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El “rey del río” desaparece del Lérez

Dos agentes del Seprona y un guardarríos, ayer en la presa de Bora, vigilan que se cumple la veda.

Dos agentes del Seprona y un guardarríos, ayer en la presa de Bora, vigilan que se cumple la veda. Gustavo Santos

Cientos de cañas acudieron el pasado sábado, 1 de mayo, a las orillas de los ríos gallegos para tratar de capturar el mejor salmón de la temporada. Comenzaba entonces la campaña de pesca del “rey del río”. Pero uno de los cauces más salmoneros de la comunidad gallega está desde ese día huérfana de aficionados. Por segundo año consecutivo, el río Lérez permanece vedado por completo a la captura de esta especie por la casi total falta de ejemplares. Razones climatológicas, la sobrepesca y también la presencia de algún que otro furtivo, junto a otros factores han convertido el Lérez en un “páramo” que solo recorren los guardarríos y los agentes del Seprona de la Guardia Civil, para vigilar que se cumple una veda que provoca notables molestias a los pescadores, que deben tramitar la devolución de sus cuotas.

Fue en 2019, hace casi dos años, cuando se pescó, de manera oficial y legal, el último salmón del Lérez, en uno de los peores años del río, con solo tres ejemplares en toda la temporada, dos menos del cupo de cinco establecido previamente. El asturiano Virgilio Alonso González, lograba en junio de 2019 el último “campanu” del río pontevedrés, un impresionante ejemplar de 11 kilos, algo muy poco habitual.

Pero aquella captura era un espejismo que no podía ocultar el drama que se atisbaba bajo las aguas desde hacía años. Entre 2017 y 2019 solo hubo diez capturas oficiales y desde entonces, veda total., como ya ocurrió hace unos años, hasta 2002. Muy lejos quedan las cifras de años como 2006 o 2016, con más de quince ejemplares por campaña. Eso sí, hay que remontarse a la década de los años 80 para encontrar un número de capturas por encima de las cincuenta cada año.

Las opiniones de los aficionados son de todos los gustos, desde un descenso de población y una mala situación del río, hasta que se trata de un fenómeno cíclico. Todos admiten que “el salmón está bastante en declive” en el coto de Monte Porreiro, que tiene una longitud de unos tres kilómetros, si bien la prohibición se extiende a la totalidad del río.

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