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La ciudad más joven de Galicia envejece: Pontevedra pierde capacidad para sustituir las jubilaciones

La edad media sigue siendo la más baja en comparación a las grandes ciudades gallegas: 44,38 años | Por cada cien menores de 20 años, hay 108 vecinos mayores de 64

Una abuela, una madre y una nieta disfrutan de un día en A Ferrería. |   // GUSTAVO SANTOS

Una abuela, una madre y una nieta disfrutan de un día en A Ferrería. | // GUSTAVO SANTOS

La ciudad de Pontevedra revalidó en el 2020 el título de “ciudad más joven” de Galicia. Es, en comparación a los grandes municipios de la comunidad, el que tiene una media de edad más reducida: 44, 38 años. A pesar de que los sectores de población más joven tienen un mayor peso en la Boa Vila que en el resto de ciudades gallegas, la capital provincial no es ajena al paulatino envejecimiento de la población que afecta a toda España y, de hecho, durante el año pasado empeoró sus índices de dependencia senil, así como el peso de los jubilados sobre la población en edad de trabajar.

Según el estudio elaborado por el Instituto Galego de Estatística (IGE) con los datos poblacionales del 2020, en Pontevedra el sector de población menor de 20 años supuso un 18,71% frente al 18,84 del año anterior. Aunque la diferencia es pequeña, al dato hay que sumarle otra caída en el número de vecinos de entre 20 y 64 años, con un único incremento en el mismo grupo poblacional, los jubilados. En el segundo segmento de población, el porcentaje de representación sobre la población total se redujo de un 61,16% a un 60,96%, mientras que los mayores de 65 años llegaron a representar en el 2020 un 20,33%.

Los cambios en la pirámide poblacional de Pontevedra no hacen tambalear su liderazgo en la tabla de población más joven de Galicia, pero sí alertan de un problema demográfico creciente: en los últimos diez años, la Boa Vila envejeció una media de tres años. Entre los principales problemas está que, a menores nacimientos, disminuye el peso de la población joven y en edad de trabajar sobre el total, por lo que cada vez será más difícil el relevo generacional según vayan creciendo las jubilaciones. Para conocer la radiografía del envejecimiento en Pontevedra, el IGE utiliza varios indicadores: el índice de envejecimiento, el de dependencia senil y el de recambio de la población en edad activa. Tras la pandemia, los tres arrojan datos negativos en comparación al 2019.

El índice de envejecimiento expresa una relación entre la población mayor de 64 años y la población menor de 20 porcentualmente. En Pontevedra, tras el 2020 el indicador se sitúa en un 108,63, casi tres puntos por encima del 2019. La cifra se traduce en que por cada 100 menores de 20 años, hay 108 mayores personas de 65 o más años de edad. Con todo, el escenario pontevedrés es el más alentador de la comunidad, pues el siguiente municipio con una mejor cifra se encuentra bastante alejado: Vigo mantiene una ratio de 129,49, la segunda más baja de Galicia.

En cuanto al índice de dependencia senil, este mide el peso de la población jubilada en relación al segmento poblacional en edad potencialmente activa para trabajar. Esta relación en Pontevedra se sitúa en un 30,87%, con una tendencia a aumentar y con una importante diferencia entre sexos. En el caso de la población femenina, el índice de dependencia senil creció hasta un de un 34,91% a un 35,48% en un año, y de un 25,56% a un 26,01% en el caso de los hombres.

El último de los indicadores demográficos para analizar el envejecimiento de la población que usa el IGE es el de recambio de la población en edad activa, que mide la relación entre la población de 60 a 64 años y los que tienen entre 15 y 19. Es decir, la capacidad de una población para sustituir a los individuos que se van jubilando. Se trata de una capacidad que en el 2020 se vio ligeramente mermada en la Boa Vila, pues se pasó de un 135,51 a un 133,32 en tan solo un año. La cifra es parte del resultado de una disminución paulatina de los nacimientos de hace algo más de una década, ya que los jóvenes en edad de trabajar van a menos con el paso de los años en Pontevedra.

La densidad de población se sitúa en 690 vecinos por kilómetro cuadrado

Otra de las características de la población gallega, más allá del envejecimiento, es la densidad de la población en grandes concellos, un indicador que mide el número de habitantes por cada kilómetro cuadrado de superficie del municipio. En Pontevedra, la densidad de población se situó en el 2020 en los 690 vecinos por cada kilómetro cuadrado, casi cuatro más que en el 2019. 

En la actualidad, según el padrón municipal, la cifra de vecinos en la Boa Vila (a uno de enero del 2021 a cifra cerrada por el Instituto Nacional de Estadística) se sitúa en los 83.260, de los que 39.344 son hombres y 43.916 son mujeres. 

También dentro del municipio se tiende a la concentración, con un desigual reparto de la población a lo largo del territorio. La gran mayoría de los vecinos censados en Pontevedra son residentes del casco urbano pontevedrés, 63.599 vecinos.

Por parroquias, la más poblada es Lourizán, con un total de 2.975 vecinos –siguiendo los datos del INE–, seguida de Marcón (con 2.031 habitantes), Salcedo (2.021) y Mourente (1.987 residentes).Al habitual cuarteto de parroquias más pobladas de Pontevedra le siguen las de Campañó, con un total de 1.838 vecinos, mientras que Lérez cuenta un total de 1.673 vecinos, Santo André de Xeve 1.033 y Pontesampaio 1.028.

Estas son las parroquias que superaban el millar de habitantes. Por debajo de los mil vecinos se sitúan Tomeza, con 978 residentes, Verducido (890), Santa María de Xeve (796), Alba (714), Bora (703) y Cerponzóns, con 702 habitantes.Las zonas menos pobladas de Pontevedra son A Canicouva, con 239 residentes el pasado 31 de diciembre, así como la parroquia de Virxe do Camiño al que el padrón de habitantes atribuye 53 vecinos, si bien en la práctica esta es una parroquia integrada plenamente en el centro urbano, por lo que su censo como entidad propia ha dejado de tener significado a efectos de población, que en realidad son vecinos de la ciudad.

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