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La gestión del Sergas retrasa el cierre de Santa María con 14 traslados aún pendientes

La gerencia de Hestia apunta que los pacientes deberían haber abandonado el centro para el viernes | Algunos familiares aún no saben a dónde irán sus parientes y denuncian encontrarse solos ante esta difícil situación

Una de las pacientes siendo trasladada en ambulancia en la mañana de ayer.   | // RAFA VÁZQUEZ

Una de las pacientes siendo trasladada en ambulancia en la mañana de ayer. | // RAFA VÁZQUEZ

El centro sociosanitario de Santa María apura sus últimas horas antes de ser definitivamente cerrado entre un ir y venir de furgonetas, ambulancias, camillas y familiares confusos. Según la orden de la Xunta por la que obliga al cese de la actividad tras alegar deficiencias estructurales el centro debería estar ya hoy cerrado. Sin embargo, como confirma la gerencia de Hestia en la tarde de ayer aún quedaban 14 pacientes en Santa María pendientes de un traslado inminente podría alargare incluso hasta el viernes.

Desde el Servizo Galego de Saúde se han negado a especificar el plan de traslado así como el número de pacientes a los que se les ha dado el alta, del total de 58 que tenía el centro antes de la orden de cerrar. El cierre es inminente después de que en 2009 el Sanidade acreditara Santa María como centro como hospitalario en lugar de sociosanitario, lo que implicaba una serie de reformas que no podían realizarse por la protección del inmueble. Entonces se estableció un plazo de 10 años.

Perfil del paciente

Recientemente un equipo inspector de Sanidade realizó sucesivas visitas para valorar el cumplimiento de estos requisitos (un segundo ascensor y baños en las habitaciones) exigidos notificando que no se realizaron y emitiendo la resolución de cese de actividad. En este sentido desde la gerencia de Santa María apuntan que durante un tiempo quedó un vacío en cuanto a la acreditación correspondiente al perfil del paciente que tratan, que finalmente se estimó de hospitalario. Explican que hasta el último momento han tratado de conservar el centro de Pontevedra abierto hasta que finalicen las obras de Hestia San José en Vigo, para poder trasladar a los pacientes, pero finalmente esta vía de negociación no ha sido viable.

Con esta situación sobre la mesa ayer se continuaron haciendo traslados de pacientes. Personas mayores que viajaron solas en el interior de las ambulancias y que portaban en bolsas algunas de sus pertenencias. A la vez llegaban familiares al centro para acompañar a los pacientes en el traslado y se encontraban con que sus parientes ya habían sido trasladados, sin saber casi a dónde.

Una buena parte de ellos fueron trasladados al centro de la misma empresa en Santiago, A Robleda. Según explican los trabajadores, este centro tenía un ala vacía y ante el gran número de traslados requirieron sacar mobiliario tales como camas de Pontevedra para dotar Santiago.

Sanidade no aporta información acerca de los traslados o las altas y se limita a recordar que desde la resolución del cese de actividad se trabajó en el traslado de los pacientes ingresados para dar un recurso acomodado a su situación, “manteniendo asimismo información con las familias”. Un equipo de profesionales sanitarios conformado por un médico y una enfermera de Hospitalización a Domicilio y una trabajadora social evaluaron la situación clínica y social de cada paciente ingresado hace unos días.

Aseguran que se han aportado alternativas asistenciales para cada paciente, por lo que algunos recibieron el alta y otros se derivaron a diversos centros sanitarios.

Desde el sindicato laboral explican que la situación es muy inestable y aún no saben si tendrán que acudir a su puesto de trabajo en el próximo turno. Pese a ello se concentran en la mañana de hoy, a las 11.30 horas frente al edificio de la Xunta de Galicia de Campolongo en protesta por la situación dado que no entienden por qué no se pudo esperar, ya que no es un problema asistencial, a finalizar la sobras de Vigo.

El futuro del edificio

La gerencia de Hestia apunta que la intención continúa siendo trasladar a San José a pacientes y trabajadores cuyas obras, aún sin comenzar, estiman entre seis y ocho meses. Mientras los trabajadores pasarán a estar en un ERTE que podría alargarse a un máximo de dos años si se demoran las obras.

La empresa, propietaria del edificio, aún no sabe qué ocurrirán. “Primero vamos a cerrar”, señalan, aunque apuntan que se dedican al ámbito sanitario, una actividad que no pueden desarrollar allí, y probablemente vendan el inmueble.

Martina y Alexia, familiares de una paciente. | // RAFA VÁZQUEZ

“Nos llamaron diciendo que nuestra tía no podía seguir aquí y que ellos no sabían nada”

“Nos llamaron desde el Sergas diciéndonos que nuestra tía no podía seguir aquí y teníamos que buscarnos la vida, no entendíamos nada porque no anda, le acababan de poner puntos de nuevo. Fuimos a Montecelo y nos dijeron que no sabían nada, que seguramente cerraría Santa María y que ellos no podían hacer nada”, narran Martina Méndez y Alexia Pereira, familiares de una de las pacientes del centro.

Cuentan que su tía necesita rehabilitación diaria y que no pueden hacerse cargo de ella en este estado por la situación laboral. Expplican que desde el Sergas no les han dado facilidades y que es gracias a la labor de la trabajadora social de Santa María que han podido trasladar a su tía a una residencia de Vilaboa. “Si no tendríamos que haberla llevado a casa. Sufrió un accidente y aún le quedan varios meses de recuperación. Estaba muy contenta aquí y empezó a llorar porque no se quería ir”, añaden.

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