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Beatriz G. López-Valcárcel | Miembro del grupo de trabajo COVID del Ministerio de Ciencia

“En verano estaremos preparados para retirar las mascarillas al aire libre”

“Es lo que toca... No me imagino en agosto paseando por la orilla con ella”

Beatriz González López-Valcárcel/ FdV

El ciclo de conferencias Aida Fernández Ríos que celebran la Real Academia Galega de Ciencias y la Diputación continuó con la intervención de la catedrática e investigadora en Economía de la Salud Beatriz González López-Valcárcel, una de las especialistas convocadas por el Ministerio de Ciencia e Innovación para el grupo de trabajo multidisciplinar sobre el COVID.

–El presidente gallego acaba de plantear la retirada de mascarillas en espacios al aire libre

–Creo que en verano estaremos preparados para retirar las mascarillas en espacios al aire libre. Me parece que es lo que toca, no ahora que es un momento en el que se están vacunando cortes muy grandes y a muy buen ritmo, vamos a 600.000 diarios. En julio estará vacunada una amplia parte de la población de 50 a 40 años y creo que en ese momento en espacios abiertos podríamos ir sin mascarilla. Si voy por la calle sin mascarilla tranquilamente, me paro porque me encuentro un amigo, hablamos 15 minutos o no está vacunado, pues me la pondría para pararme a hablar, pero luego me la quitaría. Todo ha de ser de lógica, y las medidas tienen que ser proporcionales a la relación riesgo-beneficio, porque llevar la mascarilla también tiene un coste personal, es incómoda y más en verano… Y si ya no te protege porque todo el mundo es más o menos inmune, y al aire libre, el riesgo es bajo.

–¿Y en locales cerrados?

En locales cerrados no será tan pronto, creo que en ese tipo de locales vamos a tener mascarilla para rato. Pero al aire libre no, no me imagino este agosto paseando por la orilla con mascarilla, parece a estas alturas incluso un poco disparatado.

En locales cerrados no será tan pronto, creo que en ese tipo de locales vamos a tener mascarilla para rato

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–En el ciclo Aida Fernández Ríos centró su conferencia en el impacto de la pandemia en la economía española ¿cuál ha sido su alcance?

Un impacto enorme, tan grande que la crisis de 2008 se nos queda pequeña, nos parece como de juguete comparada con esta. Hay que pensar que España perdió casi un 11% del PIB en 2020, que es muchísimo, seguramente no perdió tanto desde la Guerra Civil o los peores años de la postguerra cuando, claro, no se calculaba como ahora. Pero seguramente desde aquellos años no habíamos tenido un año tan malo para el PIB. Pero además hay que reseñar que el impacto es más de ese 11%, porque si no se hubiese producido la pandemia habríamos crecido, la previsión es que España creciese un 1,6%. Por tanto en realidad al impacto al que sumarle esa previsión.

España perdió casi un 11% del PIB en 2020, que es muchísimo, seguramente no perdió tanto desde la Guerra Civil o los peores años de la postguerra

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–España ha sido el país más castigado de UE ¿a qué se debe?

–Lo ha sido, el país más castigado de Europa por la COVID económicamente hablando; y a su vez Europa ha sido más castigada que el conjunto de las economías del mundo, según el informe último del Fondo Monetario Internacional. Estamos en una pérdida económica importante que tiene una explicación doble: por una parte, España tuvo una incidencia muy alta de la COVID comparada con otros países, sobre todo en la primera oleada y en la de enero, la de Navidad. Pero, sobre todo, es que España depende mucho más que otros países europeos del turismo, y por tanto de la movilidad internacional. En España el porcentaje de trabajadores que podían teletrabajar era mucho más pequeño que en otros países con otro tejido productivo. Si se suman todos estos factores uno puede percibir que el impacto económico ha sido enorme para nuestro país.

La parte de la economía que tiene que ver con el conocimiento, con el I+D, en general con la innovación, todo ese campo es muy importante que se potencie en España, porque es la única forma de aumentar el empleo

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–¿Cómo se plantea el escenario de recuperación?

Afortunadamente se plantea en un contexto de una inyección enorme de recursos por parte de la Unión Europea. Y esto es muy importante porque es lo que no tuvimos en la crisis de 2008. A diferencia de ese momento, en el que la política europea fue la austeridad, el control del déficit público a toda costa y el mandar hombres de negro para controlarlo, en esta ocasión la política es muy expansiva. Está el programa Next Generation, que no solo va a permitir ayudar a las familias y personas que lo están pasando mal, sino reconvertir el tejido productivo en la línea de conseguir un mayor aumento de la productividad total de los factores, a partir de la transformación digital, sostenible etc. Si España lo hace bien, la perspectiva es muchísimo mejor de lo que era en la crisis anterior.

España tuvo una incidencia muy alta de la COVID comparada con otros países, sobre todo en la primera oleada y en la de enero, la de Navidad. Pero, sobre todo, es que España depende mucho más que otros países europeos del turismo

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Apuestas para el futuro

–¿Cuáles son los principales retos a afrontar: productividad, transformación del modelo turístico..?

–El turismo es una actividad importantísima a nivel global y España no va a dejar de ser un país turístico, en el sentido de que tiene unos grandes atractivos que explotar. Puede ser un turismo un poco transformado respecto al de corta estancia y sol y playa, reespecializándose un poco más, pero afortunadamente tiene un gran atractivo turístico, igual que las grandes ciudades europeas lo conservan. No se va a renunciar a eso, pero sí que la parte de la economía que tiene que ver con el conocimiento, con el I+D, en general con la innovación, todo ese campo es muy importante que se potencie en España, porque es la única forma de aumentar el empleo, y el empleo cualificado, y conseguir que la productividad de los factores aumente, entre otras cosas para poder afrontar la deuda que estamos contrayendo. Porque a nadie se le escapa que esto tiene un coste en términos de deuda pública que en algún momento habrá que pagar.

–¿Por dónde debe ir entonces la apuesta?

Hay que apostar por la transformación, en el sentido de más empresas innovadoras, tecnológicamente avanzadas. Esto es muy importante para el país; y es la oportunidad el hacerlo ahora porque hay fondos para ello.

España no va a dejar de ser un país turístico, en el sentido de que tiene unos grandes atractivos que explotar. Puede ser un turismo un poco transformado respecto al de corta estancia y sol y playa, reespecializándose un poco más

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–No se si la experiencia permite ser muy optimista

–(risas) Dentro de España yo con Galicia soy optimista, la veo relativamente bien preparada para esto, con un sistema universitario bastante potente, con conexiones con el tejido productivo. Con otras regiones (sonríe) soy un poco más pesimista.

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