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Del balón a la pasión por el láser

La subcampeona del mundo Ceci Puga se reinventa para buscar un futuro laboral más allá del fútbol sala y crea una marca de complementos personalizados

Ceci Puga en su taller con sus creaciones.   | // RAFA VÁZQUEZ

Ceci Puga en su taller con sus creaciones. | // RAFA VÁZQUEZ

El parón deportivo que impuso el COVID el pasado año sumado a las pocas salidas profesionales del fútbol sala para las mujeres cuando acaban su etapa de jugadora hicieron que Ceci Puga se lanzara con su propia marca de complementos personalizados, Eleven láser. Una salida laboral para una subcampeona del mundo que ha sabido reinventarse.

Comenzó a aprender el oficio con una amiga que hace artesanía en cuero. “Compramos una nueva máquina que no solo graba cuero, sino muchos otros materiales como metal, cristal o metacrilato, así que empecé a hacer más cosas”, explica. La jugadora sopesaba tras regresar en plena cuarentena de Italia si dejar o no el fútbol.

Comenta que tuvo varias ofertas, “pero para qué jugar más fuera si después el tiempo pasa y no hago nada más enfocado a trabajar en un futuro. Creo que si lo dejara pasar sería más complicado. Entonces me decidí a empezar”, cuenta". "Sé que en el fútbol podría aguantar más tiempo, pero llega un momento de la vida en que también quieres hacer más cosas”, comenta la jugadora que finalmente acabó en el Marín, donde sí puede combinar ambas facetas.

Así se asoció con su compañera con una tienda en la plaza de abastos de la villa marinense llamada Taller de More. “Ahora incrementó la clientela porque este es un mercado nuevo y en Marín no hay ninguna empresa de este estilo, por lo que la gente lo acogió bastante bien”, relata. Puga, con estudios en nutrición, realiza diversos objetos como pendientes, lámparas, llaveros, sellos, fundas de móvil, accesorios para perros e incluso grabado de galletas, aunque también hace pinitos en el cuero. Reconoce que comenzar en este oficio fue complicado y que aún está aprendiendo. “Me ayudó un amigo ingeniero y en realidad es aprender diseño con un programa y luego la máquina hace lo que tú le mandes. Pero cambia mucho según los distintos materiales. Vas probando y avanzas a base de errores porque dependiendo del tipo de madera y la resina, por ejemplo, hay que hacerlo de una manera u otra”, describe.

Así, esta jugadora que ha pasado por distintos clubes y que ascendió con el Poio, jugó en la selección española, quedó subcampeona del mundo y llegó a disputar dos mundiales, ha encontrado una nueva pasión en la creación de complementos.

“La gente nos ha recibido bastante bien aunque algunos no sabe bien qué hacemos, porque se pueden hacer muchas cosas y al ser personalizado es complicado tener muestras de todo. Pero me gusta bastante porque es algo que no tiene límites y puedes crear todo lo que quiera tu imaginación”, confiesa.

Ilusión por ascender a su pueblo

Pese a querer dejar su carrera profesional, el cariño por su tierra le pudo y al final acabó jugando esta temporada junto al Marín Fútbol Sala, tras rechazar clubes de Primera. “Es bonito que se pueda ascender con un equipo de aquí, de mi pueblo. Y que las niñas tengan un referente de un equipo en Primera División. Eso también me motivó para echar una mano”, explica. Ceci Puga solo jugó en su pueblo de los 4 a los 7 años en un equipo masculino. De este modo, tiene muchas ganas de poder jugar con público ya que enfrentan partidos decisivos de cara al ascenso. “Es muy importante tener el apoyo de la gente porque nos jugamos todo. Estoy muy ilusionada. Es un proyecto muy bonito y la presidenta del club está muy contentos y me convencieron para jugar.”, añade. Sobre si jugará o se retirará la próxima temporada no deja nada claro. “Si se asciende a ver qué se hace”, comenta entre risas.

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