La Plataforma de Defensa do Sur da Dorsal Galega ha mostrado su rechazo a los proyectos de parques eólicos que se quieren establecer en esta zona de especial importancia ambiental. Recuerda el colectivo que “en O Suído hay una presencia abundante de hábitats de gran importancia en la estrategia de lucha contra el cambio climático, ya que los matorrales, y especialmente las turberas, son fijadores de CO2, incluso mejores que los árboles, según algunos estudios científicos”.

Añade que “a Xunta de Galicia decidió incluir la Serra do Suído en la ampliación de la Red Natura 2000 para el año 2011, año en el que, inexplicablemente, esta ampliación quedó congelada, pese a encontrarse ya en fase de alegaciones”

Según el Plan Director de la Red Natura 2000, “no se pueden instalar parques eólicos en las zonas declaradas” y denuncia la plataforma que “una clara intencionalidad podría estar asociada al freno de la expansión de esta red al actual boom de proyectos eólicos”.

Por su parte, Unións Agrarias y Ventonoso llevan 16 años “luchando contra expropiaciones a precios ridículos” para montar parques eólicos. Y la lucha continuará, en vista de la vorágine de nuevos proyectos. José Antonio Diéguez, presidente de Ventonoso, explicó que entre 2010 y 2020 se instalaron 500 MW, pero desde el año pasado están en trámites 37 proyectos por la vía estatal, con casi 3.000 MW a producir en Galicia. A ellos se suman otros 90 que deben pasar los trámites de la Xunta y que rozan los 2.700 MW.

Ante esta avalancha, Unións y Ventonoso asesorarán a los dueños de terrenos afectados para que presenten alegaciones y para que también puedan negociar con las promotoras. “Hay que explotar el marco legal para que los eólicos generen riqueza en el lugar, y que no ocurra lo mismo que con los embalses”, manifiesta el presidente de la Asociación Sectorial Forestal de Galicia (Asefoga), Jacobo Feijoo.

Por eso, “vamos a luchar por un nuevo marco legal que promueva acuerdos con los propietarios, para que éstos puedan participar en los beneficios”. Es algo que funciona desde hace años en el centro y el norte de Europa: los dueños de los terrenos afectados se llevan un porcentaje de la facturación. Es más, en varios países de la UE la mitad de los complejos eólicos son parques cooperativos, donde sus socios optan hasta al 10% de los beneficios.

Esa reforma del Plan Eólico es más que necesaria, en vista de que no se modifica desde 2001 y porque está pensado para aerogeneradores más pequeños que los actuales. Urge porque, como explica el secretario general de Unións Agrarias, Roberto García, si antes cada aerogenerador tenía una superficie de afectación de una hectárea, los actuales precisan ya dos.

Y esa afección imposibilita cualquier otra actividad en la zona. Por ejemplo en la parroquia lalinense de Goiás, con el megaparque de Monte dos Porcallos y Val do Folgoso, las explotaciones ganaderas no podrán ni ampliar sus granjas ni construir otras nuevas. Y esto no puede permitirse en una comunidad que, como la gallega, solo cuenta con el 48% de sus tierras aptas para ayudas de la PAC.

Desde Unións Agrarias se recalca que los futuros proyectos eólicos deben guiarse por tres premisas: evaluar la aptitud eólica de los terrenos; compensar de forma correcta las zonas susceptibles de expropiación y facilitar el desarrollo rural de las aldeas y parroquias que ocupen. Roberto García tiene claro que las decenas de proyectos eólicos en trámite son “planes exploratorios”, que se promueven atendiendo a la desinformación y a una normativa más bien laxa.