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“Durante el confinamiento algunos vecinos nos daban su tarjeta y su pin”

Una vecina de Cerdedo-Cotobade recibe la compra en su casa en marzo de 2020.   | // GUSTAVO SANTOS

Una vecina de Cerdedo-Cotobade recibe la compra en su casa en marzo de 2020. | // GUSTAVO SANTOS

Los concellos demostraron durante el confinamiento domiciliario de los primeros meses de pandemia, entre marzo y junio de 2020, que son realmente la administración más próxima al ciudadano. Alcaldes, concejales y voluntarios de Protección Civil realizaron en aquellas duras semanas el reparto puerta a puerta de alimentos, medicinas e incluso las tareas escolares para los niños. Muchos de estos empezaron a identificar el uniforme naranja con la llegada de los deberes “del cole”, como recuerda Adrián Silva, que coordinó estas tareas en Barro. “Al acabar todo esto nos reconciliamos con ellos porque les llevamos regalos para agradecerles lo responsables que fueron durante el confinamiento”, bromea el concejal.

El edil de A Lama David Carrera sube la compra a una vivienda. | // FDV

En Ponte Caldelas, el alcalde, Andrés Díaz, y el concejal Pepe Garrido se pusieron al frente del reparto de alimentos y medicamentos a las personas mayores. También entregaban a domicilio las tareas escolares. Durante aquellos duros meses recorrieron cientos de kilómetros a lo largo de las 33 aldeas del rural de Ponte Caldelas y también del casco urbano, para acercar a las personas que no podían salir de sus casas y a las más vulnerables productos indispensables para que su vida continuara con normalidad.

El alcalde de Ponte Caldelas conduce la furgoneta de reparto. | // FDV

Esta tarea sigue muy presente en la memoria del regidor, que “volvería a ponerme al volante de la furgoneta del Concello y repetir a labor sin dudarlo, si fuese necesario”, asegura. Díaz destaca de aquel período “la confianza” que sintió por parte de los vecinos. Recuerda que pese a la habitual desconfianza que suelen generar la política y los políticos, fueron muchos vecinos los que le quisieron dar su tarjeta bancaria o la libreta, con la clave apuntada en un papel, para que les retirase dinero en el cajero de la villa y tener así efectivo en casa para poder pagar el pan, o el pescado.

Voluntarias de A Lama llevan alimentos a una vecina. | // G.S.

El teniente de alcalde de A Lama, David Carrera, recuerda que pese a que la experiencia fue satisfactoria desde el punto de vista de poder servir al vecino, se vivieron momentos muy duros, como cuando el 30 de marzo de 2020 tuvieron que hacer el reparto en medio de una fuerte nevada. Pese a las pésimas condiciones climatológicas, debían llegar igualmente a las casas más alejadas del municipio, porque algunos vecinos esperaban productos de primera necesidad.

Entrega de mascarillas en Cerdedo-Cotobade

Asisten a una mujer que no entendía su móvil

Quienes realizaban el reparto de productos de primera necesidad por las casas del rural de la comarca, entre marzo y junio de 2020, se encontraron en aquellas duras semanas con situaciones de todo tipo, desde los que no les abrían la puerta por temor o desconfianza, a los que se encontraban visiblemente ebrios cuando llegaban los voluntarios. “Es lo que tiene el confinamiento”, bromeaba uno de ellos. Al teniente de alcalde de A Lama, David Carrera, un vecino le llegó a encargar cosas tan particulares como un Kas Naranja.

En Barro, los voluntarios de Protección Civil no solo ayudaban a los vecinos sino que colaboraron en la organización de fiestas desde los balcones, que se celebraron en los edificios de San Antoniño. En una ocasión acudieron a la casa de la mujer cuya hija les alertó de que no cogía el teléfono. La mujer estaba perfectamente. El problema era que no se aclaraba con el móvil y lo había manipulado incorrectamente tantas veces que el aparato se había bloqueado.

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