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Tradición en solitario

Las restricciones llevan a limitar a solo 5 fieles la participación en la tradicional Octava de Pascua | Llevó la comunión a 6 enfermos de Santa María, entre ellos una centenaria

Una vecina de la calle Xan Guillerme recibe a la procesión con una mantilla.   | // GUSTAVO SANTOS

Una vecina de la calle Xan Guillerme recibe a la procesión con una mantilla. | // GUSTAVO SANTOS

En la Octava de Pascua los pontevedreses reciben al Santísimo engalanando los balcones y alfombrado con pétalos las calles, una tradición en la que participan decenas de vecinos y que por segundo año se vio reducida a un acto simbólico para llevar la comunión a las personas enfermas o con problemas de movilidad que no pueden desplazarse hasta la basílica.

Suspendida la procesión, solo el párroco de Santa María, Javier Porro, y 5 devotos y familiares de los enfermos participaron en el itinerario, que llevó la comunión a 6 vecinos de la parroquia.

La calle Xan Guillerme fue adornada con motivos vegetales para recibir el a la procesión simbólica

Entre ellos, la centenaria Eulogia Omil Arias, que recientemente ha superado un cáncer, una prueba en la que dio buena muestra de su fortaleza, ya que a pesar de su edad a los tres días de la intervención se encontraba de vuelta en su domicilio.

Fue allí donde recibió la visita del sacerdote, ya que a pesar de estar recuperando salud y de su agilidad mental presenta problemas de movilidad. Éstos y los riesgos asociados al COVID motivaron que recibiese la comunión en casa.

El itinerario para visitar a los fieles arrancó tras la misa, que contó con intérprete en lengua de signos. La parroquia recuerda que “llevando la comunión a enfermos e impedidos donde éstos se encuentran se recoge el espíritu de la última intervención creativa sobre el Cristo del Buen Viaje”.

La centenaria Eulogia Omil, una de las que recibió la comunión en su domicilio

Medicina espiritual

La capilla del Cristo, situada en una de las entradas de la basílica, fue adornada con globos y también con una ataúd vacío en alusión a la Resurrección.

Javier Porro explica que “el hacer esta intervención en un espacio exterior es una declaración de intenciones: Cristo resucitado no se queda en el interior de los templos, sino que quiere llegar a todos, especialmente a los enfermos y encamados, por lo que durante los próximos días los sacerdotes de la parroquia visitarán a aquellas personas que lo deseen”. Subraya que “la confesión y la comunión son esa medicina espiritual, eficaz al 100%, para recuperar la alegría y la paz”.

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