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El futuro del marisqueo en riesgo por la paralización del dragado del Lérez

Indignación después de que el Gobierno central paralice la obra al no permitir depositar áridos en el exterior de la ría de Arousa | Temen que la tramitación se retrase aún varios años hasta que se encuentre una alternativa

Situación del club naval de Pontevedra
  prácticamente inhabilitado con la marea baja y muy 
necesitado del dragado. |   // GUSTAVO SANTOS.

Situación del club naval de Pontevedra prácticamente inhabilitado con la marea baja y muy necesitado del dragado. | // GUSTAVO SANTOS.

El proyecto de dragado del Lérez está paralizado de nuevo a la espera de buscar nuevas alternativas mientras las cofradías, desesperadas tras una década de lucha, no pueden más. El Gobierno central anunció que no permitirá más depósitos de áridos en el exterior de la ría de Arousa (zona elegida para el vertido de lo retirada del Lérez) hasta la realización de un estudio de alternativas. La zona a la que se refiere concretamente el Ministerio para la Transición Ecológica es una especie de fosa en mar abierto fuera de la ría de Arousa y de la isla de Sálvora y que se utilizó para este fin durante años.

Las cofradías de Raxó, Lourizán y Pontevedra recuerdan que la zona que se iba a dragar en el Lérez era uno de los bancos más productivos de toda la ría y cada vez va a menos. De hecho, el banco llegó a facturar al año más de un millón de euros y ahora apenas ronda los 80.000 euros.

“Lo que está claro es que al final si queremos seguir con la actividad, tanto en marisqueo como en ciertos puertos, hay zonas que tendrán que dragarse sí o sí porque cada año vamos para atrás y hay cosas que son necesarias para la supervivencia”, apunta el patrón mayor de Raxó, Iago Tomé. “La zona está casi impracticable; nosotros hacemos lo que buenamente podemos con nuestro barco, pero hay zonas donde ya no hay calado y da vergüenza. La administración lo ha demorado demasiado”, reivindica. Todas las cofradías de la zona, que mantuvieron una reunión el pasado martes con Portos, coinciden en la gravedad de la situación y cuestionan incluso el futuro de la actividad.

“Esto afecta a los recursos como el marisquero a través de la larvación. La zona de las escolleras están llenas de arena y el río no tardará muchos años en taponarse en la boca. Nosotros procuraremos que nuestro sector siga trabajando, que para eso estamos, y el resto tendrá que buscar soluciones”, se lamenta la patrona de Lourizán.

"La zona está casi impracticable. Nosotros hacemos lo que buenamente podemos con nuestro barco"

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Coincide el patrón de San Telmo, César Rodríguez: “Intentaremos limpiar el río y quitar todo lo que podamos para que los barcos de a flote puedan trabajar, pero en las arenas y fangos no podemos hacer nada”, que recuerda que solo limpian su zona de trabajo. En estas limpiezas que realizan por supervivencia los patrones aclaran que encuentran troncos, ruedas o toallitas además de los propios lodos y arenas.

El sector avisa de que la situación es crítica y aunque no tiran la toalla temen que el dragado pueda retrasarse muchos años más mientras se encuentra otra zona en la que depositar los áridos ya que los estudios realizados al río ya no serían válidos y repetirlos sería como volver a empezar. “No podemos aguantar más. Lo necesitamos ya, pero siempre nos encontramos con el muro de la administración y así el mar no tendrá futuro.”, añade Tomé. Mientras, la situación va a peor cada año con una acumulación mayor de sedimentos ante la que poco o nada pueden hacer las limpiezas de las cofradías.

El proyecto original del dragado del Lérez disponía depositar parte de los áridos al oeste de la isla de Tambo, pero tras las quejas de sector de la navaja por el peligro de los bancos la Xunta a través de Portos los desvió en el proyecto a la zona junto a Sálvora. Mientras tanto, la presidenta de Portos, Susana Lenguas, propuso crear una mesa de trabajo con las cofradías , organizaciones de productores y otras entidades del sector de la pesca y las administraciones para encontrar una solución conjunta.

“Frustración y pesimismo” en el Club Naval ante la paralización del plan de dragado

Antes de conocer la paralización del dragado del Lérez, debido a la moratoria de los depósitos de áridos en las rías, los directivos del Club Naval de Pontevedra ya eran pesimistas con este proyecto. “No hicimos nada durante este año por la pandemia y porque consideramos que hay muchos problemas mayores que el nuestro, pero estamos cada vez peor y somos pesimistas respecto a que se vaya a hacer algo”, indica Carlos Paz, presidente del Club Naval. Los lodos continúan enterrando los pantalanes del club deportivo y mientras uno de ellos ya está totalmente inutilizado el segundo acumula cada vez más fango, por lo que la capacidad de atraque está por debajo del 50 por ciento.

La sensación es de “frustración total”, apunta Carlos Paz, quien explica que si en un primer momento los usuarios del club confiaron en que se hiciese algo con el problema de los depósitos, a medida que avanzan los meses sin respuesta de las administraciones “el pesimismo es cada vez mayor”, asegura. Pero el problema de la acumulación de lodos no afecta solo al Club Naval de Pontevedra sino también a los puertos más próximos de la ría, como el de Marín. Este no tienen ningún proyecto de dragado que requiera de un punto de vertido de lodos, por lo que es un asunto a resolver en un futuro. Portos de Galicia prevé organizar una mesa con los puertos afectado para buscar una solución. Desde hace una década Portos de Galicia arrastra la tramitación del plan de acondicionamiento del fondo de la ría que no llega a culminarse.

Mientras, los lodos se van acumulando entre los pantalanes del Lérez. El puerto deportivo del Club Naval protagoniza una larga espera por un proyecto de dragado y regeneración del río. Sus usuarios temen por el futuro de sus instalaciones ante el avance de los sedimentos, que en épocas de marea baja dejan inoperativos la mitad de los pantalanes con los que cuenta la entidad. “No estamos en las mismas circunstancias, sino peores que hace una década”, lamenta Carlos Paz.

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