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Leoncio Feijóo nn | Autor de “Carolina Otero. Primeras actuaciones documentadas”

“Nos olvidamos de que la Bella Otero era una trabajadora y una artista descomunal”

El investigador presenta un libro sobre los aspectos menos conocidos de la diva de la Belle Époque

Leoncio Feijoo en una de las fuentes metálicas que llegaron a Pontevedra desde Francia en el año 1987, el momento del despegue internacional de la Bella Otero.

Leoncio Feijoo en una de las fuentes metálicas que llegaron a Pontevedra desde Francia en el año 1987, el momento del despegue internacional de la Bella Otero. Gustavo Santos

Carolina Otero. Primeras actuaciones documentadas” es el título de la nueva obra del pontevedrés Leoncio Feijoo, una aproximación a los primeros pasos profesionales de la gran diva de la Belle Époque. El investigador destaca que la leyenda continúa eclipsando y sin dejarnos conocer al personaje real, por ejemplo su resiliencia e increíble capacidad de adaptación y trabajo.

–¿Por qué Carolina Otero?

–Porque aparte de ser la cuestión geográfica (de ser de la provincia, de Valga, donde gané un Premio Ferro Couselo de investigación), me tropezaba con el personaje siempre en la prensa que investigaba yo. Buscando otras cosas siempre en la prensa del XIX casi era obligado tropezar con él. Y no cabe duda de que es un personaje de una fascinación y una proyección de la que no eres consciente hasta que la investigas. Hasta que no te metes en él no eres consciente de su importancia.

–Por el principio: fue una niña poco afortunada

–Si, se investigó bastante esa primera etapa. Era una niña de origen humilde, como por otra parte había muchísima gente en el rural gallego de aquella época; pero sufrió un episodio lamentable, una violación, un grave ataque que se investigó. A mi es un episodio que no me interesa mucho porque supuso un estigma, y en el momento ya se investigó.

–¿Ese devastador ataque está en la base, como se ha escrito, de su posterior carrera?

–El problema, y es algo que intento paliar con esta monografía, es que te encuentras con la sorpresa de que prácticamente en todos los libros que hay sobre ella, porque fue un bum a partir del año 2000 de publicaciones sobre Carolina Otero, compruebas que en realidad históricamente se investigó muy poco. La gente vio una vida tan fascinante que prefirieron antes la novela, la ensoñación y la leyenda que el rigor histórico, por eso opté por hacer este libro.

La gente se basó en lo que ella decía pero lo que demuestro yo con esta biografía es que el relato que hizo Carolina Otero sobre su vida hay que tomarlo con cautela, sabiendo incluso que hay cosas encriptadas que son parcialmente verdad

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–¿Carolina Otero se inventó gran parte de su biografía?

–Así es. Y es una historia también fascinante: cuando se retira de los escenarios, al final de la Belle Époque, alrededor de la I Guerra Mundial, llegan los años veinte y decide dictar sus memorias, porque no las escribió, sino que las dictó. Y, efectivamente, la gente se basó en lo que ella decía pero lo que demuestro yo con esta biografía es que el relato que hizo Carolina Otero sobre su vida hay que tomarlo con cautela, sabiendo incluso que hay cosas encriptadas que son parcialmente verdad. Por ejemplo dice que de pequeña le llamaban Nina, y después lo que te encuentras es con que representó una pieza teatral que se titulaba así, ella va mezclando una parte de verdad y también la ficción.

Frente a la imagen física estereotipada que tenemos, con la raya en medio y ondulado, he encontrado fotografías inéditas que se incluyen en el libro en el que la Bella Otero se peina todavía con un moño, va a ser todo un contraste

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–¿Qué novedades aparecen al investigar la historia?

–La primera sorpresa documental que me llevé es que la joven Carolina Otero, frente a la versión que nos cuentan todos de que vagó por la Península y acabó en Barcelona para pasar después a París (sonríe), pues lo que me encuento es que el primer sitio donde triunfa es en Francia. La primera documentación que aparece de una artista llamada Carolina Otero, que toca las castañuelas y baila, causando sensación, es en Francia. Seguí investigando y consigo ubicarla en Marsella, de donde curiosamente pasa a Barcelona. Peinando la prensa de Barcelona ves que hay esa artista en cartelera, que triunfa, y de hecho las primeras críticas artísticas de la Bella Otero son en catalán. Y le hago un seguimiento muy importante que es inédito hasta ahora. También frente a la imagen física estereotipada que tenemos, con la raya en medio y ondulado, he encontrado fotografías inéditas que se incluyen en el libro en el que la Bella Otero se peina todavía con un moño, va a ser todo un contraste con la imagen de ella que tenemos.

–¿Cómo empieza su carrera?

–Ella nace en el 68 y la detecto triunfando en el 87, es decir, tenía alrededor de 18 años. La encuentro en Barcelona y en París, tuvo una vida muy intensa pero artísticamente muy interesante.

Peinando la prensa de Barcelona ves que aparece esa artista en cartelera, que triunfa, y de hecho las primeras críticas artísticas de la Bella Otero son en catalán.

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–¿Hasta qué momento biográfico le hace un seguimiento?

–Hasta la etapa de París (porque aunque parezca increíble los periódicos franceses de la época hablan con frecuencia de ella) y se acaba cuando embarca para Nueva York, en 1890, porque a partir de ese momento considero que es ya una artista de fama mundial y se le puede hacer un seguimiento mucho más diáfano y fácil…. A partir de ahí la acompaña ese halo de diva, que ya me interesa en menor medida frente a las anteriores etapas.


De los amantes más o menos inventados a la pionera de la fotografía, el cine y la industria publicitaria


–¿Qué es lo que más le ha sorprendido del personaje?

–Que me encuentro con una persona de una valía artística innegable, una profesional que se enfrenta a la ejecución de una docena de zarzuelas como otros cantan una ranchera. Es una cosa fascinante su capacidad de trabajo y entusiasmo, a veces descomunal. Nos olvidamos de eso, de que la Bella Otero era una fascinante trabajadora y una artista descomunal. Se ensalzó su papel de cortesana (que también había que probarlo, y es muy difícil) y se olvidó su trabajo artístico de innegable interés.

–Gran parte del rosario de amantes que se le atribuyen también es porque lo contó ella...

–Sí (sonríe), y también dice que es hija de un militar griego y de una gitana andaluza. Hay que tener en cuenta que con ese relato hay que lidiar con mucha prudencia, porque incluso cambia los episodios de contexto temporal, también en ese sentido juega con el espectador. La Bella Otero visto con la perspectiva de la actualidad es un personaje que se sale de cualquier canon, porque ves que es pionera en todo ¿se inventa la fotografía? La mejor modelo es ella ¿Se inventa el cine? Aparece actuando ¿Se inventa la moda del flamenco? Ella aparece en la fusión artística; o hace publicidad para automóviles, es algo que se sale de lo normal.

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