El Museo de Pontevedra fue el único sitio en el que José Suárez, uno de los más talentosos y vanguardistas fotógrafos españoles del siglo XX, quiso depositar parte de su obra, mucha de ella perdida, como por ejemplo la película que filmaba cuando se declaró la Guerra Civil. Así que exhibir su obra en la Boa Vila tiene un significado especial y desde un primer momento se pensó que la exposición “Jose Suárez 1902-1974” concluyese su itinerancia en la institución.

La muestra abrió ayer sus puertas en el Edificio Castelao para recorrer en 150 imágenes captadas por el fotógrafo, cartas, audiovisuales, catálogos y documentos parte de su producción.

Manuel Sendón, que con Xosé Luis Suárez-Canal asumió el comisariado de la muestra, destacó que el trabajo de este autor es “totalmente distinto” al de los fotógrafos históricos de Galicia. Así, huyó tanto de la fotografía de encargo como de las que se presentaban a premios, y haciendo uso de ella “como herramienta de expresión para abordar los temas que le parecían interesantes”.

La muestra reúne imágenes de distintos viajes que realizó el autor, como su periplo por Japon

Recordó trabajos “con una dimensión extraordinaria”, como “Mariñeiros”, que “trascienden el marco gallego. En el Estado español es difícil encontrar un trabajo de esta intensidad”.

El lenguaje de las vanguardias, la conexión cinematográfica, la huida del costumbrismo y su carácter humanista, amén de la calidad excepcional de la obra, son otros de los aspectos de la obra de José Suárez que se destacaron en la apertura de la exposición.

Rinde homenaje al “fotógrafo gallego más internacional”, como recordó el director del Museo, José Manuel Rey, en la apertura de la muestra.

Podrá visitarse en el Edificio Castelao hasta el próximo día 18 y estructura las distintas series fotografías en tres acciones, siguiendo la vida del autor. Incluye sus series más emblemáticas, como las que realizó en Japón o en La Mancha.