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Una “red social” más allá de internet

El pontevedrés Tomás Manuel Abeigón acaba de digitalizar una colección personal de fotografías y tarjetas de radioaficionado de 1931 perteneciente a Enrique Vázquez Lescaille

Tomás Manuel Abeigón con la colección de Enrique Vázquez Lescaille que ha digitalizado y compartido.   | // GUSTAVO SANTOS

Tomás Manuel Abeigón con la colección de Enrique Vázquez Lescaille que ha digitalizado y compartido. | // GUSTAVO SANTOS

Hoy en día, el término “redes sociales” está casi íntegramente ligado a Internet, pero hay otras que llevan décadas facilitando la comunicación y la creación de vínculos entre personas de diferentes partes del Mundo. Los radioaficionados forman parte de la primera red social de la historia, con sus propios códigos y rituales.

Quedan pocos nostálgicos de este sistema de comunicación, unos 32.000 en España y apenas una treintena en la comarca de Pontevedra, y uno de ellos, Tomás Manuel Abeigón, puede presumir de haber dado con un hallazgo importantísimo para la historia de la radioafición local. Se trata de una colección de fotografías y QSL (tarjetas que se mandan los aficionados para confirmar los contactos) del año 1931 perteneciente a Enrique Vázquez Lescaille, el primer radioaficionado de la ciudad. Abeigón la ha digitalizado y enriquecido y la ha compartido en internet, donde ha registrado ya más de 3.000 descargas desde diferentes rincones del Mundo.

Normalmente, cuando se muere un radioaficionado se tira todo y se pierden muchas cosas interesantes. En este caso, hemos podido recuperar fotografías históricas, como una inédita de Vázquez Lescaille, y una gran cantidad de QSL

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“Normalmente, cuando se muere un radioaficionado se tira todo y se pierden muchas cosas interesantes. En este caso, gracias a la colaboración de la periodista Malé Larriba, que me hizo llegar la colección, hemos podido recuperar fotografías históricas, como una inédita de Vázquez Lescaille, y una gran cantidad de QSL, la mayoría de Portugal, porque en aquella época había mucha relación con el país vecino por una cuestión de cercanía”, explica Abeigón.

Su afición por la radio empezó con 16 años gracias a un primo de su padre y desde hace tiempo, además de contactar con personas de todo el mundo, está llevando a cabo una labor de investigación sobre la historia de la radioafición en Pontevedra y Galicia. Ha escrito un libro sobre el primer radioaficionado gallego, el ferrolano José Blanco Novo, y edita la revista Selvamar Noticias.

Tal y como explica, la radioafición “es una actividad que consiste en experimentar con las ondas, estudiar su propagación, y dentro de eso hay muchas facetas diferentes. A casi todos nos gusta experimentar, construir nuestras propias antenas y probar cosas, hay personas a las que les gusta salir al campo con una emisora, como a mí, y llevarse un transmisor y contactar con diferentes partes del mundo”. Y esto no lo hace solo desde casa, sino que también se le puede ver muchas veces por el centro de Pontevedra con una emisora de baja potencia, lo que él llama “QRP extremo en la ciudad”, algo que ha llamado mucho la atención de los viandantes.

La radioafición es un hobbie muy amplio, que abarca numerosas actividades diferentes. Desde concursos, hasta quedadas, pasando por investigaciones y mejoras de los equipos. “Hay a quien le gusta trabajar los satélites. Casi todos los astronautas son radioaficionados y dentro de la estación internacional hay una estación de radioaficionado y ellos transmiten y hacen varias actividades. Por ejemplo, una vez a la semana más o menos preparan sesiones con colegios de todo el mundo y los alumnos contactan con un astronauta. Aquí lo hizo un colegio en Ourense hace unos años. También hay mucha gente a la que le gusta “cacharrear”, es decir, montar aparatos, antenas o accesorios, y las que tienen mejores antenas y equipos compiten en concursos”, apunta este radioaficionado pontevedrés.

Este pontevedrés recuerda que él empezó “de una forma muy modesta, con un equipo pequeño y una antena en el balcón de un primer piso. Cuando gané mi primer sueldo ya me compré un equipo mejor e instalé otra antena”. Ahora compagina su pasión con contactar con diferentes partes del mundo con la investigación de la historia de este medio de comunicación en la ciudad.

Antonio Castrillo, con su equipo de radioaficionado. R.P.

"En la II Caza de la Onda participarán personas de toda Galicia"

El próximo 5 de junio se celebrará en Pontevedra un nuevo evento para radioaficionados, la segunda edición de Caza la Onda, con salida desde la Casa Cultural de Marcón a las 17.00 horas (la concentración y entrega de números a los participantes será media hora antes).

Se trata de una prueba de radiolocalización, gratuita, en la que los participantes, que se espera que sean alrededor de una veintena de coches, tienen que “cazar al zorro”. Uno de los organizadores, Antonio Castrillo, explica el funcionamiento: “El zorro es una persona o un coche que se esconde en un radio de acción y a través de una señal que emite todos los demás tienen que conseguir localizarlo. Participa gente de toda Galicia”.

En este sentido, recuerda que “la radiolocalización es una fórmula interesante en caso, por ejemplo, de que se produzca un accidente, y no funcionen los dispositivos más modernos que tenemos ahora; antiguamente se hacía así”.


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