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Los radares de Tráfico en doce carreteras de la comarca

Radar de la N-550 en Cerponzóns, el último instalado en la comarca.

Radar de la N-550 en Cerponzóns, el último instalado en la comarca. Rafa Vázquez

La Dirección General de Tráfico (DGT) tramitó el pasado año 152.545 sanciones por infracciones de circulación en la provincia de Pontevedra. Pese a que 2020 estuvo marcado por la pandemia del COVID, con notables restricciones de movilidad durante muchos meses, la cifra es la más alta de los últimos cinco años y hay que remontarse a 2015 para encontrar un número más elevado de multas: 307.327.

Este volumen de denuncias convierte a Pontevedra en la sexta provincia de España con las cifras más altas, solo por detrás de Madrid (479.703 denuncias), Valencia (271.766), Málaga (229.393), Sevilla (220.352) y Murcia (168.256). No obstante, en la relación de la DGT no se incluyen las comunidades de Cataluña y País Vasco (con sus propias unidades de tráfico), por lo que es probable que algunas de las provincias catalanas o vascas también acumulen más multas que la pontevedresa.

En todo caso, Pontevedra se sitúa muy en cabeza entre los cuatro territorios gallegos, con 30.000 sanciones más que en A Coruña (122.440 el pasado año), y duplicando o incluso triplicando a Lugo (75.890) y Ourense (46.306).

El ritmo de sanciones que tramita la DGT en la provincia supone una media diaria de 418 y entre todas ellas, las más abundantes son las de exceso de velocidad, que suponen más del 70% del total. En concreto, el pasado año hubo 51.213 denuncias detectadas con radares móviles y otras 59.593 localizadas con aparatos fijos. En la comarca de Pontevedra son doce las carreteras que, según el listado oficial de la Dirección General de Tráfico, están controladas con alguno de estos aparatos.

Donde más abundan es en la N-550, la carretera convencional que atraviesa de norte a sur la franja atlántica y que cuenta con seis radares, el último de ellos instalado en Cerponzóns. Con él, este vial pasó a ser una de las carreteras más vigiladas de la provincia. Tres de los radares son fijos, en los kilómetros 90,6 en Valga, y en el kilómetro 146 en Redondela, y el del 108.9 de Cerponzóns); y otros tres con los radares móviles de la Agrupación de la Guardia Civil de Tráfico: entre los kilómetros 121 y 139 (entre Salcedo y Cesantes), los kilómetros 142 y 155 (entre Redondela y el acceso a Vigo) y entre el 91 y el 117 (entre Valga y Lérez). Un vial tan solo superado en número de radares y tramos de especial vigilancia por la A-55, con seis fijos.

En la comarca de Pontevedra y en las inmediaciones de la ciudad del Lérez hay otros tres radares fijos, uno en la AP-9, a la entrada del Puente de la Ría en dirección hacia Santiago. Los otros dos se ubican en la autovía de O Salnés, en los kilómetros 4,4 (Meis) y en el 16,9 (salida de Sanxenxo). Existe otra cabina instalada en la N-640, en la circunvalación de Vilagarcía, así como en el corredor de O Morrazo, en el kilómetro 8,8.

Además, en la comarca de Pontevedra hay un total de 232 kilómetros en los que el control de la velocidad es exhaustivo, tramos que se reparten por un total de diez viales. Entre ellos están, por ejemplo, la PO-531 entre Pontevedra y Vilagarcía, la práctica totalidad de la PO-308, la N-640 en su tramo final a su paso por la comarca del Umia, el tramo sin desdoblar de la autovía de O Salnés o los dos radares de la variante de Marín, entre otras.

Además, la DGT contabiliza un radar móvil en los nueve kilómetros de la N-552, entre Redondela y Vigo, otra más en los 14.650 metros de la PO-551 entre Marín y Bueu o en un tramo de diez kilómetros de la PO-841, en A Estrada.

En materia de sanciones, el exceso de velocidad se lleva la palma, con 110.805 denuncias el pasado año (el 72% del total), lo que sitúa el resto de casos en cifras mucho más bajas, pero también destacadas. Así, por ejemplo, el pasado año hubo 3.259 denuncias con conducir bajo los efectos del alcohol, lo que supone una media de más de sesenta cada la semana, mientras que la negativa a someterse a la alcoholemia solo sumó 22 casos.

Por su parte, la conducción tras consumir sustancias estupefacientes derivó en 1.403 multas, mientras que estar al volante con el móvil provocó otras 2.864 denuncias en la provincia. Malas condiciones de los neumáticos (1.197), no utilizar el cinturón (3.122), o carecer de ITV, tenerla caducada o incompleta (8.919) son otras de las infracciones más habituales.

También hay multas por pilotar con auriculares (240), ni utilizar el casco (305), conducción negligente (799), indebida (919) o temeraria (205).

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