El comité de empresa de fábrica de la factoría de Ence en Pontevedra anunció ayer que el presidente y consejero delegado del grupo, Ignacio Colmenares, les trasladó la aceptación por parte de la compañía de la propuesta, lanzada desde el propio comité, de sentarse en una mesa de diálogo para garantizar el futuro de los puestos de trabajo.

La creación de este "espacio de trabajo conjunto" fue el planteamiento que el comité de empresa trasladó ayer al secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, quien también lo asumió y se comprometió a realizar las correspondientes convocatorias. En dicho espacio común de trabajo para buscar soluciones que permitan la continuidad de los puestos de trabajo estarán convocados tanto los propios trabajadores a través de sus comités de empresa, así como la compañía, el gobierno del Estado y la Xunta, es decir, todos los agentes que se considera que tienen algo que decir sobre el futuro de Ence-Pontevedra y sus empleados.

Por lo tanto, con la aceptación de la empresa parece que está más cerca de abrirse una nueva vía de diálogo para intentar buscar una salida a un conflicto que, pese a todo, está muy lejos de solucionarse. Y es que las posturas entre las partes siguen muy alejadas. Por ejemplo, mientras que el Gobierno se muestra inflexible y apunta como fecha límite el año 2033 para que Ence siga en Lourizán, la firma entiende que la prórroga concedida en 2016 les permite quedarse en la ría hasta 2073. Mientras que el Ejecutivo apuesta por un traslado, Ence, por su parte, asegura que es inviable situar la factoría en Galicia en otra ubicación, por lo que advierte de que, de construir otra fábrica, apostarían por deslocalizarla hacia Portugal o Sudamérica. Posturas que ahora mismo parecen inamovibles. De hecho, la propia empresa enfriaba en cierta medida el anuncio realizado por el comité de empresa, al confirmar su "disposición al diálogo con las diferentes administraciones junto con los representantes de los trabajadores" para buscar una solución al conflicto, pero siempre desde la óptica de que la única posibilidad es continuar en Lourizán: De hecho, en un comunicado de hoy mismo reiteró "su ofrecimiento a estas para que puedan visitar y conocer la realidad de la planta de la compañía en Pontevedra"; al tiempo que insistió en que "no existe ninguna ubicación alternativa viable desde un punto de vista técnico (cercanía a un puerto, agua, madera) ni económico (dada la ingente inversión, cercana a 700 millones de euros, que requeriría construir una nueva planta en Galicia) para construir una nueva fábrica de celulosa en Pontevedra ni en toda la comunidad gallega, tal y como lo demuestran estudios independientes, como el de la ingeniería IDOM". 

Además, toda esta negociación debería realizarse en un clima de división sindical en la propia Ence actualmente, con la Sección Sindical de CC OO, que tiene la presidencia del comité de oficinas, aunque no del de fábrica, apostando claramente por las movilizaciones.