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Las economías del rural resisten mejor

Clientas en una tienda de moda de la ciudad del Lérez, donde el pequeño comercio ha acusado las restricciones de movilidad   | // GUSTAVO SANTOS

Clientas en una tienda de moda de la ciudad del Lérez, donde el pequeño comercio ha acusado las restricciones de movilidad | // GUSTAVO SANTOS

En un escenario marcado por las limitaciones de movilidad las economías del rural resisten mejor el embate de la pandemia que la de ciudades como Pontevedra, de modo que la Boa Vila (al igual que Vigo o Vilagarcía) acusa más la pérdida de actividad que otros concellos. Se trata del análisis de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) tras un arranque de año en el que la comarca continúa sumando ceses de actividad.

En los últimos dos meses han sido un total de 65 comercios, locales de hostelería y microempresas de servicios las que han echado el cierre en los municipios del entorno de Pontevedra. La ciudad del Lérez encabeza las bajas, con 30 profesionales menos en el registro de la Seguridad Social, y tanto Marín como Sanxenxo pierden cada uno 12.

“Se produce una paradoja, que el confinamiento perimetral y tanto tiempo sin poder moverse de las residencias ha motivado que han caído menos los autónomos en las zonas menos pobladas; al no poder acceder a ciudades y villas de referencia como Pontevedra inusualmente se han mantenido los autónomos en el ámbito rural”, señala a FARO Eduardo Abad, presidente de UPTA.

Como resultado, en el primer bimestre del año municipios como Vilaboa y Cuntis han ganado profesionales autónomos, al igual que Moraña (incorpora 7 microempresas) y Poio (con 5), mientras que Campo Lameiro o A Lama se mantienen.

Eduardo Abad saluda el “efecto tractor” para las economías de los municipios del rural que están suponiendo las limitaciones de movilidad. “Por el contrario, normalmente las capitales son áreas de referencia más dedicadas a servicios y abastecimientos y han objetivo peores datos económicos”, destaca.

Comercio y hostelería son los sectores en mayores dificultades “y a los que les resulta más difícil encauzar estos meses complicados”, recuerda Eduardo Abad. Bares, restaurantes y cafeterías encadenan cierres y en el caso de las tiendas “habitualmente a finales de enero y febrero se ralentiza sensiblemente el consumo”, un efecto anual al que se han sumado las limitaciones de movilidad “que se dejan sentir mucho en la economía de las pequeñas actividades”.

Las mujeres son las grandes damnificadas: representan más del 80% de las bajas de autónomos en Galicia

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La peor parte, con mucho, la están encajando las mujeres, que asumen más del 80% de las bajas. Durante el pasado año el registro de autónomos perdió 1.384 profesionales en Galicia, de los que 1.146 fueron mujeres y 238 hombres, un efecto que ha continuado en este primer bimestre de 2021.

“En los últimos años ellas tuvieron un papel destacado en el auge del comercio y las actividades de servicios”, recuerda el presidente de UPTA, pero a problemas ya endémicos de varios sectores (a la cabeza la sobresaturación de la oferta y el escaso avance de la demanda) se han sumado los efectos de la pandemia. Con matices, en las restantes actividades económicas “se está repitiendo esa tónica”.

Las organizaciones profesionales prevén para los próximos años un fuerte reajuste de los sectores ligados al sector turístico, desde la hostelería (que copa las bajas de los últimos días) a empresas de servicios, proveedores etc, y también del comercio. Las nuevas exigencias del escenario postpandemia, la digitalización, la venta on line y también la próxima jubilación de una generación son algunas de las claves que intervendrán en esta transformación.

Un 45% de los autónomos de Pontevedra están en cese de actividad


Un 45% de los profesionales autónomos de Pontevedra está en cese de actividad, un paraguas que está posibilitando la supervivencia de buena parte de la economía de la comarca. El porcentaje varía ligeramente según los concellos, pero es este amparo social el que explica que no se hayan producido los desplomes en varios sectores que se temían hace meses las organizaciones profesionales.

“El paraguas social que ha puesto en marcha el Gobierno del Estado a través del cese actividad lo que esta haciendo es que cientos de actividades en la comarca de Pontevedra aguanten”, destaca Eduardo Abad, presidente de UPTA.

Ésta participó muy activamente en las negociaciones de la tercera oleada de ceses. Hasta ese momento habían podido solicitar la prestación aquellos autónomos que podían demostrar una caída de facturación del 75%.

Ese modelo se modificó a 31 del pasado mes de enero y tras la negociación los autónomos lograron que se rebajase la caída de facturación al 50%.

“Eso lo que ha hecho es que miles de autónomos que hasta ahora no podían acceder por un problema de facturación ahora sí acceden”, indica Eduardo Abad, “por eso ha subido exponencialmente el número de autónomos que están en cese de actividad por caída de facturación. Estar en estos momentos en un 45% en Pontevedra significa que los ceses están conteniendo la desaparición, manteniendo gran parte de la actividad económica de la comarca”.

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