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Las estrellas Michelín se unen al “Club del Café”

“Que un chef como Pepe Vieira sirva nuestros cafés tostados es un reconocimiento al trabajo bien hecho”

Gonzalo Rodríguez, junto a la tostadora instalada en una nave en Salcedo.   | // GUSTAVO SANTOS

Gonzalo Rodríguez, junto a la tostadora instalada en una nave en Salcedo. | // GUSTAVO SANTOS

En medio de la tragedia económica que la crisis sanitaria del coronavirus generó en el negocio hostelero, existen resquicios para la esperanza. Una muestra de ello es la expansión de negocio que durante el confinamiento han conseguido llevar a cabo Gonzalo Rodríguez y su madre, Fini Acuña, copropietarios de la cafetería “El Club del Café”, un pequeño local ubicado en la calle Riestra de Pontevedra.

El negocio hostelero, que abrió sus puertas en 1990, comenzó en año 2008 a vender café envasado a particulares o tiendas delicatessen. Fue en el confinamiento, con el negocio cerrado por culpa de las restricciones sanitarias, cuando Gonzalo y Fini se dieron cuenta de cual era, de verdad, su cliente potencial. “El estallido de la pandemia y sus restricciones fomentó el servicio a domicilio, y fue entonces cuando vimos que nuestro café tostado era el producto más demandado”, explica Gonzalo.

El estallido de la pandemia y sus restricciones fomentó el servicio a domicilio, y fue entonces cuando vimos que nuestro café tostado era el producto más demandado

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La idea de adquirir una tostadora de mayor volumen y alquilar una nave en Salcedo “era un proyecto que ya llevábamos tiempo valorando, pero fue durante el confinamiento que nos animamos a hacerlo”, cuenta el hostelero. Así es como dejaron la pequeña tostadora de la cafetería para pasar a producir hasta 150 kilos de café a la semana en el nuevo recinto de Salcedo.

El restaurante del chef Pepe Vieira, galardonado con una Estrella Michelin, máximo reconocimiento de la alta gastronomía, no tardó en fijarse en el café de Gonzalo y Fini, adquiriendo para su menú la variedad de Costa Rica. “Que un chef como Pepe Vieira, que cuida hasta el último detalle de sus menús, sirva nuestro café es un gran reconocimiento a la calidad con la que elaboramos nuestro producto”, dice Gonzalo Rodríguez, que añade que este hecho ha contribuido “a que el café pase a ser más valorado, porque se trata de un producto perecedero, pero en muchas ocasiones lo consumimos sin preocuparnos de si es o no fresco”.

El secreto del éxito del café de este local pontevedreses reside en el cuidado y mimo con el que seleccionan y tratan el grano. “Trabajamos con importadores que visitan las plantaciones de los caficultores y que nos envían muestras. Nosotros nos encargamos de probarlas y elegir los cafetales que más nos gustan”, relata Gonzalo.

Trabajamos con importadores que visitan las plantaciones de los caficultores y que nos envían muestras. Nosotros nos encargamos de probarlas y elegir los cafetales que más nos gustan

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El proceso de tueste es todo lo manual que la actividad permite. “Tostamos cada café por separado e intentamos una mejora continúa. Estamos todo el rato catando el café que tostamos para tratar de mejorarlo en el siguiente tueste, hasta que demos con una receta que de verdad nos convenza por su calidad y sabor”. Tampoco trabajan con torrefacto, “porque el azúcar que se utiliza carboniza y estropea el sabor del grano”.

Entre las variedades de granos que trabajan se encuentran las de Brasil, Colombia, Costa Rica, Etiopía, India, Kenia, México: descafeinado orgánico o Nicaragua. “También elaboramos dos mezclas, una para el consumo en casa, con granos de Colombia y Brasil, y otra para las cafeteras expreso de otras cafeterías o restaurantes con granos de Brasil y Etiopía”. En cuanto al café más demandado por los clientes, Gonzalo confiesa que “hay para todos los gustos”, pero “últimamente las variedades africanas, tanto de Kenia, como de Etiopía, son los preferidos ahora mismo”.

Gonzalo admite que “no piensa en el futuro”, su ambición ahora se encuentra en el presente y en “tratar de crecer lentamente” , pues la esencia del negocio siempre ha sido la calidad y “un crecimiento demasiado rápido significaría perder la artesanía, que es, precisamente, nuestro rasgo más distintivo”. De momento, “El Club del Café” seguirá siendo el pequeño negocio familiar de siempre, y Gonzalo seguirá recibiendo a sus clientes detrás del mostrador y con un café en mano, “lo mejor de mi trabajo”. El local tiene a disposición de sus consumidores una página web en la que ofrece todas sus variedades de tés y cafés con envíos a domicilio a todo la península.

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