Desde la asociación A Rente do Chan-Pladever denuncian la permisividad con la que se está tratando a la concesionaria infractora, y las dificultades e indecisiones de Augas de Galicia para tomar las decisiones que la degradación progresiva del río Verdugo está demandando.

El colectivo pide la paralización del aprovechamiento hidroeléctrico y la resolución del expediente sancionador que impone la Naturgy una multa de 5.000 € por no hacer caso a los requerimientos de Augas de Galicia.

Asimismo, piden la resolución del expediente de extinción de la concesión que debería haber caducado en 2017 y que sigue sin resolverse.

Desatinos

Según este grupo ecologisgista, “este cúmulo de desatinos hacen pensar que las presiones por parte de la concesionaria, y el interés de Augas de Galicia por retener el uso hidroeléctrico del llamado Ponte Inferno, llevan a prolongar los plazos de manera que Naturgy aumenta sus beneficios, sigue sin ser sancionada, y además nada parece indicar que se vaya a marchar dejando las instalaciones”, exponen criticando el alto coste de esta obra.