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Faro de Vigo

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La Zona 30 de Pontevedra se hace global

Una señal de la Zona 30, en una calle de la ciudad. Gustavo Santos

A partir de este martes, la velocidad de circulación en vías urbanas baja a los 30 kilómetros por hora con carácter general. Es una novedad para muchos de los 313 ayuntamientos gallegos, pero no para Pontevedra, que acumula más de una década aplicando medidas de este tipo y que se convierte en modelo para la DGT. Varios municipios gallegos siguieron con el tiempo la estela de Pontevedra e implantaron el sistema que prohíbe circular a más de 30 kilómetros hora en la mayoría de carreteras urbanas.

El presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias y alcalde de Vilagarcía, Alberto Varela, señala, en declaraciones a Europa Press, asume que los municipios deben afrontar el debate sobre la movilidad en sus zonas urbanas para reducir accidentes, ruido y contaminación, en concordancia con las estrategias europeas. “La velocidad 30 es una cuestión de sentido común. Todo esto se hizo para salvar vidas, dice el alcalde pontevedrés, Miguel Fernández Lores, que recuerda, en declaraciones a Europa Press, que el límite a 30 km/h se extendió a todos los viales del término municipal, incluidos los de zonas rurales, desde 2010.

Además, el regidor indica que no sólo bajó el número de accidentes y se redujeron a cero las muertes, sino que la reducción a 30 km/h, acompasada con la introducción de elementos disuasorios como rotondas o pasos elevados, favoreció la fluidez del tráfico en Pontevedra, donde casi se dobló la velocidad media al pasar “entre 8 y 10 kilómetros hora a 16”.

"Lombos"

En este sentido, Lores cree que, para que “hacer real” que los coches se muevan a menos de 30 kilómetros por hora, la instalación de radares “no funciona”, por lo que es preciso apostar por la introducción de barreras físicas, como los “lombos” cuya instalación en Pontevedra generó ciertas resistencias vecinales.

Además de perseguir evitar muertes y lesiones graves en los atropellos, la DGT también busca otros objetivos, como reducir las emisiones de CO2 y la contaminación acústica, que tiene en el tráfico rodado uno de sus mayores factores.

Así lo reconoce la subdirectora xeral de Meteoroloxía e Cambio Climático, Mariluz Macho, que, sin embargo, se muestra escéptica ante los efectos que tendrá sobre el ruido ambiental que el límite de velocidad en las ciudades pase de 50 a 30 kilómetros hora. “Con los datos de los estudios que hay, no vemos un efecto claro sobre el ruido ambiental en la velocidad entre 30 y 50 kilómetros hora. Dentro de esas velocidades no hay una gran variación”, señala en declaraciones a Europa Press.

Nuevas citas para explicar el modelo 

Pontevedra regresa de manera presencial a los foros donde es invitada para exponer su modelo. Así, el alcalde, Miguel Fernández Lores, participa el día 19 en el Museo Reina Sofía de Madrid en una jornada que analiza, entre otros aspectos, la movilidad “en las ciudades sostenibles”.

Al día siguiente asiste en Barcelona a un encuentro de la plataforma Ágora-The New Urban Conversation con Joan Clos, exalcalde de la Ciudad Condal y exdirector ejecutivo de ONU-Hábitat. Por su parte, el concejal César Mosquera viaja el día 19 a Picanya (Valencia) para compartir la experiencia pontevedresa con administraciones locales levantinas.

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