Galeguista non tería problema ningún, seguiría en vivo hoxe en día. A consecuencia da morte de Bóveda foi as ideas que tiña e por suposto a idea dunha independencia absolutamente económica de Galicia".

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