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El vino vuelve a correr por los furanchos

Muchos loureiros abrieron este fin de semana con las mismas medidas que la hostelería

Familia brindando en el Furancho A de Caballero

Familia brindando en el Furancho A de Caballero Rafa Vázquez

El verano está a la vuelta de la esquina y lo cierto es que los furanchos deberían ya encarar los últimos meses de trabajo. La realidad es que la mayoría está comenzando la temporada, muchos de ellos este mismo fin de semana, y otros tantos esperarán al próximo año porque no se atreven a abrir con las medidas actuales.

El furancho A de Caballero lleva abierto alrededor de un mes y es uno de los pocos que decidió comenzar la temporada cuando el horario permitido era de 19 a 21 horas. “Fuimos tirando poco a poco. En dos horas poco se vende, pero teníamos bastante excedente y lo necesitábamos, es mejor sacar alguno que no sacar nada. No compensaba, pero es lo que había”, comenta sobre aquellas semanas.

“Esperamos que esto se estabilice un poco, porque hace falta. Por un lado, porque contamos con este ingreso, pero más bien es por poder vender el excedente de vino porque llega la próxima cosecha y no vas a comprar barriles para que te queden ahí ni dejarlo en las viñas”, añade Manuel Torres.

Este furancho abrió el año pasado hasta el 31 julio, ampliación que se concedió por el COVID y que este año vuelve a estar vigente. “Es muy necesario porque con los aforos la venta es muy diferente. Además, ahora podemos abrir hasta más tarde y la gente se anima mucho a venir, más ahora que el tiempo acompaña y la situación parece mejorar”, expresa Torres que indica que en el interior tiene un aforo de 15 personas en el interior.

Uno de los furanchos que ha abierto este mismo fin de semana a sido el de Miniño. Sus dueños explican que con las restricciones anteriores no se atrevían a abrir y por motivos personales solo podrán permanecer abiertos durante un mes. “Probablemente no nos de para gastar el vino, porque es muy poco tiempo. Al menos tenemos espacio al aire libre, con un aforo al 75%, lo que es un gran alivio”, expresa Irene Otero.

En su caso el año pasado no abrieron dado que suelen hacerlo en invierno y las restricciones eran muy estrictas, así que es la primera vez que abren desde que comenzara la pandemia. “La gente esta llamando seguido desde que el invierno, porque normalmente abrimos en diciembre, y también abrimos por la fidelidad de nuestra clientela”, comenta Otero.

Sobre la posibilidad de haber abierto antes, lo veían inviable. “Con el horario de siete de la tarde a nueve de la noche era impensable. Si vienes a tomar un vino te da tiempo, pero si quieres tomar una jarra o pedir una tapa no, y no compensa”, expresa.

Clientes en el Furancho Miniño. Rafa Vázquez

La inestabilidad hace que muchos opten por cerrar

Pese a que varios furanchos abren sus puertas este fin de semana, la realidad es que muchos otros han decidido no hacerlo frente a las medidas impuestas y por su seguridad así como la de sus clientes ya que prefieren “no correr ningún riesgo” y darle salida al vino como buenamente puedan. Otros están esperando aún la licencia, ya que no la solicitaron antes frente a la incertidumbre de la situación actual. Cabe recordar que la mayoría abren a las siete de la tarde hasta las medianoche, dependiendo de la normativa municipal, y desde mediodía los fines de semana. Desde la Federación de Furancheiros, Loureiros e Viticultores de Pontevedra recuerdan que aplican la misma normativa que la hostelería en cuanto a aforos y distancias de seguridad “Estamos pendientes de que se cumpla la normativa y poder desarrollar la actividad con normalidad, que es nuestra principal preocupación, porque ya no es solo vender el vino”, expresan. Mientras esperan poder vender el excedente de vino indican que la próxima cosecha, si no sufren imprevistos, será buena.

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