La “batea de Leiro”, como se conoce popularmente a la escultura “Saavedra” del artista Francisco Leiro, volvió ayer al río Lérez tras los trabajos de reparación a los que ha sido sometida en los últimos días para paliar los efectos de los temporales del invierno.

La mejora incluyó la sustitución de la batea y también se reemplazaron las piezas que conforman el muerto, cuyo peso se ha incrementado.

“De las dos piezas que hasta ahora mantenían el conjunto escultórico anclado, se pasa a colocar cuatro con un peso de 2.000 kilos cada uno”, indican los responsables del proyecto de mejora.

El concejal de Urbanismo y Patrimonio Histórico, Xaquín Moreda, visitó ayer en la Illa do Covo los trabajos de recolocación de la pieza, que quedó a la deriva con las crecidas de este último año.

Se esperaba que en la tarde de ayer finalizasen los trabajos de reinstalación, que precisaron de una grúa de grandes dimensiones desde tierra y de una barca y buzos que trabajaron desde el río para reubicar esta pieza de granito de 8 toneladas de peso.

La escultura fue anclada en un lateral del parque escultórico a la espera de que el buen tiempo permitiese intervenir sobre ella. “Hace aproximadamente dos semanas”, recuerdan los portavoces municipales, “fue llevada a tierra para analizar los datos y proceder a su reparación”.