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Andrea Llera. Bioquímica y farmacéutica

“Hay medicación que falla en el 70% de los individuos, lo que genera daños y gastos”

Andrea Llera, ayer en el Parador de Turismo de Pontevedra.

Andrea Llera, ayer en el Parador de Turismo de Pontevedra. Gustavo Santos

La doctora Andrea Llera, directora de la Unidad de Genómica en Cáncer de la Fundación Instituto Leloire de Buenos Aires, es una de las participantes en las jornadas de “Farmacotecnica y Elaboración de Medicamentos”, que se celebran en Pontevedra y que están coordinadas por el Complexo Hospitalario de Pontevedra y la Fundación Biomédica Galicia Sur.

– Su intervención se centra en las terapias avanzadas, ¿qué son?

– Son un tipo de terapia que se usa en particular en oncología, el área de mi trabajo. Por eso mi intervención se centra en los virus oncolíticos, que sirven como herramienta para meter información genética dentro de las células y, en el caso, de los tumores, romper las células tumorales y llamar al sistema inmune para que las termine de eliminar.

– Usted está al frente de la unidad de genómica en cáncer del Instituto Leloire, ¿cuál es el trabajo de este tipo de unidades?

–La unidad de genómica está pensada para secuenciar el genoma humano con distintos propósitos. Lo que se pretende es caracterizar un tumor para ver conocer cuán agresivo es y cómo va a responder a ciertas terapias. Pero la unidad de genómica también da servicios a otros departamentos del instituto, como la secuenciación de ARN, muy utilizado para caracterizar distintos sistemas biológicos experimentales.

– Ha participado en estudios que demuestran la resistencia de ciertos tipos de cáncer, incluso infantil, a tratamientos como la quimioterapia. ¿Deben preocuparnos estas resistencias?

– Hoy en día se sabe que los cambios o las variantes que los tumores tienen en sus genes condicionan el comportamiento de ese tumor y la respuesta a la terapia. Los que están mutados son los que no responden. Por ello existen los tratamientos dirigidos, que son específicamente hacia un gen particular.

– ¿Se ha quedado la sanidad pública obsoleta respecto a este tipo de tratamientos nuevos? O se trata de una cuestión económica...

– Esa es muy buena pregunta... Todo esto está inmerso en un paradigma de medicina que se conoce como medicina de precisión: considerar a cada individuo como un perfil único y de su enfermedad. De lo que se trata es de hacer un tratamiento personalizado.

– Que resultará caro...

– Es caro, pero en realidad lo es en este momento en el que todavía no conocemos todas las características que hacen a ese individuo único. Cuando tengamos más información y realmente se maneje a niveles increíbles, la mayoría de las preguntas serán respondidas y la medicina de precisión será claramente menos costosa. Se va a enfocar en la prevención y va a borrar todos los costes de salud que tienen que ver con las enfermedades. Hay medicamentos que fallan en el 70% de los individuos a los que se les recetan. Esas personas no se benefician, a veces hasta se perjudican, y se generan nuevos gastos adicionales en el sistema de salud. Se supone que todos esos gastos debería reducirlos la medicina de precisión. En estos momentos, los sistemas de salud públicos no están preparados para adoptar algunas de las opciones y queda en manos de los sistemas privados, lo que hace que se generen desigualdades. Pero en mi opinión es algo transitorio, ya que la medicina de precisión llegó para quedarse.

– ¿Estos tratamientos nuevos incluyen los de tipo biológico?

– Los tratamientos biológicos en cáncer están siendo muy usados, pero no están dentro de lo que conocemos como terapias avanzadas, que suponen un paso más: usar biológicos complejos como medio terapéutico. Es decir, que las propias células constituyen el medicamento o que los virus son ingenierizados para introducirse en el cuerpo y generar una respuesta. La diferencia de las terapias avanzadas frente a otros medicamentos es que es muy difícil lidiar con la heterogeneidad del producto farmacéutico.

– El último año solo hemos oído hablar del COVID, como investigadora se habrá visto muy afectada...

– Sí, en primer lugar por el acceso a los laboratorios y en segundo lugar porque el dinero se fue para el COVID. Tuvimos que reconvertirnos para, de alguna manera, poder seguir trabajando. En mi caso, además trabajo en un laboratorio más grande que genera adenovirus terapéuticos. Generamos también una vacuna.

– ¿Cuáles son los retos en el tratamiento del cáncer?

– En general se está intentando lograr el biomarcador que determine qué tipo de terapia será más adecuada para cada persona. Los desarrollos de las farmacéuticas están dedicados a generar medicamentos que activen el sistema inmune para que rechacen el tumor.

– ¿Cuál es el tipo cáncer más difícil de tratar?

– En particular el cáncer pediátrico, que necesita sus propias herramientas. Los tumores del sistema nervioso pediátrico son particularmente difíciles. En el caso de los adultos, el de páncreas.

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