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“El duelo del COVID empieza ahora”

Profesionales del Centro de Escucha San Camilo acompañan a personas que sufrieron pérdidas y señalan que “aparecen progresivamente dolencias más graves y duras” ligadas a la pandemia

Valentín Rodil, del CE San Camilo, flanqueado por Javier Álvarez y Marina Hernando, coordinadores de los centros de Tarragona y Pontevedra/ Gustavo Santos

Valentín Rodil, del CE San Camilo, flanqueado por Javier Álvarez y Marina Hernando, coordinadores de los centros de Tarragona y Pontevedra/ Gustavo Santos

Pontevedra

¿Por qué nos parece tan decisivo que las cosas sigan siendo como eran antes de perder a alguien o algo significativo? ¿Por qué queremos volver a ese punto en el que nuestra vida nos parecía, todavía, sin romper? Se pregunta Valentín Rodil en sus libros, y él mismo responde: probablemente, lo que ocurre es que, mal o bien, nuestra vida funcionaba; no siempre perfecta, aunque a veces lo fuese, pero frecuentemente previsible. Y, de repente, estrenamos una nueva en la que nada es como solía ser. A eso llamamos pérdida. Y sepa que, o la ha vivido, o la experimentará.

Rodil es psicólogo del Centro de Escucha San Camilo, cuya unidad móvil continúa hoy ante la basílica de Santa María para ayudar a las personas que experimentan una pérdida. Como otros profesionales, señala que la pandemia “ha puesto encima de la mesa el duelo, más que nunca, porque todos hemos estado en él de alguna manera, sea por muerte o sea por nuestras vidas o porque dejamos atrás el género de vida que teníamos…”.

La unidad móvil funcionará hoy de 14 y de 17 a 21 horas. Tanto el psicólogo como sus colaboradores invitan a acudir a “cualquier persona herida, que esté atravesando una situación de duelo complicado”.

El psicólogo Valentín Rodil señala que la pandemia “ha puesto encima de la mesa el duelo, más que nunca; porque todos hemos estado en él de alguna manera, sea por muerte, por nuestras vidas o porque dejamos atrás el género de vida que teníamos…”

Dependiendo del sitio que visite la unidad, el equipo percibe que el cambio ha azotado de un modo u otro. En el caso de Pontevedra “noto, y ya lo notaba en abril del año pasado”, indica , “que la gente está bien en general, pero hay determinados sectores que no lo están. Por ejemplo los sanitarios están mal, y los profesionales que se empiezan a poner mal están muy mal”.

Señala en este punto a los trabajadores esenciales, que vivieron en primera línea la pandemia (en los primeros momentos en la calle o en los servicios públicos, con serias dudas sobre su propia seguridad y capacidad) y que “presentan secuelas”, destaca el experto. “En aquel momento no había duelo, era la guerra. No me gusta el concepto guerra porque lo utilizaba bastante el presidente y otra gente y no estaba de acuerdo con el término, pero el escenario era ése”.

En Pontevedra "la gente está bien en general, pero hay determinados sectores que no lo están. Por ejemplo los sanitarios están mal, y los profesionales que se empiezan a poner mal están muy mal”

Para nuestro cerebro (sea el de los profesionales que tragaban saliva en la calle o los miles de ciudadanos que lo hacían confinados en su domicilio) estar en estado de alarma “es increíble”, explica el psicólogo, “nuestra amígdala se activa, por así decirlo le da al botón del pánico, y segrega las hormonas necesarias para defendernos, atacar o bloquearnos”.

¿El problema? Que ese estado no se puede mantener mucho tiempo. “Por eso mucha gente al final ha desconectado de la pandemia”, indica, de modo que, o bien se ha desentendido, o juega a la ruleta rusa, “como mucha gente joven que se ha planteado que mejor morir en la calle que en casa, que es una de las posibilidades. Es muy interesante la forma de vivir que hemos tenido”.

Desde el arranque del confinamiento Valentín Rodil realizó mucho acompañamiento terapéutico on line. “Al principio la gente quería”, recuerda, “estábamos como deseosos de tener presencia, aunque fuese de ese tipo, pero después de un tiempo estábamos todos hartos de pantallas”.

Muchos de estos aspectos ligados a la civilización digital y a la aceleración de su implantación también están incidiendo negativamente. El psicólogo señala a uno de sus pacientes, un adolescente al que se le ha muerto su mejor amiga y cuyos padres “están teletrabajando, que eso no es estar con la familia, no es estar en realidad en otro lado más que en el trabajo, de modo que se encuentra con que no tiene nadie con quien vivir eso”.

A medida que avanzaba la pandemia, la sobreinformación hizo mella. “Las muertes se convirtieron en cifras, en números y curvas, con una gran sensación de irrealidad” que, recuerda el experto, es muy mala para el duelo, que si algo necesita es realidad. Así, la conclusión de Valentín Rodil es que masivamente “el duelo empezará ahora”.

La ideación suicida ha subido en estos meses “mucho”, constata el responsable de la unidad móvil del Centro San Camilo, que teme que el escenario empeore en los próximos meses

La ideación suicida ha subido en estos meses “mucho”, constata el responsable de la unidad móvil del Centro San Camilo, que teme que el escenario empeore. “El duelo va a ser prohibido porque todo el mundo como que está ahora en otro escenario, entonces el que está en el duelo está solo, se queda atrás, llegará un momento que se considerará pesado hablar de este tema”. Y eso, lamenta, “que solo estamos empezando. Estamos en una especie de espejismo con el virus; claro que la cosa está mejor porque tenemos vacunas etc, pero ya hay nuevas variantes a punto de llegar y habrá otras. Y nuestro mundo ha cambiado, y esto también implica un duelo”.

Y es que hemos perdido para siempre nuestra vida anterior. “En Madrid hemos recibido peticiones de ayuda y no he parado de hablar con gente, pero sí que van apareciendo progresivamente cosas más graves y más duras”, por ejemplo mucha más afectación entre adolescentes y jóvenes de lo que solía ser habitual hasta la irrupción del COVID.

"Solo estamos empezando. Estamos en una especie de espejismo con el virus; claro que la cosa está mejor porque tenemos vacunas etc, pero ya hay nuevas variantes a punto de llegar y habrá otras. Y nuestro mundo ha cambiado, y esto también implica un duelo”

Es uno de los especialistas que pide protocolos específicos de suicidios en los centros educativos y critica la falta de atención a la población infanto-juvenil. Como muchos profesionales, reclama un Plan Nacional de Duelo: ¿No se puede hacer un plan, cuando han muerto 140.000 personas? Se pregunta.

Reclaman un Plan Nacional de Duelo: han muerto 140.000 personas y se cree que por cada uno de ellos hay entre 7 y 8 personas que sufren esa pérdida

Hace solo unos días se suicidó el director deportivo Arnau. La noticia se contó de modo críptico, seguramente bienintencionado, pero contraproducente al final. “Lo que puede pasar es que por escribir que uno se precipita a la vía del tren o que un deportista famoso se fue a la montaña con unas pastillas produzca, efectivamente, ese efecto llamada, pero explicar que fue un suicidio no. No lo digo yo, es el protocolo de la OMS”, lamenta el psicólogo ante el silencio generalizado en España frente la lacra del suicidio. Cuando le digan que no se debe hablar del tema, recuerde que es la primera causa de muerte entre los jóvenes en nuestro entorno, como para no ocuparse de ello.

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