El viejo kiosco de la plaza pública de Vilalonga tiene los días contados. La empresa encargada de su demolición ha iniciado esta semana los trabajos previos para proceder a su derribo. La presencia de uralita con amianto en el tejado obliga a realizar parte del derribo de forma manual y a la colocación de un vallado perimetral. Una empresa especializada en el tratamiento de este material se desplazará a Vilalonga este viernes para retirar parte de la cubierta y trasladar el residuo a una planta de reciclaje. A principios de la próxima semana, se comenzará la demolición de la estructura y la retirada del escombro.

Mientras se ultima la salida del kiosco de la fachada frontal de la Plaza Pública, el gobierno avanza en el proyecto de humanización del entorno que ayudará a revitalizar el centro de la parroquia de Vilalonga. La arquitecta Irene Campo es la encargada de la redacción de la reforma que permitirá aprovechar los 4.388 metros cuadrados de superficie y recuperar el espacio de convivencia y disfrute vecinal originario de la plaza.

La idea del gobierno es potenciar la zona de juego infantil que se encuentra en estos momentos en una de las esquinas de la plaza y reservar una superficie de aproximadamente 3.000 metros cuadrados como espacio multifuncional y polivalente. Además, quiere reforzar el arbolado de la alameda con más especies que permitirán dotar la plaza de más y mejores zonas de sombra.

La remodelación llegará después de un largo proceso ya que la plaza cambió a titularidad pública en noviembre de 2019.