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César Mosquera nn | Vicepresidente de la Diputación, responsable político del Museo
César Mosquera Vicepresidente de la Diputación, responsable político del Museo

“Santa Clara es una opción preferente para ampliar el Museo, pero no la única”

“A mí me encantaría, pero eso lo digo como ciudadano, como responsable público digo que hay que ver si es factible y la alternativa óptima, eso está por estudiar”

El vicepresidente
provincial, 
César Mosquera. | // RAFA VÁZQUEZ

El vicepresidente provincial, César Mosquera. | // RAFA VÁZQUEZ

Este verano cumplirá seis años como vicepresidente provincial. Conocía bien la Diputación y la experiencia está siendo “mejor de lo que esperaba”, reconoce César Mosquera, “porque nunca sabes al cambiar cosas cómo van a reaccionar, qué resistencias vas a encontrar; resistencias de verdad, no protestas, porque cuando estás gobernando tienes que sacar cosas adelante, no siempre que todos estén de acuerdo con ellas, que eso no se sabe hasta que lo haces”.

–Al hilo de las resistencias, es obligado preguntarle por la polémica generada por la ampliación del Museo

–El Museo es una balsa de aceite (sonríe)… Sí, si lo es, estoy convencido y todos los hechos apuntan a ello. Los cambios que se hicieron últimamente en el Museo están siendo trascendentes, como la creación y composición del consejo asesor, el cambio de imagen o la compra del Álbum Nós, son decisiones tomadas sin grandes debates. Más bien lo que veo es respeto por el Museo e incluso ilusión por aprovechar todas sus potencialidades, que son enormes. En ese aspecto lo veo muy tranquilo. Si lo que pregunta es por la polémica por la ampliación en A Leña, no tiene absolutamente nada que ver, nada que ver, ni con la gestión ni con el edificio.

–La ampliación, que presentó hace más de un año, es uno de los proyectos más ambiciosos de la historia del Museo. ¿Se ha planteado reconsiderarlo a la vista del nuevo escenario postcovid?

– Es que hay unas necesidades que tenemos que satisfacer, y vamos a intentar resolverlas como sea. Necesitamos un espacio para albergar los restos arqueológicos pétreos, tenemos muchísimos y aunque son de la Xunta históricamente todos los que aparecen en la provincia, a excepción de los del concello de Vigo, vienen aquí, y hay que tenerlos en condiciones dignas, porque están repartidos incluso por concellos y almacenes de arqueólogos privados ante la falta de sitio. Eso hay que resolverlo, y también hay una necesidad imperiosa (y ahí se puede ser más o menos ambicioso) para lograr entre 2.000 y 4.000 metros más de espacio museístico para distintos fines. Esos dos objetivos hay que conseguirlos, empezar los proyectos, las obras o lo que sea. Y después está el tema de esos dos edificios de A Leña, que hubo muchos intentos de buscar proyectos de rehabilitación.

“La polémica por la ampliación de los edificios de la plaza de A Leña no tiene nada que ver con la posible obra ni nada de eso... Es un tema político y de intereses corporativos”

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–¿Qué problemas presentaban esos proyectos?

–El que no chocaba con la topografía chocaba con las determinaciones, razonables por otra parte, de Patrimonio. Después de darle muchas vueltas y de buscar soluciones (porque estuvieron trabajando en la alternativa Celestino García Braña y Santiago Pesquera) que creaban algún volumen fuera de lo que existe actualmente o no cumplían con la accesibilidad, se hizo un anteproyecto con la idea de ver si podía encajar y cumplir todo. Se consultó con Patrimonio, con el Concello, con técnicos de estructuras, y fue la opción que satisfacía a todos. Ahora había que encajar la tramitación, y ahí aparece que tenemos que modificar el Peprica, que es en lo que estamos porque sin eso no podemos hacer el proyecto. No sé si lo sabía, pero hay una conexión suberránea entre los dos edificios que está ilegal, solo por eso ya habría que hacerlo. Y en ese momento de tramitación estamos, no estamos aún en el momento de decidir qué proyecto concreto, porque tal vez se puede reducir. ..Y además es lo mismo que ya se hizo en el CITA para no dejar la plaza abierta, también se modificó Peprica, y ni modificó nada ni dañó nada. Por eso digo que la polémica no tiene absolutamente nada que ver ni con la posible obra ni con nada de eso, nada, que ver.

–¿Atribuye la polémica a intereses políticos?

–Es un tema político y de intereses corporativos, con todos los respetos porque todo el mundo tiene derecho a opinar lo que quiera. Es algo parecido a la alegación que se hizo a la variante de Mollabao, algo del mismo calibre.

–¿Me va a decir el vicepresidente que no pensó en Santa Clara como nuevo edificio del Museo?

–Sí, sí, claro que lo pensé, es evidente… Otra cosa es que sea factible y que el Concello, en base a la información que haya, considere recomendable esa opción o no. A mí me encantaría Santa Clara para el Museo, pero eso es el gusto personal, como el de cualquier otro ciudadano, pero como responsable público digo que hay que ver si es factible, todo tiene que estudiarse muy bien. Fuimos con los técnicos a estudiarlo para que no haya grandes sorpresas, el edificio está ahí pero teníamos preocupación por su estado (especialmente por dos de los elementos más sensibles, la iglesia y el muro) y por si previsiblemente podía dar problemas. Ese horizonte está despejado y ahora hay que hacer, además de una planimetría buena, un estudio arqueológico e histórico, saber si hubo elementos añadidos, que es evidente que si, hay desde uralita a bloques... Saber cómo era el claustro original, cuándo se cambió y cómo. En función de ese estudio habrá diferentes alternativas.

“Aunque se desacralice el convento las monjas exigen, y son inflexibles en este punto, que no se programen en la iglesia eventos que ellas no permitirían”

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–¿Cuántos metros sumaría el antiguo convento?

–No es tan grande, la iglesia unos 600 metros, y estará sometida a limitaciones de la congregación, porque aunque se desacralice las monjas exigen, y son inflexibles en este punto, que no se programen en el templo eventos que ellas no permitirían. Después está el lagar etc pero podrán ser alrededor de 4.000 metros de superficie, pero útiles difícilmente se obtendrán 3.000. Y hay otro problema serio, que es el acceso, que tenemos que ver si tiene solución o no porque la entrada que tiene no es accesible y las otras son pequeñas, hay que pensar que la entrada que pone Obras Misionales no es de las monjas, de modo que solo le queda una entrada de servicio lateral, que por pendiente tampoco es accesible. Todo el edificio dentro además hay que reformarlo, todo. Son aspectos solucionables, sí, pero todo el tema tendrá que estudiarse muchísimo. Santa Clara es una opción preferente para el Museo, porque daría todo el sentido: en un lado estarían las Ruinas de Santo Domingo, en el otro estaría Santa Clara, que la propia iglesia y el propio convento es en sí un museo, a unos metros de la visita del Sarmiento y del Sexto y con esa finca… Pero si fuese tan claro evidentemente cogíamos y lo compraba la Diputación, pero no, no está tan claro. Hay que pasar ese proceso, estudiarlo, mirar lo que hay. Es una opción preferente, cierto, y claro que me gustaría, pero no es la única y hay que ver si es factible y la alternativa óptima, eso está por estudiar.

–¿Qué idea maneja a priori el Concello sobre el destino del antiguo convento?

–La idea que manejamos en el Concello si se concreta la compra de Santa Clara, que parece que sí, es hacer lo mismo que hicimos con la Casa das Campás y el Pazo de A Pedreira. Hay una serie de servicios en Pontevedra que queremos tener, y si hay instituciones que la necesitan nosotros colaboramos dándole eso, con la condición de que los jardines tienen que tener acceso libre y se va a intentar integrarlos lo más posible en la ciudad.

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