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Los últimos canteiros de Tomeza

Sebastián Casalderrey en su taller de Tomeza.

Sebastián Casalderrey en su taller de Tomeza. Gustavo Santos

Tomeza es una parroquia levantada sobre piedra y de ahí que a lo largo de la historia el de cantero fuese uno de sus oficios más comunes. De Tomeza salieron grandes artesanos que demostraron su buen oficio por todo el mundo y dejaron su sello en grandes edificios de los cinco continentes. En este territorio de Pontevedra hubo al menos doce canteras, ninguna de ellas está activa, como también hubo muchísimos profesionales de la talla en piedra.

“Hoy quedamos tres o cuatro”, explica Sebastián Casalderrey Malvar, cantero de cuarta generación de una familia dedicada a este oficio. Hace solo unas décadas, de Tomeza salían algunos de los canteros más reconocidos y demandados en construcciones de todo el mundo. En la parroquia había al menos 12 canteras operativas. Hoy no queda ninguna industria de este tipo en la zona y los canteros “somos tres o cuatro”, como explica Sebastián Casalderrey, que representa la cuarta generación de una saga de canteros de Tomeza.

Los profesionales de esta parroquia pontevedresa fueron grandes artesanos y artistas de la talla en piedra. Su gremio fue tan importante que contaban con su propia lengua: el “verbo dos Arginas, o “latín de los canteros”, que hoy ya solo conocen los más mayores.

El poder de este gremio se evidenció también en el golpe de Estado de Franco en 1936. El líder de los canteros, Aurelio Torres Pacheco, fue una de las primeras víctimas de la represión, siendo asesinado por los paramilitares de la “Guardia Cívica”.

Ya en las últimas décadas, los canteros de Tomeza llegaron a tener una fiesta propia, creada en 1994 como tributo a los históricos artesanos pontevedreses. A mediados de la década de los 2000 dejó de celebrarse.

En ella se homenajeó a figuras como Daniel de Tomeza, uno de los más grandes canteros. En la edición de 2002, el escultor Eladio Martínez Arosa –que recibía ese año el homenaje de la fiesta– se refirió principalmente al que fue su maestro en la talla de la piedra, Daniel Fernández, a quien dedicó una talla que se levanta ante la iglesia de Tomeza. Se trata de un “cruceiro” en cuya base se representa arrodillado al maestro Daniel, como él mismo quiso ser recordado en el caso de que alguien lo representara en una escultura, emulando al maestro Mateo ante el Pórtico de la Gloria. El cruceiro de Eladio Martínez está dedicado “A los canteros y al maestro Daniel”.

La séptima edición de esta fiesta se dedicó a otro de los grandes artistas de la talla en piedra, Aniceto Justo Rodríguez.

La Festa do Canteiros de Tomeza sirvió también para ensalzar otro de los tesoros del gremio: el Verbo dos Arginas. En la edición de 2001 se realizó la bienvenida de la fiesta en la lengua tradicional de los profesionales de este sector: “Arribados xidos á delerta do argina que, xandusqueiro tras xandusqueiro, agoupa a nobis neste mouco Queico Cibremes…(Benvidos á festa do canteiro, que ano tras ano, reúnenos neste monte de San Cibrán)”. De este modo Laura García, de 19 años, daba la bienvenida a sus vecinos a la octava Festa do Canteiro y la antigua jerga fue ese año el hilo conductor de todos los actos de la jornada, que contó con el pregón de Rafael Fontoira, entonces director de la Escola de Canteiros de Poio, quien también en este antigua y peculiar jerga recordó de forma especial a todos los canteros fallecidos de Tomeza.

En la edición de 2002, la IX edición de la Festa dos Canteiros rindió un homenaje al escultor Xoán Piñeiro Nogueira. Este escultor cangués fue considerado por el maestro cantero Daniel de Tomeza uno de sus discípulos más sobresalientes. En el pregón, a cargo de Cuqui Piñeiro, hija de Xoán Piñeiro, se recordó la personalidad del cantero fallecido en 1980. Piñeiro llegó a Pontevedra en 1942 para hacer el servicio militar. Conoció a su maestro en el arte de la cantería, “Daniel de Tomeza”, mientras éste trabajaba en el escudo de la fachada del cuartel de Campolongo. El futuro aprendiz de cantería comenzó a frecuentar el taller de Daniel en la Rúa Galera, donde se empezó a formar conociendo las artes que utilizaban los artesanos de Tomeza.

En esa edición de la fiesta se sorteó un cruceiro de 3 metros de altura realizado por Eladio Martínez Arosa, una imagen de la Virgen Peregrina de Sebastián Casalderrey Malvar y una escultura de San Pedro, de medio metro de altura, tallada por José Ramón Peixoto Ligero.

La novena edición del “Día do Canteiro”, en 2004 se dedicó a uno de los estudiosos de la cultura gallega, Frei Martín Sarmiento y en 2005 se dedicó la XII edición de la fiesta a la heráldica y en especial a uno de sus artesanos más reconocidos: Manuel Daniel Fernández Pazos. Fue uno de los canteros con más proyección de la parroquia, llegando a realizar más de un centenar de escudos de piedra y muchos más “cruceiros”.

Esta fiesta de los canteros cayó el olvido una vez que uno de sus principales promotores dejó la parroquia, pero siguen siendo muchos más los artistas de la piedra recordados en Tomeza.

Sebastián Casalderrey

Cuarta generación de una saga de canteros, Sebastián Casalderrey (Tomeza, 1974) es autor de varios cruceiros de la comarca, la Virgen del Albergue de Peregrinos, talló el cerebro de piedra de la Illa das Esculturas (obra de Anne Houllevige y Patrick Poirier), entre otras obras, además de ser cantero “de la construcción, de toda la vida”, subraya.

– ¿Se está perdiendo el oficio?

– La gente joven no se mete a esto porque piensa que es muy duro. Y tienen razón, es muy duro. Pero no creo que se pierda. Hay una escuela de canteros y cada año salen jóvenes formados de ahí.

– ¿Usted por qué es cantero?

– Mi bisabuelo era cantero, mi abuelo también y mi padre. Yo lo mamé y sigo la tradición familiar.

– Al margen de las sagas familiares también habrá vocaciones, ¿no?

– Si. Cuando estuve en la Escuela de Canteiros había alumnos que se metían por vocación, porque querían tallar piedra. Aunque a casi todos los que estábamos allí el oficio nos venía de familia.

– ¿Cómo se da el salto de cantero de la construcción a escultor?

– En mi caso, yo empecé como cantero de toda la vida, en la construcción, pero después me metí en la Escuela de Canteiros de Poio y ahí me llamó la atención la posibilidad de hacer algo más con la piedra que un bloque rectangular. En ese momento vi claro que quería hacer algo más y así empecé a interesarme por la escultura.

– ¿Y qué le gusta más?

– Me gusta la escultura, lo que no me gusta es estar mucho tiempo en el mismo sitio, como por ejemplo en el taller. Por eso trato de compaginar el trabajo de obra con la escultura en el taller. En esto influye mucho el tiempo, si llueve es mejor estar a cubierto y hacer escultura, y si hace buen tiempo, fuera.

– ¿Cuál es su opinión de la Escola de Canteiros y sus problemas con la titulación?

– El título debería estar homologado, eso está claro. Lo que ocurre es que ahí se mezcla la política, cada uno tiene sus intereses y todo se hace más complicado. Pero es realmente un ciclo superior, de 5 años de estudios, y eso tiene que tener reflejo en un título, porque ahora de ahí sales con los conocimientos, pero no con un título con el que te puedas presentar en cualquier sitio.

– ¿Está bien valorada la profesión?

– Debería estarlo más, pero al no haber mucho trabajo de nada, en ningún sitio, pues tampoco te puedes pasar con los precios, porque si no ya no te llaman. Pero es un trabajo muy duro y no está valorado como se merece.

– A pesar de todo le veo encantado con su trabajo.

– Me gusta, claro que me gusta. Pero el problema es mantener la salud mucho tiempo. Porque yo he tenido un accidente grave y llevo dos años de baja, no continuamente, pero por temporadas. Y a la vez peleándome con la mutua que no quiere reconocer accidente laboral. Estoy esperando a que me operen. Pero sí, no me planteo dejar la cantería, es lo mío, me gusta y me gustaría seguir siempre.

– ¿Habrá relevo en la familia?

– No creo. Tengo dos niñas pequeñas y les gusta modelar y andar con el barro, pero supongo que se acaba ahí, porque lo de picar la piedra ya menos. Por ahora que sigan estudiando.

– ¿Habla el Verbo dos Arginas?

– No se hablarlo de forma fluida, pero sí algunas palabras y expresiones típicas, pero es algo que ya solo los mayores y los estudiosos del tema dominan. Los canteros de hoy es muy raro que sepan hablarlo.

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