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Antonio Lafuente | Invesigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales

“Las humanidades digitales hacen obsoleta la diferenciación entre ciencias y letras”

“Por primera vez el deseo de la interdisciplinariedad es algo realizable... Todos los expertos pueden aportar sus visiones”

Antonio Lafuente intervino ayer on line en la Semana de Filosofía. | // R. V.

Otras formas de trabajar, de relacionarse con los amigos, de cubrir trámites con la administración… Y también nuevas humanidades. La civilización digital trae aparejados otros enfoques para la erudición, a los que se refirió ayer en la Semana Galega de Filosofía el investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC) Antonio Lafuente.

–¿Qué son las humanidades digitales?

–Un buen modo de empezar: es un área nueva del saber que surge de la hibridación de tres culturas diferentes que han competido entre ellas, que incluso han llegado a desdeñarse entre sí, y que ahora están colaborando. Se trata de la cultura del diseño, la cultura de las humanidades tradicionales de toda la vida, digamos la de la erudición, y la tercera es la cultura de la computación. Ese ensamblaje virtuoso produce un nuevo área del saber que llamamos humanidades digitales.

–¿Qué se propone este nuevo área del saber?

–Cuando nació los visionarios del área pensaron que uniendo estas tres culturas se superaba la tensión entre letras y ciencias, arte y tecnología, también entre academia y empresa o expertos y amateurs. Porque las humanidades digitales es una cultura de plataforma, de modo que los objetos que se estudian tienen capas diferentes, puede haber una capa jurídica, una científica, una antropológica, una sociológica… Y todos los expertos pueden aportar sus diferentes visiones del problema y convivir todas ellas. Por primera vez este desiderátum de la interdisciplinariedad se convierte en algo realmente accesible, realmente realizable.

–Porque la interdisciplinariedad no ha existido hasta este momento

–Era como un discurso retórico, todo el mundo hablaba pero nadie lo hacía. Las humanidades digitales vienen a ser este encuentro de todos los saberes alrededor de un solo objeto, y la tecnología lo permite.

Las humanidades digitales vienen ahora a corregir esa deriva hacia la superespecialización, para volver a intentar la integración de saberes

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–La diferencia entre nativo digital y analógico nos parece ya obsoleta ¿también lo está la que separaba ciencias y letras?

–Las humanidades digitales han convertido en obsoleta la diferenciación entre ciencias y letras, sí. Quien quiera explorar este tipo de temas que se tratan desde las humanidades digitales necesita incorporar todos esos saberes para completar el objeto. Y en realidad si uno lo piensa es lo razonable, la vida no se da por departamentos ni por asignaturas o facultades, sino en su totalidad. Nosotros la hemos fragmentado en miradas especializadas porque son asuntos muy complejos que reclaman saber mucho de una cosa pequeña para poder progresar, pero las humanidades digitales vienen ahora a corregir esa deriva hacia la superespecialización, para volver a intentar la integración de saberes.

–¿La hiperespecialización por momentos creaba tontos especializados?

–Claro, es que eran como burbujas, como lenguajes privados prácticamente. ¿Quién es capaz de seguir el lenguaje de un especialista? Pues solamente otro especialista, pero qué representan en realidad en la población mundial o de un país, pues una cifra minúscula, residual. Entonces el suyo es un lenguaje privado, es como si fuesen un club superreservado y exclusivísimo. Eso siempre nos ha parecido un problema, no es en modo alguno un descubrimiento nuevo, pero el problema es que no sabíamos cómo resolverlo, cómo superarlo. Las humanidades digitales sí que son una propuesta, una forma factible y realista de poder abordar ese tipo de diálogos entre expertos de mundos que en realidad no saben de qué hablar entre sí, o hablan de fútbol, del tiempo (sonríe), o no saben de qué hablar… Bueno, imagino que de política también (risas), pero de lo suyo no.

Las humanidades en términos generales no han venido al mundo para solucionar problemas sino para impedir que la solución que se ofrece a esos problemas sea demasiado simple o cree aún más problemas

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–¿Cómo serán los humanistas de nuestro futuro más inmediato?

–Es un tema que también se trató en la Semana de Filosofía. Las humanidades en términos generales no han venido al mundo para solucionar problemas sino para impedir que la solución que se ofrece a esos problemas sea demasiado simple, o sea algo que parece una solución pero que en realidad crea más problemas de los que hay. Las humanidades son como una especie de conciencia crítica de los excesos de las soluciones funcionales, de las soluciones técnicas, de las soluciones rápidas. Están para impedir que se creen nuevas minorías, nuevas incapacidades, nuevas maneras de homogeneizarnos, diría. Las humanidades digitales agregan a eso una cosa nueva, como la obligación de ser la conciencia crítica del uso que se está haciendo de las tecnologías en nuestro mundo, que es un uso cada vez mayor, creciente y en muchos casos abusivo.

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