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El puente de la AP-9 sobre la ría recupera el pulso

Tráfico sobre el puente de la autopista en Pontevedra en la mañana de ayer.

Tráfico sobre el puente de la autopista en Pontevedra en la mañana de ayer. Gustavo Santos

El puente de la AP-9 sobre la ría, libre de peaje si se utiliza como circunvalación de la ciudad, cumplirá en apenas once meses 30 años desde su puesta en servicio y se mantiene a día de hoy como la carretera del municipio con más tráfico. Un total de 48.4690 vehículos utilizan cada día este viaducto, según los últimos datos oficiales del Ministerio de Transportes (recién publicados pero con cifras de 2019), lo que significa que ese tramo de la autopista regresa a tráficos de hace más de una década. Es significativo aumento de más de mil unidades con respecto al año anterior (cuando no se pasó de 47.318) y se acerca a las marcas fijadas entre 2006 y 2008, cuando se rozaban los 50.000 automóviles.

En 2008 se alcanzó un pico de 48.913 coches cada día, pero desde entonces entró en un ligero pero progresivo declive que tuvo su máximo exponente en 2014, con poco más de 40.000 vehículos. Este puente une los accesos a la autopista de Salcedo, al Sur, y de Bomberos, al Norte, y es el principal vial para evitar el centro urbano para acudir en coche de uno a otro extremo de la ciudad y su nivel de uso es un 48% más alto que el del segundo punto circulatorio más saturado de la ciudad, la PO-10 en las inmediaciones del nudo de O Pino, donde se registran en 2019 un total de 32.614 coches cada jornada, según el mismo balance de aforos.

En O Pino confluyen varias carreteras de gran utilización y también finaliza en ese punto la calle Josefina Arruti, lo que ha provocado que se sitúe como el segundo punto más saturado de la ciudad. De hecho, supera al tramo de la AP-9, al Sur de la ciudad y que atraviesa la parroquia de Salcedo, que recibe 32.432 coches diarios. A su vez, el trazado de la autopista al Norte, por Lérez, apenas supera los 24.400 automóviles cada jornada.

En ambos recorridos de la AP-9 se constata un aumento de uso en los últimos años, pero con capacidad suficiente para soportar ese volumen. En cambio, la carretera convencional paralela, la N-550 apenas tiene capacidad con sus dos únicos carriles, para absorber el tráfico que recibe. Así, al Sur, por Salcedo, Transportes contabilizó 23.545 vehículos que cada jornada, muy similar a la de años anteriores. Esta unión entre Pontevedra y Vigo es el vial convencional más utilizado, con creces, en todo el municipio, muy por encima de la carretera de Vilagarcía, la PO-531, y muy por delante de la PO-308 entre la capital y Poio.

Por su parte, la N-550 al Norte de la ciudad, por Lérez, el uso es ya muy similar al del Sur, ya que asa de los 24.430 coches, cuando hace un lustro eran apenas 17.000.

Junto al tramo gratuito del puente de la AP-9, el nudo de O Pino y la N-550 en Salcedo, otros dos viales superan los 20.000 usos cada 24 horas, si bien se trata de carreteras de dos carriles en cada sentido y pueden soportar con solvencia ese nivel de utilización. Se trata de la PO-10, entre O Pino y Mollabao, donde se llega a los 24.246 coches; y la PO-11, denominación técnica de la autovía de Marín, que rebasa los 20.250 coches.

Por su parte, la N-554, que atraviesa Vilaboa y sirve de “atajo” gratuito entre la ciudad y el puente de Rande para evitar el peaje de la AP-9 a Vigo, se consolida en los 10.500 automóviles cada jornada, una cifra que se alcanzó hace varios años, justo después de la liberalización de la tasa para cruzar el viaducto de la ría viguesa.

La espera por el nudo de Bomberos

Hace unos días tanto la Xunta como el Concello alertaban del retraso que acumula la gran actuación pendiente del Ministerio de Transportes en Pontevedra: la reforma del nudo de Bomberos. Es una obra en estudio al menos desde 2012 y que todavía no ha salido del cajón ministerial. Se trata de reordenar un enlace donde se producen atascos en ciertas ocasiones, y unirlo al puente das Correntes sobre el río Lérez.

De hecho, el ministerio y Audasa admiten que el nudo Norte de la AP-9 presenta diversas deficiencias que es preciso resolver. Reconocen que “son frecuentes las retenciones en el enlace, llegando a colapsar de forma ocasional el tronco de la autopista disminuyendo el nivel de servicio”.

La puesta en servicio del puente das Correntes se consideró la oportunidad idónea para resolver el problema mediante una remodelación de la zona “que combina el actual enlace con el nuevo vial de entrada en la ciudad a través del nuevo puente”. De esta manera, se proyectó un tramo de nueva calzada de 160 metros de longitud que uniría la glorieta situada al norte de dicho puente con los ramales del enlace. Se reduciría así tráfico por la avenida de Domingo Fontán y alrededor del parque de Bomberos. Los Presupuestos del Estado de 2018 incluían por vez primera una partida para esta obra, con un millón de euros, sobre un proyecto total que ronda los siete y redactado en 2015. Sin embargo, aún no hay movimiento alguno.

Las claves del vial más utilizado

1 Se inauguró hace 29 años, en 1992

Dentro de once meses cumplirá treinta años. Se puso en servicio en 1992, el mismo año en el que se abrió el tramo Norte de Pontevedra de la AP-9

2 Llegó a rozar los 50.000 vehículos

En su época de mayor uso, justo antes de la crisis económica de 2008, llegó a rozar los 50.000 vehículos al día, cifra de tráfico que está a punto de recuperar

3 Desemboca en la PO-10 la PO-11

Según el ramal que se utilice, se desemboca en el vial denominado, según tramos, PO-10 o PO-11, dos carreteras de cuatro carriles que superan los 22.000 coches diarios.

4 El nudo de Bomberos, “el “punto negro”

Mientras el nudo de O Pino, al Sur, se remodeló hace unos años, el situado al Norte, el de Bomberos, es el “punto negro” del tráfico de la red de Audasa en la ciudad.

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