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Los ambulantes piden el traslado al centro en una jornada bajo mínimos: “Damos pena”

En la feria de ayer participaron solo 7 vendedores | Reclaman que, de no reubicarse el mercadillo a Campolongo, se instalen contenedores para los numerosos plásticos

La escasa animación se concentró en los puestos de productos agrícolas y plantas, y en Rafael Areses apenas abrieron puestos. |   // G. SANTOS

La escasa animación se concentró en los puestos de productos agrícolas y plantas, y en Rafael Areses apenas abrieron puestos. | // G. SANTOS

“Los ambulantes estamos totalmente desamparados”, lamenta Eladio, que vende zapatos en el mercadillo de Pontevedra y también en otros de la comarca y que sufrió como sus compañeros una jornada sin apenas ingresos. Demandan que los concellos les condonen o rebajen las tasas de instalación tras un año en el que la facturación ha caído “alrededor de un 70%”, indican, pero se les han mantenido sin reducciones todos los pagos.

Ningún concello de la comarca, a excepción de Ponte Caldelas, según explican a FARO los ambulantes, ha atendido a las reivindicaciones de los vendedores, que en el caso específico de Pontevedra incluyen además el traslado al barrio de Campolongo (donde han comprobado un sensible incremento de la afluencia) y, de mantenerse en el actual emplazamiento del parque Rosalía de Castro, que se instale mobiliario que facilite el mercadillo.

Las verduras frescas, uno de los reclamos del mercadillo ambulante/ Gustavo Santos

La lluvia redujo ayer la habitual feria de los sábados a su mínima expresión, y ni siquiera el programa de vacunaciones en el Pazo da Cultura, en el mismo parque en el que se celebra el mercadillo, atrajo a los compradores.

Solo instalaron sus puestos habituales los ambulantes dedicados a la alimentación y plantas, mientras que toda la zona de la avenida de Rafael Areses, en donde funcionan los vendedores dedicados a textil, calzado y menaje, permanecía casi vacía.

La lluvia marcó la jornada, reduciendo la afluencia/ Gustavo Santos

Entre las excepciones (durante la jornada de ayer solo funcionaron 7 puestos, a mayores de las vendedoras de verduras y el pulpeiro), Eladio Rodríguez Parada, que vende en Pontevedra desde hace 35 años.

Cuando acudió por primera vez “esta era una gran feria, de las mejores de toda Galicia con Padrón. Los puestos estaban en la plaza de Barcelos y participábamos más de 200 vendedores” de distintos puntos de la Comunidad, recuerda.

Entre los puestos más animados, los de venta de plantas

Lamenta que desde el Concello no se incentive más el mercadillo. “Pontevedra es un desastre, no tenemos contenedores ni baños y los plásticos acaban por caer al río porque aunque los ates no tienes sitios para depositarlos, y se nos acaba responsabilizando de ello, cuando lo único que pedimos son contenedores”, señala.

“Pontevedra es un desastre, no tenemos contenedores ni baños y los plásticos acaban por caer al río porque aunque los ates no tienes sitios para depositarlos, y se nos acaba responsabilizando de ello, cuando lo único que pedimos son contenedores”

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Margarita González, presidenta de la Asociación de Vendedoras Ambulantes, es otra de las que participó ayer y que trasladó al Concello de la Boa Vila la petición de que la feria se traslade al barrio de Campolongo. Les permitiría, aseguran, mayores posibilidades de facturación tras un año en el que han abonado un recibo trimestral (más de 260 euros por un puesto de 9 metros) a pesar de los cierres perimetrales, restricciones etc.

“Damos pena”, lamentan los portavoces de la asociación, que piden a la administración local un impulso para este mercadillo que cuenta habitualmente “con unos 50 puestos, en realidad porque no dan más, sabemos por ejemplo de una churrería que querría abrir y no se le autoriza, cuando en una feria todos los complementos son bienvenidos y ayudan a atraer público”.

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