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Un paseo marítimo acabado pero sin uso

El tramo ya acabado, pero cerrado al uso público. | // RAFA VÁZQUEZ

Desde hace tiempo está finalizado, al menos en apariencia, pero el acceso al público está prohibido. Se trata del segundo tramo del paseo marítimo entre Pontevedra y Placeres, a lo largo de la autovía, que Costas comenzó a ejecutar el verano pasado. ¿Por qué está cerrado? La razón es jurídica: La obra se adjudicó, a la empresa San José, en un contrato único, es decir, desde Mollabao hasta Placeres, pero se ejecuta en dos tramos –desde la rotonda de Malvar hasta el nudo de la AP-9 ocupando uno de los carriles de la autovía, y desde ahí hasta la pasarela de mariscadoras mediante un paseo volado sobre el mar– y solo está ejecutado uno. Costas no puede recepcionar “la mitad” de la obra, por lo que no es posible abrir solo un tramo.

Así lo apuntan fuentes conocedoras de la situación, que apuntan, no obstante, que Costas trabaja en una “fórmula jurídica” para solventar esta “indefinición” y permitir que se paseo hasta el nudo de Mollabao, como se hace ahora hasta la rotonda de Malvar. De hecho, más de uno se salta el cierre de las obras y transita, sobre todo los fines de semana, por el tramo acabado pero no recepcionado, lo que supone un problema de “inseguridad” para los usuarios.

Se da la circunstancia de que la Dirección General de la Costa y el Mar no había podido comenzar oficialmente el segundo tramo (la pasarela sobre el mar ante la factoría de Ence) porque no disponía de dirección de obras. Hace unos días se solventaba este problema con la selección de la empresa C. O. G. para asumir esa tarea en la “ejecución de la pasarela metálica de la unión del itinerario peatonal entre Marín y Pontevedra”, durante un periodo de nueve meses y algo más de 16.000 euros.

1.200 metros iniciales

Lo cierto es que toda la obra acumula ya cierto retraso. En octubre pasado se daba por hecho que los primeros 1.200 metros de este recorrido peatonal y de carril bici estaría listo a finales de 2020, pero no se cumplió aquel anuncio. Quedaba pendiente, como ahora, el segundo tramo que dará continuidad a la pasarela de madera de Placeres hasta esa rotonda de Celulosas. Se trata de la parte del proyecto más “compleja” al discurrir sobre una plataforma que sobrevuela la ría y que pivota sobre pilotes instalados en el lecho marino. En octubre también se apuntaba incluso que sería posible la apertura parcial del paseo marítimo (el tramo más cercano a Mollabao) en cuanto esté terminada, pero no ha sido así.

La pasarela metálica que dará continuidad a la de madera de mariscadoras de Placeres tendrá una longitud de unos 800 metros y pivotará sobre el mar, de ahí que sea la parte de la obra más compleja de ejecutar y en la que podrían surgir algunos contratiempos, sobre todo por las condiciones con las que se pueda encontrar la empresa adjudicataria, la constructora San José, en el lecho de la ría.

Al contrario del primer tramo del paseo marítimo, esta pasarela no contará con un carril bici por lo que probablemente habrá una zona de convivencia. Al respecto, el Concello, que será en última instancia el que asuma el mantenimiento del paseo, estudia fórmulas para articular el tránsito ciclista una vez que finaliza el carril bici en el nudo de Celulosas, incluido que puedan circular por la pasarela sobre el mar. En cualquier caso, de no ser así habría que buscar “alternativas” para conectar de forma segura Pontevedra y Marín usando la bicicleta.

El proyecto tiene un coste de más de dos millones de euros que es sufragado por el Ministerio para la Transición Ecológica de Gobierno de España.

Conexión con Marín

Restaría resolver la conexión entre O Cabo y la avenida de Ourense en Marín para conectar peatonalmente ambas ciudades. En este sentido, la corporación municipal de Marín acordaba hace unas semanas solicitar a la Autoridad Portuaria la elaboración de un estudio sobre las fórmulas viables para dar continuidad al paseo marítimo de Placeres hasta los límites con los terrenos portuarios.

El acuerdo fue adoptado a raíz de una moción del PSOE en la que se solicitaba a la alcaldesa, María Ramallo, que como integrante del Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria trasladase el interés de la corporación marinense en alcanzar la continuidad del paso que une Estribela y O Cabo, en Placeres.

Asimismo, se acordó instar a la Autoridad Portuaria a la elaboración de un proyecto que estudie e valore esta posibilidad, junto con otras que técnicamente pudieran resultar posibles, en especial en lo que se refiere a la seguridad de atravesar la entrada al puerto y al astillero de Placeres, según indicaron desde el PSOE de Marín.

Lo cierto es que el acuerdo se aprobó con división de opiniones y solo con el voto favorable del PSOE. Todos los partidos están de acuerdo en la necesidad de prolongar la conexión peatonal y ciclista entre Pontevedra y Marín que se ofrece con la ejecución del nuevo gran paseo marítimo por el borde litoral de Lourizán, pero el PP y el BNG optaron por una abstención al entender que debería ser el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (antiguo Fomento) quien realizase dicho estudio.

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