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El posconfinamiento llena las tiendas de segunda mano

Estos locales aumentan la demanda para deshacerse de lo que ya no se usa tras el encierro domiciliario

Variedad de menaje en el rastro Los Juncales Gustavo Santos

Es indudable que el modo de vida ha cambiado desde que el COVID apareció en nuestras vidas. Los tres meses de cuarentena, primero, y las restricciones que nos hacen pasar más tiempo en casa, posteriormente, han hecho que revolvamos nuestras viviendas y nuestros armarios deshaciéndonos de las cosas que ya no usamos y haciendo de algún modo una organización general para que el lugar donde más tiempo pasamos sea realmente lo que queremos. En esas las tiendas de segunda mano han sufrido desde el pasado verano un aluvión de mercancía de la que los pontevedreses quieren deshacerse.

La Asociación por la Integración Activa Boa Vida tiene ya dos tiendas en la ciudad y ha experimentado este fenómeno. “La gente aprovechó el estar en casa para hacer limpieza general dándose cuenta que con una pandemia encima no es tan importante seguir atesorando cosas o acumulando bienes materiales, sino darle valor a las cosas importantes”, comenta Lourdes Bustamante, coordinadora de estas tiendas que funcionan a través de donativos. Bustamante destaca que los pontevedreses donaban impactados de todo lo que tenían y ni si quiera sabían, guardando los “por si acaso” que nunca se usan. “Todo eso a nosotros nos repercutió de forma positiva”, añade.

“La gente aprovechó el estar en casa para hacer limpieza general dándose cuenta que con una pandemia encima no es tan importante seguir atesorando cosas o acumulando bienes materiales, sino darle valor a las cosas importantes”

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La asociación recoge actualmente unas siete toneladas de productos en toda la provincia, cuando anteriormente recibía en torno a cuatro toneladas. De todo lo que recogen dan salida a un 60% de las cosas, el resto, lo reciclan.

Lo que más les llega es textil, bolsos y calzado aunque también libros, menaje y decoración, ropa de cama o juguetes y muebles. Los precios en tienda se reducen al 80% de lo que habría costado nuevo.

Una clienta prueba un bolso en la tienda de Boa Vida. | // GUSTAVO SANTOS

En el Rastro de Antigüedades Los Juncales tienen la misma sensación de aumento de demanda. Además recuerdan que fue mucha gente la que murió y el servicio de vaciado de casas ha crecido considerablemente.

Según indica Mercedes Acuña, lo que más les llega es decoración, elementos de cristal, figuras de Sargadelos, muchísimos libros y CDs. Lo que más se vende, por otro lado, son libros, vinilos, y los muebles. En este sentido apunta que notan un cambio y que desde el confinamiento mucha gente se dedica a restaurar muebles antiguos con pintura a la tiza de colores: “Los muebles clásicos no nos interesan tanto, pero los vintage sí porque están ahora de moda así como cosas más difíciles de encontrar o más especiales”, señala.

En esta tienda compran los artículos que les interesan directamente para luego revenderlos. Estos comercios además ayudan a generar un consumo más responsable. “La gente que viene no es tanto por que no tenga recursos sino que toma consciencia de que no tiene sentido ir a comprar cosas nuevas si aquí en tiendas como estas las puede conseguir a muy buen precio”, apunta Bustamante que indica que la gente joven está mucho más involucrada en el consumo responsable y tiene menos prejuicios.

“Es también un tema cultural, queremos que entiendan que aquí hay cosas muy buenas, de buenas marcas e impecables y el precio es el que es porque tenemos un corte social”, sentencia alegando que este tipo de proyectos van a seguir creciendo con las nuevas generaciones.

Sea como sea, estos tipos de comercio dan salida a lo que ya no usamos en casa y guardan además pequeñas joyas que podemos conseguir al precio de ganga.

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